Autora principal: Beatriz Gonzalvo Gargallo
Vol. XXI; nº 13; 164
CASO CLÍNICO
Hemangioma cavernoso de huesos propios nasales: a propósito de dos casos
Cavernous hemangioma of the nasal bones: a report of two cases
Beatriz Gonzalvo Gargallo, María Foj Cabrerizo, Ainhoa González Ferraz, Ainhoa Leceta Sáez de Cámara
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 13 – Primera quincena de Julio de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 13; 164 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0164 – Cómo citar este artículo
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Resumen
El hemangioma cavernoso de huesos propios nasales es un tumor benigno poco frecuente, existiendo escasos casos publicados en la literatura médica mundial hasta el momento actual. Los hemangiomas óseos son una malformación congénita presente desde el nacimiento, de crecimiento lento, y representan menos del 1% del total de tumores óseos. Son más frecuentes en el sexo femenino (2:1), entre los 40 y los 50 años. Sus localizaciones más frecuentes son las vértebras y los huesos de la bóveda craneal, siendo extremadamente raros en los huesos propios nasales. Este trabajo describe dos casos de hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales, revisando las características más relevantes de esta patología y su manejo.
En primer lugar, se describe el caso clínico de una paciente de 22 años, sin antecedentes de interés, que presenta una tumoración de 9mm de diámetro en pared lateral nasal izquierda de un año de evolución, dolorosa a la palpación y de consistencia pétrea. Refiere insuficiencia respiratoria nasal de larga evolución, sin otra clínica asociada. A la exploración endoscópica nasal se aprecia, en la región superior de la pared lateral nasal izquierda, una tumoración excrecente revestida por mucosa endonasal violácea. En el TAC de senos se visualiza una masa de partes blandas de fosa nasal izquierda, de aproximadamente 9 (AP) x 6 (T) x 14 mm, en íntimo contacto con la porción cartilaginosa del tabique nasal. En segundo lugar, se presenta el caso clínico de un paciente de 38 años, sin antecedentes de interés, que presenta una tumoración de 2 cm de diámetro en pared lateral ósea nasal izquierda de un año y medio de evolución, dolorosa a la palpación. No refiere epistaxis, insuficiencia respiratoria nasal ni otra clínica asociada. A la exploración endoscópica nasal no se aprecian lesiones, presentando una mucosa endonasal de aspecto normal. En el TAC de senos se identifica una lesión de aproximadamente 6 x 8mm, que condiciona remodelación y destrucción del hueso adyacente, y tiene una extensión hacia el interior de la fosa nasal y externa hacia las partes blandas adyacentes.
En ambos casos, se decide la realización de una septorrinoplastia cerrada, con extirpación de la neoformación situada en hueso propio izquierdo. El estudio anatomopatológico de ambas lesiones las identifica como hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales. La evolución fue satisfactoria en ambos casos, no apreciándose recidiva posterior.
Los hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales, pese a ser extremadamente infrecuentes, deben ser considerados en el diagnóstico diferencial de las neoformaciones situadas en el dorso nasal, de crecimiento progresivo y dolorosas a la palpación. Realizando una revisión de la literatura disponible, el tratamiento de elección en este tipo de lesiones consiste en la resección conservadora del mismo, ofreciendo ésta buenos resultados a largo plazo.
Palabras clave
Hemangioma cavernoso; nasosinusal; cabeza y cuello.
Abstract:
Cavernous hemangioma of the nasal bones is a rare benign tumor, with few cases reported in the global medical literature to date. Bone hemangiomas are congenital malformations present at birth that grow slowly and account for less than 1% of all bone tumors. They are more common in females (2:1) between the ages of 40 and 50. The most common sites are the vertebrae and the bones of the cranial vault, and they are extremely rare in the nasal bones. This paper describes two cases of cavernous hemangiomas of the nasal bones, reviewing the most relevant characteristics of this condition and its management.
First, we describe the clinical case of a 22-year-old female patient with no significant past medical history who presented with a 9-mm-diameter mass on the left lateral nasal wall that had been present for one year, was painful on palpation, and had a stony consistency. She reported long-standing nasal respiratory insufficiency, with no other associated symptoms. Nasal endoscopic examination reveals, in the upper region of the left lateral nasal wall, an exophytic mass covered by violaceous endonasal mucosa. A sinus CT scan revealed a soft-tissue mass in the left nasal cavity, measuring approximately 9 (AP) x 6 (T) x 14 mm, in close contact with the cartilaginous portion of the nasal septum. Second, we present the clinical case of a 38-year-old male patient with no significant past medical history who presents with a 2-cm-diameter mass on the left lateral nasal bone wall that has been present for a year and a half and is tender on palpation. He reports no epistaxis, nasal breathing difficulties, or other associated symptoms. Nasal endoscopic examination revealed no lesions, with the endonasal mucosa appearing normal. A sinus CT scan identified a lesion measuring approximately 6 x 8 mm, causing remodeling and destruction of the adjacent bone, extending inward into the nasal cavity and outward toward the adjacent soft tissues.
In both cases, a decision was made to perform a closed septorhinoplasty with excision of the neoplasm located in the left nasal bone. Pathological examination of both lesions identified them as cavernous hemangiomas of the nasal bones. The outcome was satisfactory in both cases, with no subsequent recurrence observed.
Cavernous hemangiomas of the nasal bones, despite being extremely rare, should be considered in the differential diagnosis of neoplasms located on the nasal dorsum that are progressive in growth and painful on palpation. A review of the available literature indicates that the treatment of choice for this type of lesion is conservative resection, which offers good long-term results.
Keywords:
Cavernous hemangioma; nasosinusal; head and neck.
Introducción
El hemangioma cavernoso de huesos propios nasales es un tumor vascular benigno extremadamente infrecuente, con escasos casos publicados en la literatura médica mundial hasta el momento actual [1–7]. Los hemangiomas son lesiones vasculares de origen endotelial que pueden desarrollarse en piel, mucosas, músculo, glándulas y hueso, y se clasifican histológicamente en capilares, cavernosos y mixtos [1,8,11,12]. La variante cavernosa se caracteriza por presentar espacios vasculares dilatados, revestidos por endotelio y ocupados por sangre, que en las formas intraóseas se disponen entre trabéculas de hueso lamelar [1,3,6,10].
Los hemangiomas óseos representan menos del 1% de los tumores óseos primarios y suelen localizarse en la columna vertebral y en los huesos de la bóveda craneal; la afectación de los huesos propios nasales constituye, por tanto, una entidad excepcional [1,2,6,7]. Su etiología no está claramente establecida. Aunque se han considerado malformaciones congénitas de crecimiento lento, diversos autores han sugerido que traumatismos o cirugía nasal previos podrían actuar como factores desencadenantes, sin que esta asociación haya sido demostrada de forma concluyente [1,3,4,6]. Se diagnostican habitualmente en la edad adulta, sobre todo entre la cuarta y la quinta década de vida, y las series publicadas muestran un predominio femenino aproximado de 2:1 [5,6].
Clínicamente suelen presentarse como una tumoración de crecimiento progresivo en la raíz o dorso nasal, firme o dura, habitualmente de 1–2 cm en el momento del diagnóstico, con piel suprayacente móvil y mucosa nasal generalmente respetada [2,5,6]. La obstrucción nasal y la epistaxis son poco frecuentes cuando la lesión se limita al hueso, aunque pueden aparecer en casos con extensión intranasal o en hemangiomas cavernosos originados en la mucosa nasal, septum, cornetes o rinofaringe [3,6,8,9,11,12].
El diagnóstico se basa en la exploración clínica, las pruebas de imagen (TAC +/- RMN) y la confirmación histopatológica. Radiológicamente pueden observarse patrones trabeculares, reticulares o en «panal», espículas óseas radiadas en «sunburst», engrosamiento óseo, canales radiolucentes o flebolitos en tomografía computarizada [3,6,10,11].
El diagnóstico diferencial incluye quistes dermoides o sebáceos, osteomas, displasia fibrosa, histiocitosis, osteosarcomas y otras neoplasias nasosinusales [1,6,11,12].
El tratamiento de elección es la escisión quirúrgica completa o conservadora, con reconstrucción del defecto cuando sea necesario, individualizando el abordaje según tamaño, localización, extensión y riesgo hemorrágico [1,5,6,9].
Este trabajo describe dos casos de hemangioma cavernoso de huesos propios nasales, revisando las características más relevantes de esta patología y su manejo.
Presentación del caso
En primer lugar, se describe el caso clínico de una paciente de 22 años, sin antecedentes de interés, que presenta una tumoración de 9mm de diámetro en pared lateral nasal izquierda de un año de evolución, dolorosa a la palpación y de consistencia pétrea. Refiere insuficiencia respiratoria nasal de larga evolución, sin otra clínica asociada. A la exploración endoscópica nasal se aprecia, en la región superior de la pared lateral nasal izquierda, una tumoración excrecente revestida por mucosa endonasal violácea. En el TAC de senos se visualiza una masa de partes blandas de fosa nasal izquierda, de aproximadamente 9 (AP) x 6 (T) x 14 mm, en íntimo contacto con la porción cartilaginosa del tabique nasal (Fig. 1).
En segundo lugar, se presenta el caso clínico de un paciente de 38 años, sin antecedentes de interés, que presenta una tumoración de 2 cm de diámetro en pared lateral ósea nasal izquierda de un año y medio de evolución, dolorosa a la palpación. No refiere epistaxis, insuficiencia respiratoria nasal ni otra clínica asociada. A la exploración endoscópica nasal no se aprecian lesiones, presentando una mucosa endonasal de aspecto normal. En el TAC de senos se identifica una lesión de aproximadamente 6 x 8mm, que condiciona remodelación y destrucción del hueso adyacente, y tiene una extensión hacia el interior de la fosa nasal y externa hacia las partes blandas adyacentes (Fig.2).
En ambos casos, se realizó de una septorrinoplastia cerrada, con extirpación de la neoformación situada en hueso propio izquierdo, preservando el hueso aparentemente no afectado y sin llegar a profundizar hasta la mucosa nasal. En el defecto se aplicó un apósito hemostático de celulosa (Surgicel®).
El estudio anatomopatológico de ambas lesiones las identificó como hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales, con presencia de trabéculas óseas separadas por estructuras capilares dilatadas ocupadas por hematíes y rodeadas por células endoteliales (Fig.3A, Fig.3B).
La evolución fue satisfactoria en ambos casos, sin clínica asociada ni defectos a nivel del dorso nasal. No se ha apreciado recidiva posterior, tras cinco años de seguimiento.
Discusión
El hemangioma cavernoso de huesos propios nasales constituye una entidad excepcional dentro de los tumores vasculares óseos, por lo que su diagnóstico preoperatorio puede resultar complejo. Los hemangiomas óseos representan menos del 1% de los tumores óseos y afectan con mayor frecuencia a vértebras y huesos craneales, siendo la localización en huesos propios nasales extremadamente rara [1,2,6,7]. Clínicamente suelen manifestarse como una tumoración de crecimiento lento en la raíz o dorso nasal, firme o dura, habitualmente poco sintomática, aunque puede asociar dolor a la palpación, deformidad estética y, con menor frecuencia, obstrucción nasal o epistaxis cuando existe extensión mucosa o intranasal [2,3,6,8,11].
Su etiología continúa siendo incierta. Se ha propuesto que podrían corresponder a malformaciones vasculares congénitas de crecimiento progresivo, aunque algunos autores han señalado una posible relación con traumatismos previos o cirugía nasal. Sin embargo, esta asociación no ha sido demostrada de forma concluyente, ya que no todos los casos publicados presentan antecedente traumático [1,3,4,6,10]. A diferencia de los hemangiomas cutáneos o mucosos de la infancia, los cavernosos nasales suelen diagnosticarse en la edad adulta, alrededor de la cuarta o quinta década de la vida, y las series clásicas de huesos propios nasales describen un predominio femenino variable [2,6,9].
La apariencia clínica puede ser inespecífica y, en ocasiones, adoptar un aspecto sésil o polipoide, sin signos evidentes que sugieran una lesión vascular, lo que dificulta su diferenciación respecto a otros tumores o malformaciones nasales [8,11]. Por ello, debe establecerse diagnóstico diferencial con pólipo antrocoanal, papiloma invertido, fibroangioma, linfangioma, quistes dermoides o sebáceos, osteoma, displasia fibrosa, histiocitosis, osteosarcoma y neoplasias nasosinusales benignas o malignas [1,6,11,12]. En presencia de mucosa irregular, tejido necrótico o antecedentes oncológicos debe descartarse malignidad, incluyendo metástasis, hemangiopericitoma o hemangiosarcoma, siempre tras una adecuada valoración clínico-radiológica [8,11,13]. La biopsia debe indicarse con cautela, ya que en las lesiones vasculares puede asociarse a sangrado significativo [10,11].
Las pruebas de imagen son esenciales para orientar el diagnóstico, delimitar la extensión tumoral y planificar el tratamiento. La tomografía computarizada con contraste permite valorar calcificaciones, destrucción o remodelación ósea, realce tras contraste, localización anatómica y relación con estructuras adyacentes [3,6,10,11]. Entre los hallazgos descritos destacan el patrón trabecular en «panal», el aspecto reticular o en «soap bubble», las espículas óseas radiadas en «sunburst», el engrosamiento óseo, los canales radiolucentes y la presencia de flebolitos, estos últimos sugestivos de hemangioma cavernoso [3,6,10,11]. La resonancia magnética puede aportar información adicional sobre la extensión a tejidos blandos y la relación con estructuras vecinas, especialmente en lesiones más profundas o con sospecha de invasión local [10]. No obstante, los hallazgos radiológicos no siempre permiten diferenciar estas lesiones de tumores epiteliales u otras masas nasosinusales, por lo que el diagnóstico definitivo es histológico [8,10,11].
Desde el punto de vista anatomopatológico, el hemangioma cavernoso se caracteriza por espacios vasculares dilatados, revestidos por endotelio y ocupados por sangre; en las lesiones intraóseas, estas cavidades se disponen entre trabéculas de hueso lamelar, hallazgo que permite confirmar su origen óseo [1,3,6,10]. La presencia de fragmentos óseos y vasos de calibre irregular resulta especialmente relevante para diferenciarlo de hemangiomas mucosos o subcutáneos del dorso nasal, cuyo comportamiento clínico y abordaje terapéutico pueden ser distintos [8,11].
El tratamiento de elección en los hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales es la resección quirúrgica conservadora, preservando las estructuras no afectadas y realizando reconstrucción del defecto cuando sea necesario [1,3,6,7]. El abordaje debe individualizarse según localización, tamaño, extensión, accesibilidad y riesgo hemorrágico. Se han descrito rinotomía lateral, incisiones dorsales, abordajes craneofaciales y, en lesiones mucosas seleccionadas, cirugía endoscópica transnasal, que ofrece buena exposición, control del sangrado y resección completa [5,8,9,11]. En tumores con componente intranasal o zonas de difícil acceso, puede ser necesario combinar abordajes endoscópicos y externos para conseguir una resección completa y segura [13].
La embolización preoperatoria o terapéutica se ha propuesto como alternativa en lesiones seleccionadas, especialmente de gran tamaño, muy vascularizadas o con anatomía favorable; puede reducir el sangrado intraoperatorio y facilitar el abordaje endonasal [9,11]. Sin embargo, su indicación no está claramente establecida. Algunos autores consideran que, en hemangiomas intraóseos resecables con márgenes adecuados, la embolización aporta escaso beneficio frente a sus riesgos potenciales, entre ellos complicaciones angiográficas o embolización inadvertida de territorios intracraneales [9,10]. Otros tratamientos no quirúrgicos, como radioterapia, crioterapia, corticoides o sustancias esclerosantes, se han descrito de forma aislada, pero se emplean poco por su menor predictibilidad y posibles complicaciones, especialmente la radioterapia en pacientes jóvenes [1,10,11].
La reconstrucción del defecto debe valorarse de forma individual. Algunos casos de la literatura han requerido injertos óseos o cartilaginosos, incluidos injertos de calota, para evitar depresión del dorso nasal o retracción de tejidos blandos, mientras que otros han evolucionado favorablemente sin reconstrucción cuando el defecto residual era limitado [1,5,6]. Se ha sugerido que la conservación del periostio y la organización del hematoma local podrían contribuir a la osteogénesis y al mantenimiento del contorno nasal en determinados casos [6]. El seguimiento clínico y radiológico es recomendable, ya que, aunque la evolución suele ser favorable y la recidiva infrecuente, se han descrito controles prolongados de hasta varios años y la posibilidad de recurrencias tardías justifica la vigilancia [6,7,11].
Conclusiones
Los hemangiomas cavernosos de huesos propios nasales, pese a ser extremadamente infrecuentes, deben considerarse en el diagnóstico diferencial de las neoformaciones del dorso nasal de crecimiento progresivo, especialmente si son dolorosas a la palpación o existe antecedente traumático. La revisión de la literatura apoya la resección quirúrgica conservadora como tratamiento de elección, con buenos resultados a largo plazo.
Anexos
Referencias
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Sobre los autores
Beatriz Gonzalvo Gargallo. Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Álava, Vitoria, España. ORCID: 0009-0005-8808-7474
María Foj Cabrerizo. Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Álava, Vitoria, España. ORCID: 0009-0006-0389-0936
Ainhoa González Ferraz. Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Álava, Vitoria, España. ORCID: 0009-0008-3842-5772
Ainhoa Leceta Sáez de Cámara. Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Álava, Vitoria, España. ORCID: 0009-0000-9341-1543
Autor de correspondencia: Beatriz Gonzalvo Gargallo. @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 19 de mayo de 2026
Fecha de aceptación: 2 de julio de 2026
Fecha de publicación: 13 de julio de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0164
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: El paciente ha dado su consentimiento informado para la publicación de este artículo, garantizándose la confidencialidad y el anonimato.
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.