Autora principal: Raquel Ramos Lobo
Vol. XXI; nº 17; 196
REVISIÓN
Papel de la fisioterapia de suelo pélvico en el manejo del prolapso de órganos pélvicos: revisión narrativa de la evidencia actual
Role of pelvic floor physiotherapy in the management of pelvic organ prolapse: a narrative review of current evidence
Raquel Ramos Lobo, Ana Pena López, Eva González Blanco
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 17 – Primera quincena de Septiembre de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 17; 196 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0196 – Cómo citar este artículo
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Resumen
El prolapso de órganos pélvicos (POP) constituye una alteración frecuente del suelo pélvico femenino que puede afectar negativamente a la calidad de vida, la función física y el bienestar psicológico de las mujeres. La fisioterapia del suelo pélvico representa una alternativa conservadora de primera línea, especialmente mediante el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT), aunque existe variabilidad en los protocolos de intervención y en la evidencia disponible.
El objetivo de esta revisión narrativa es analizar la evidencia actual sobre el efecto de las intervenciones fisioterapéuticas en mujeres con prolapso de órganos pélvicos, incluyendo el entrenamiento muscular del suelo pélvico, los programas de ejercicio terapéutico y otras estrategias complementarias. Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, PEDro y Cochrane Library, seleccionando estudios relacionados con el tratamiento conservador fisioterapéutico del POP.
La literatura revisada muestra que el PFMT puede producir mejoras en la sintomatología del prolapso, la función de la musculatura del suelo pélvico y la calidad de vida, especialmente en mujeres con prolapsos en estadios leves y moderados. La fisioterapia supervisada e individualizada puede favorecer una adecuada ejecución de los ejercicios y facilitar la adherencia al tratamiento, aunque la evidencia sobre la modificación anatómica del prolapso y la prevención de su progresión continúa siendo limitada. Además, la heterogeneidad de los protocolos de intervención dificulta establecer recomendaciones estandarizadas.
La fisioterapia del suelo pélvico constituye una herramienta relevante dentro del abordaje conservador y multidisciplinar del prolapso de órganos pélvicos, orientada principalmente a reducir la sintomatología y mejorar la calidad de vida de las mujeres. Son necesarios estudios futuros con protocolos homogéneos y seguimientos prolongados que permitan establecer recomendaciones más precisas.
Palabras clave
Prolapso de órganos pélvicos; fisioterapia; suelo pélvico; entrenamiento muscular del suelo pélvico; ejercicio terapéutico.
Abstract:
Pelvic organ prolapse (POP) is a common female pelvic floor disorder that may negatively affect quality of life, physical function, and psychological well-being. Pelvic floor physiotherapy represents a first-line conservative treatment option, particularly through pelvic floor muscle training (PFMT), although variability remains regarding intervention protocols and the available evidence.
The aim of this narrative review is to analyze current evidence on the effects of physiotherapy interventions in women with pelvic organ prolapse, including pelvic floor muscle training, therapeutic exercise programs, and other complementary strategies. A literature search was conducted in the PubMed, PEDro (Physiotherapy Evidence Database), and Cochrane Library databases, selecting studies related to conservative physiotherapy management of POP.
The reviewed literature suggests that PFMT may improve prolapse-related symptoms, pelvic floor muscle function, and quality of life, particularly in women with mild to moderate stages of prolapse. Supervised and individualized physiotherapy may facilitate proper exercise performance and adherence to treatment; however, evidence regarding anatomical changes in prolapse and the prevention of its progression remains limited. Furthermore, the heterogeneity of intervention protocols makes it difficult to establish standardized recommendations.
Pelvic floor physiotherapy represents a relevant component of conservative and multidisciplinary management of pelvic organ prolapse, mainly aimed at reducing symptoms and improving women’s quality of life. Further research with standardized intervention protocols and longer follow-up periods is required to establish more precise recommendations.
Keywords:
Pelvic organ prolapse; physiotherapy; pelvic floor; pelvic floor muscle training; therapeutic exercise.
Introducción
El prolapso de órganos pélvicos (POP, por sus siglas en inglés) constituye una de las alteraciones más frecuentes del suelo pélvico femenino y se define como el descenso de uno o varios órganos pélvicos (vejiga, útero, cúpula vaginal o recto) hacia la vagina debido al deterioro de los mecanismos de soporte muscular, fascial y ligamentoso del suelo pélvico. Esta disfunción puede producir síntomas como sensación de bulto o presión vaginal, alteraciones urinarias, intestinales y sexuales, afectando de forma significativa a la calidad de vida de las mujeres (1). Su etiología es multifactorial e incluye factores como la predisposición genética, el embarazo, el parto vaginal, la menopausia y el envejecimiento (1,2). Actualmente, el abordaje terapéutico del POP se basa en un manejo escalonado, priorizando inicialmente las estrategias conservadoras, entre las que destacan la fisioterapia del suelo pélvico, el uso de pesarios y la terapia estrogénica local en mujeres posmenopáusicas, reservando la cirugía para aquellos casos en los que estas medidas no resultan suficientes o el prolapso presenta mayor severidad (2).
Dentro de las intervenciones conservadoras, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (pelvic floor muscle training, PFMT) representa la estrategia fisioterapéutica con mayor respaldo científico. La evidencia procedente de ensayos clínicos aleatorizados indica que el PFMT puede reducir los síntomas asociados al POP y producir mejoras en determinadas variables relacionadas con el soporte anatómico del prolapso, principalmente en mujeres con POP-Q grados I, II y III, clasificación utilizada para determinar el estadio del prolapso mediante una valoración anatómica estandarizada (ver Anexo 1). Por ello, se recomienda como tratamiento conservador de primera línea. Además, se considera una intervención segura, aunque requiere una correcta instrucción y supervisión para optimizar su eficacia (3).
Aunque el PFMT constituye actualmente la intervención fisioterapéutica de referencia, se han desarrollado otros programas de ejercicio aplicados al tratamiento del POP, como la gimnasia abdominal hipopresiva, el yoga y programas que combinan ejercicios respiratorios y de cadera en posición invertida. Sin embargo, existen pocos ensayos clínicos aleatorizados que evalúen estos programas y, hasta la fecha, no hay evidencia de que sean más eficaces que el PFMT para el tratamiento del POP. En concreto, los ejercicios hipopresivos no han mostrado beneficios adicionales cuando se combinan con PFMT, mientras que el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico presenta mejores resultados que los ejercicios hipopresivos aislados (4).
Asimismo, se ha investigado el papel del PFMT como complemento en el periodo perioperatorio del POP. No obstante, la evidencia actual no demuestra que la incorporación de PFMT antes y después de la cirugía proporcione beneficios adicionales sobre los resultados quirúrgicos respecto a la cirugía aislada, por lo que su aplicación debe individualizarse según las características de cada paciente (3).
A pesar de la evidencia disponible sobre la eficacia del PFMT, su aplicación clínica requiere una adecuada instrucción, supervisión y seguimiento. Asimismo, aún se necesitan más estudios que permitan optimizar y estandarizar los programas de entrenamiento, así como evaluar sus efectos a largo plazo (3,4).
Por ello, el objetivo de esta revisión narrativa es analizar la evidencia actual sobre el papel de la fisioterapia del suelo pélvico en el manejo del prolapso de órganos pélvicos, revisando sus principales intervenciones, sus efectos sobre la sintomatología y la calidad de vida de las pacientes, así como su utilidad como tratamiento conservador y posible complemento dentro del abordaje integral del POP.
Estrategia de búsqueda
Con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre el papel de la fisioterapia en el tratamiento del prolapso de órganos pélvicos, se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, PEDro (Physiotherapy Evidence Database) y Cochrane Library. Se emplearon términos relacionados con «pelvic organ prolapse», «physiotherapy», «physical therapy» y «pelvic floor muscle training», combinados mediante operadores booleanos.
Se consideraron para esta revisión artículos publicados en inglés y español que analizaran intervenciones fisioterapéuticas aplicadas al manejo conservador del prolapso de órganos pélvicos. Se incluyeron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados, estudios clínicos y guías de práctica clínica que evaluaran el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT), programas de ejercicio terapéutico, biofeedback u otras intervenciones relacionadas con la fisioterapia del suelo pélvico.
Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en tratamientos quirúrgicos, dispositivos como pesarios sin intervención fisioterapéutica, estudios sobre incontinencia urinaria sin relación con prolapso de órganos pélvicos, estudios experimentales no realizados en población humana y artículos sin acceso al texto completo.
Los artículos seleccionados fueron analizados de forma crítica y utilizados para elaborar la presente revisión narrativa.
Desarrollo del tema
Papel de la fisioterapia en el tratamiento conservador del prolapso de órganos pélvicos
El manejo del prolapso de órganos pélvicos (POP) incluye diferentes estrategias terapéuticas adaptadas al estadio del prolapso, la sintomatología y las características individuales de cada paciente. Dentro del tratamiento conservador, la fisioterapia del suelo pélvico, principalmente mediante el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (pelvic floor muscle training, PFMT), constituye una intervención de primera línea debido a su eficacia demostrada y su seguridad. La International Urogynecology Consultation establece que el PFMT es la estrategia fisioterapéutica con mayor nivel de evidencia para el tratamiento conservador del POP, mostrando beneficios en la reducción de los síntomas asociados y en la mejora del estadio del prolapso en mujeres con POP-Q grados I, II y III (3).
El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT) consiste en la realización de contracciones voluntarias repetidas de la musculatura del suelo pélvico con el objetivo de mejorar su función neuromuscular, aumentando la fuerza, la resistencia y el control muscular (5). Desde el punto de vista biomecánico, la musculatura del suelo pélvico, especialmente el músculo elevador del ano, desempeña un papel esencial en el mantenimiento del soporte activo de los órganos pélvicos y en la estabilización de las estructuras pélvicas (6). El fortalecimiento de esta musculatura puede favorecer una mayor capacidad de soporte de los órganos pélvicos y contribuir a disminuir la sintomatología asociada al prolapso. En este sentido, la evidencia clínica disponible demuestra que el PFMT reduce los síntomas del POP y puede mejorar el estadio del prolapso en mujeres con POP-Q grados I, II y III, por lo que se recomienda como tratamiento conservador de primera línea (3).
Efectos del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico sobre los síntomas del prolapso
La evidencia disponible indica que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT) puede producir mejoras clínicas relevantes en mujeres con prolapso de órganos pélvicos sintomático. En un ensayo clínico aleatorizado, Brækken et al. observaron que las mujeres con POP en estadios I, II y III que realizaron un programa supervisado de entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico presentaron una reducción significativa de la frecuencia y la molestia de los síntomas relacionados con el prolapso en comparación con el grupo control. Asimismo, una mayor proporción de mujeres del grupo de intervención mejoró al menos un estadio del sistema POP-Q y presentó una elevación de la posición de la vejiga y el recto, lo que sugiere un efecto beneficioso del entrenamiento sobre el soporte de los órganos pélvicos (7).
Además de las mejoras clínicas, algunos estudios han demostrado cambios anatómicos objetivos tras el entrenamiento. En otro ensayo clínico aleatorizado, Brækken et al. evaluaron mediante ecografía tridimensional los efectos de un programa supervisado de PFMT durante seis meses y observaron un aumento del grosor de la musculatura del suelo pélvico, una reducción del área del hiato del elevador, un acortamiento de la longitud muscular y una elevación de la posición de la vejiga y del recto en reposo. Estos hallazgos sugieren que el entrenamiento puede inducir modificaciones morfológicas que mejoran el soporte anatómico de los órganos pélvicos (8).
Aunque la evidencia disponible respalda la eficacia y seguridad del PFMT, los resultados pueden variar entre las diferentes pacientes. La International Urogynecology Consultation señala que la efectividad del tratamiento depende de una correcta identificación y contracción de la musculatura del suelo pélvico, así como de una adecuada instrucción, supervisión y adherencia al programa de entrenamiento. Por ello, se recomienda que el PFMT sea individualizado y dirigido por profesionales con experiencia en rehabilitación del suelo pélvico para optimizar sus resultados (3).
Fisioterapia en la prevención y evolución del prolapso de órganos pélvicos
Además del tratamiento de mujeres con prolapso de órganos pélvicos ya establecido, la fisioterapia ha sido estudiada como estrategia de prevención secundaria en mujeres con prolapsos iniciales que todavía no habían solicitado tratamiento. En este contexto, el ensayo clínico multicéntrico PREVPROL evaluó la eficacia del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico en mujeres con POP en estadios I-III. Tras dos años de seguimiento, las participantes que realizaron PFMT presentaron una reducción significativa de los síntomas relacionados con el prolapso, evaluados mediante la Pelvic Organ Prolapse Symptom Score (POP-SS), una escala destinada a cuantificar la carga sintomática asociada al prolapso (ver Anexo 2), en comparación con el grupo control. Aunque la magnitud del efecto fue moderada, los autores consideraron que esta mejoría era clínicamente relevante y apoyaba la utilización del PFMT como estrategia conservadora para disminuir la progresión sintomática del POP (9).
Asimismo, el seguimiento a largo plazo del ensayo POPPY mostró que las mujeres que habían realizado PFMT presentaron un menor riesgo de requerir tratamientos hospitalarios posteriores relacionados con el prolapso o con otras disfunciones del suelo pélvico durante más de diez años de seguimiento. Aunque no se observaron diferencias significativas en los costes sanitarios totales entre los grupos, estos resultados respaldan el posible beneficio del PFMT para reducir la necesidad de tratamientos posteriores y refuerzan su papel dentro del manejo conservador a largo plazo del POP (10).
Aplicación de otros programas de ejercicio dentro de la fisioterapia del suelo pélvico
En los últimos años se han propuesto diferentes programas de ejercicio como alternativa o complemento al entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, entre ellos la gimnasia abdominal hipopresiva, el yoga y otros ejercicios de fortalecimiento y control postural. Sin embargo, la evidencia científica disponible no demuestra que estas intervenciones sean superiores al PFMT para el tratamiento del prolapso de órganos pélvicos (4).
La revisión sistemática realizada por Bø et al. identificó un número reducido de ensayos clínicos aleatorizados que evaluaban estos programas de ejercicio. Los resultados mostraron que los ejercicios hipopresivos no aportaban beneficios adicionales cuando se combinaban con el PFMT y que el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico era más eficaz que los ejercicios hipopresivos realizados de forma aislada. Además, no existe evidencia suficiente que demuestre que otras modalidades de ejercicio sean más efectivas que el PFMT para el tratamiento del POP. En consecuencia, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico continúa siendo la intervención fisioterapéutica conservadora con mayor respaldo científico (4).
Papel de la fisioterapia asociada al tratamiento quirúrgico
En mujeres con prolapsos avanzados o con síntomas persistentes puede estar indicado el tratamiento quirúrgico. En este contexto, se ha estudiado el papel del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico como complemento antes y después de la cirugía con el objetivo de optimizar la recuperación funcional. Sin embargo, la evidencia disponible no demuestra un beneficio clínicamente relevante de esta estrategia cuando se añade al tratamiento quirúrgico habitual (3,11).
En un ensayo clínico aleatorizado, Duarte et al. observaron que la incorporación de un programa de PFMT perioperatorio no produjo mejoras significativas en los síntomas del prolapso, la fuerza de la musculatura del suelo pélvico, la calidad de vida ni la función sexual en comparación con la cirugía aislada. Aunque las pacientes del grupo de intervención percibieron una ligera mejoría global tras la cirugía, los autores concluyeron que los efectos adicionales del PFMT perioperatorio fueron escasos y de limitada relevancia clínica (11).
Estos resultados coinciden con las conclusiones de la International Urogynecology Consultation, que señala que, aunque el PFMT constituye el tratamiento conservador de primera línea para el POP, la evidencia disponible no demuestra beneficios adicionales consistentes cuando se aplica de forma rutinaria antes o después de la cirugía del prolapso (3).
En conjunto, la evidencia actual indica que la fisioterapia del suelo pélvico, especialmente mediante programas de entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico supervisados e individualizados, constituye una intervención eficaz y segura para el tratamiento conservador del prolapso de órganos pélvicos. Sus principales beneficios incluyen la reducción de los síntomas, la mejora de la función muscular y el mantenimiento del soporte pélvico, lo que contribuye a mejorar la calidad de vida de las pacientes. No obstante, la evidencia disponible continúa siendo limitada debido al reducido número de ensayos clínicos sobre programas de ejercicio alternativos al PFMT y a la variabilidad existente entre las intervenciones y los periodos de seguimiento, por lo que son necesarios más estudios que permitan establecer protocolos de tratamiento estandarizados (4).
Discusión
El objetivo de esta revisión narrativa fue analizar la evidencia disponible sobre el efecto de la fisioterapia en mujeres con prolapso de órganos pélvicos (POP), principalmente mediante el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT). Los estudios revisados muestran que el PFMT representa una alternativa conservadora segura y asociada a beneficios clínicos, especialmente en mujeres con prolapsos leves o moderados y sintomatología asociada. Actualmente, el PFMT es considerado la intervención fisioterapéutica con mayor respaldo científico dentro del abordaje conservador del POP (3).
Los resultados disponibles indican que la eficacia del PFMT no debe valorarse únicamente desde el punto de vista anatómico, sino también considerando la reducción de síntomas y la mejora de la calidad de vida. Aunque la mejoría anatómica no se observa de forma consistente en todos los estudios ni en todas las pacientes, el entrenamiento muscular puede reducir la sensación de presión vaginal y de bulto, mejorar la función de la musculatura del suelo pélvico y favorecer un mejor control de los síntomas. Esto resulta relevante, ya que la severidad anatómica del prolapso no siempre se correlaciona con el impacto funcional o con las molestias referidas por la paciente (3,7).
Uno de los aspectos más relevantes encontrados es la importancia de la individualización del tratamiento. El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico no debe limitarse a la recomendación general de realizar ejercicios de contracción, sino que requiere una valoración adecuada de la función muscular, incluyendo la capacidad para realizar una contracción correcta, así como la fuerza y la resistencia de la musculatura del suelo pélvico. La supervisión por fisioterapeutas especializados puede favorecer una correcta ejecución de los ejercicios y facilitar la adherencia al programa terapéutico (3).
En este sentido, también se ha señalado que la forma en que se implementan los programas de entrenamiento influye notablemente en su efectividad. Abhyankar et al. observaron que la disponibilidad de profesionales formados, el apoyo continuado de especialistas y una adecuada organización de los servicios sanitarios facilitan la implementación del PFMT y favorecen una implementación más adecuada de programas de PFMT individualizados dentro de la práctica clínica habitual (12).
Sin embargo, la evidencia presenta algunas limitaciones. Los estudios incluidos utilizan protocolos de intervención heterogéneos en cuanto a duración, intensidad, frecuencia de sesiones y seguimiento, lo que dificulta establecer un programa estándar de tratamiento. Además, algunos ensayos presentan tamaños muestrales reducidos y diferencias en las variables utilizadas para valorar la respuesta terapéutica. Esta variabilidad podría explicar parte de las diferencias encontradas entre estudios y limita la comparación directa de resultados (3).
Además, la revisión sistemática de Giagio et al. puso de manifiesto que muchos ensayos clínicos sobre entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico presentan una descripción incompleta de los programas de ejercicio, especialmente en aspectos relacionados con la dosificación, la adaptación de los ejercicios, la adherencia y las características de los profesionales que los aplican. Esta limitación metodológica puede dificultar la reproducibilidad de las intervenciones, la comparación entre estudios y su transferencia a la práctica clínica, destacando la necesidad de mejorar la calidad del reporte de las intervenciones fisioterapéuticas (13).
En relación con la prevención, los resultados sugieren que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT) puede desempeñar un papel importante como estrategia conservadora para reducir la sintomatología y limitar la progresión sintomática del POP. No obstante, la respuesta al tratamiento no es uniforme y parece estar influida por diversos factores individuales y clínicos. Estudios recientes han identificado que características como la edad y determinados antecedentes obstétricos pueden modificar la probabilidad de éxito del PFMT, lo que indica la importancia de una selección adecuada de pacientes y de una adaptación individualizada del programa de entrenamiento (9,14).
Otro punto de interés es la utilización de técnicas alternativas de ejercicio, como los ejercicios hipopresivos, Pilates u otros programas de ejercicio global. Aunque estas modalidades han sido propuestas como estrategias complementarias para mejorar aspectos relacionados con el control motor y la función física, la evidencia actual no demuestra que sean más eficaces que el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico para el tratamiento del prolapso de órganos pélvicos. Los estudios disponibles muestran que la incorporación de ejercicios hipopresivos no aporta beneficios adicionales al PFMT y que, cuando se comparan como intervenciones independientes, el PFMT continúa mostrando un mayor nivel de evidencia y respaldo científico para el tratamiento específico del POP. Por ello, el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico continúa siendo la intervención conservadora con mayor respaldo científico para el manejo del POP (4).
Respecto a la fisioterapia asociada al tratamiento quirúrgico, los resultados no muestran un beneficio adicional claro del PFMT perioperatorio cuando se combina con la cirugía del prolapso de órganos pélvicos. El ensayo clínico aleatorizado de Duarte et al. observó que un programa de entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico realizado antes y después de la cirugía no produjo mejoras relevantes en los síntomas del prolapso, la fuerza muscular, la calidad de vida ni la función sexual en comparación con la cirugía aislada. Estos resultados apoyan que, actualmente, no existe evidencia suficiente para recomendar el PFMT perioperatorio como intervención complementaria rutinaria a corto plazo en mujeres sometidas a cirugía por POP (11).
Finalmente, la adherencia constituye un factor determinante para el éxito del tratamiento. Al tratarse de una intervención basada en el ejercicio terapéutico, la continuidad del programa constituye un elemento relevante para su correcta implementación clínica. Estudios recientes han mostrado que la adherencia al entrenamiento del suelo pélvico durante el periodo perioperatorio puede verse limitada por barreras personales y relacionadas con el seguimiento profesional, lo que pone de manifiesto la necesidad de desarrollar estrategias específicas para favorecer el cumplimiento terapéutico (15). Las futuras investigaciones deberían centrarse en estrategias que mejoren la adherencia, incorporen modelos de seguimiento personalizados y permitan identificar qué características de la intervención generan mejores resultados clínicos (10,12,14).
En conjunto, la evidencia actual respalda el entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico como una intervención segura, de bajo riesgo y respaldada por evidencia favorable dentro del manejo conservador del prolapso de órganos pélvicos. Aunque no debe considerarse una intervención capaz de corregir todos los casos de POP ni sustituir siempre a otras opciones terapéuticas cuando están indicadas, representa una herramienta fundamental para reducir la sintomatología, mejorar la función muscular y favorecer la calidad de vida de las mujeres afectadas.
Además, al tratarse de una revisión narrativa y no de una revisión sistemática, los resultados deben interpretarse con cautela, ya que la selección de los estudios incluidos puede estar condicionada por un mayor riesgo de sesgo y por la ausencia de un proceso de síntesis cuantitativa de la evidencia.
Conclusiones
La evidencia actual indica que la fisioterapia del suelo pélvico, principalmente mediante el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT), constituye una intervención conservadora segura y con evidencia favorable para el manejo de mujeres con prolapso de órganos pélvicos (POP), especialmente en aquellas con prolapsos en estadios leves y moderados. Los estudios revisados muestran mejoras en la sintomatología asociada al prolapso, la función de la musculatura del suelo pélvico y la calidad de vida de las pacientes, apoyando su utilización como opción de primera línea dentro del tratamiento conservador del POP (3).
El PFMT individualizado y supervisado por fisioterapeutas puede facilitar una aplicación más adecuada del tratamiento respecto a los programas no individualizados, ya que permite una correcta valoración de la función muscular, la educación de la paciente y la adaptación del programa de ejercicios según las necesidades individuales. Además, los programas de fisioterapia estructurados pueden favorecer una mayor adherencia terapéutica y contribuir a un mejor control de los síntomas relacionados con el prolapso (3,12).
Aunque los resultados disponibles son favorables respecto a la mejoría clínica y la reducción de síntomas, la evidencia sobre la modificación anatómica del prolapso y su capacidad para prevenir la progresión del mismo continúa siendo limitada. Asimismo, los estudios presentan variabilidad en cuanto a la duración, intensidad, frecuencia y características de los programas de entrenamiento, lo que dificulta establecer un protocolo único de intervención (3,13).
En relación con el abordaje perioperatorio, la fisioterapia del suelo pélvico puede aportar beneficios funcionales en determinados contextos; sin embargo, la evidencia actual no demuestra de forma consistente una mejora adicional de los resultados clínicos o quirúrgicos cuando el PFMT se añade antes o después de la cirugía del prolapso de órganos pélvicos (11).
Por tanto, la fisioterapia del suelo pélvico debe considerarse una herramienta relevante dentro del tratamiento multidisciplinar del prolapso de órganos pélvicos, orientada principalmente a reducir la sintomatología, mejorar la función muscular y favorecer la calidad de vida de las mujeres. Son necesarios futuros estudios con protocolos de intervención más homogéneos y seguimientos prolongados que permitan determinar con mayor precisión sus efectos a largo plazo y establecer qué características del tratamiento se asocian con mejores resultados clínicos (3,10,13).
Anexos
Anexo 1. Sistema POP-Q (pelvic organ prolapse quantification system)
El sistema POP-Q (Pelvic Organ Prolapse Quantification System) es un método estandarizado utilizado para la evaluación objetiva y clasificación anatómica del prolapso de órganos pélvicos. Fue desarrollado por la International Continence Society (ICS) y permite describir de forma precisa el descenso de las estructuras vaginales mediante mediciones anatómicas realizadas durante la exploración ginecológica.
El sistema utiliza nueve puntos anatómicos de referencia que permiten cuantificar el grado de descenso de las paredes vaginales y del cuello uterino o cúpula vaginal respecto al himen. Entre ellos se incluyen los puntos Aa, Ba, Ap, Bp, C y D, además de la longitud vaginal total (TVL), la distancia genital (gh) y el cuerpo perineal (pb).
La clasificación del prolapso se establece en cinco estadios:
| Estadio POP-Q | Características |
|---|---|
| Estadio 0 | No existe prolapso. Los puntos anatómicos se encuentran en su posición normal. |
| Estadio I | El punto de mayor descenso permanece a más de 1 cm por encima del himen. |
| Estadio II | El punto de mayor descenso se encuentra entre 1 cm por encima y 1 cm por debajo del himen. |
| Estadio III | El descenso supera 1 cm por debajo del himen, pero no existe eversión vaginal completa. |
| Estadio IV | Existe eversión completa o prácticamente completa de la vagina respecto al himen. |
El sistema POP-Q permite valorar la evolución del prolapso y analizar posibles cambios anatómicos tras intervenciones terapéuticas como el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT). En los estudios incluidos en esta revisión, la modificación del estadio POP-Q se utilizó como una medida objetiva complementaria a la valoración de síntomas y calidad de vida.
Anexo 2. Pelvic Organ Prolapse Symptom Score (POP-SS)
La Pelvic Organ Prolapse Symptom Score (POP-SS) es un cuestionario validado diseñado para evaluar la presencia y la intensidad de los síntomas relacionados con el prolapso de órganos pélvicos (POP). Se utiliza como instrumento de valoración de la carga sintomática del prolapso y permite analizar los cambios clínicos tras una intervención terapéutica.
La escala está compuesta por siete ítems que valoran síntomas frecuentes asociados al prolapso, incluyendo sensación de presión o pesadez vaginal, presencia o sensación de bulto vaginal, necesidad de reducción manual del prolapso, molestias relacionadas con la actividad física y síntomas urinarios o intestinales asociados.
Cada ítem se puntúa mediante una escala ordinal, de manera que una mayor puntuación refleja una mayor intensidad o frecuencia de los síntomas. La puntuación total permite cuantificar la severidad sintomática del prolapso y comparar la evolución de las pacientes antes y después de una intervención.
En el contexto de la fisioterapia del suelo pélvico, la POP-SS constituye una medida clínica relevante, ya que permite valorar el impacto funcional del prolapso y los posibles beneficios del tratamiento más allá de los cambios anatómicos observados mediante exploración objetiva. En el ensayo clínico multicéntrico PREVPROL, esta escala fue utilizada para evaluar el efecto del entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico (PFMT) sobre la sintomatología asociada al prolapso.
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Sobre los autores
Raquel Ramos Lobo. Servicio de Rehabilitación, Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo. España. ORCID: 0009-0005-8137-2758.
Ana Pena López. Servicio de Rehabilitación, Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo. España. ORCID: 0009-0003-4055-6767.
Eva González Blanco. Servicio de Rehabilitación, Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo. España. ORCID: 0009-0008-1133-8265.
Autor de correspondencia: Raquel Ramos Lobo @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 31 de julio de 2026
Fecha de aceptación: 1 de septiembre de 2026
Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0196
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: No aplicable
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.