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Sobrecarga del cuidador familiar de personas con enfermedad de Alzheimer: factores asociados y eficacia de las intervenciones no farmacológicas, con especial atención al papel de enfermería. Revisión sistemática

Autora principal: Patricia Razquin Ramos

Vol. XXI; nº 18; 208

REVISIÓN SISTEMÁTICA

Sobrecarga del cuidador familiar de personas con enfermedad de Alzheimer: factores asociados y eficacia de las intervenciones no farmacológicas, con especial atención al papel de enfermería. Revisión sistemática

Caregiver burden in family caregivers of people with Alzheimer’s disease: associated factors and effectiveness of non-pharmacological interventions, with special focus on the role of nursing. A systematic review

Patricia Razquin Ramos, Maite Muruzabal Goñi, Ane Esain Pérez

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 18 – Segunda quincena de septiembre de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 18; 208 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0208 – Cómo citar este artículo

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Resumen

Introducción: La enfermedad de Alzheimer (EA) ocasiona un deterioro cognitivo, conductual y funcional progresivo que incrementa la necesidad de supervisión y ayuda para las actividades de la vida diaria. En numerosos casos, el cuidado recae sobre un familiar que puede experimentar sobrecarga física, psicológica, social y económica. Objetivo: Sintetizar la evidencia sobre los factores asociados a la sobrecarga del cuidador familiar de personas con EA o demencia y analizar la eficacia de las principales intervenciones no farmacológicas, con especial atención a aquellas en las que puede participar enfermería. Métodos: Se realizó una revisión sistemática cualitativa de la literatura, estructurada de acuerdo con PRISMA 2020. Se utilizaron términos DeCS/MeSH relacionados con Alzheimer Disease, Dementia, Caregivers, Caregiver Burden, Nursing, Psychoeducation y Telehealth. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados, complementados con estudios españoles relevantes. La síntesis fue narrativa debido a la heterogeneidad de las intervenciones, instrumentos y poblaciones. Resultados: La sobrecarga se relaciona especialmente con síntomas neuropsiquiátricos y conductuales, dependencia funcional, tiempo dedicado al cuidado, convivencia, salud física y mental del cuidador y disponibilidad de apoyo. El Zarit Burden Interview (ZBI) es uno de los instrumentos más utilizados y cuenta con validación en español. Una revisión sistemática de 2025 incluyó 43 estudios y encontró reducción de la carga en 19; las intervenciones psicoeducativas y multicomponente fueron las modalidades con mayor proporción de resultados favorables. Un metaanálisis de 2024 incluyó 39 estudios y 4.715 participantes y encontró efectos pequeños a moderados; los talleres mostraron mayor efecto cuando participaba enfermería. Las intervenciones de telesalud y eHealth producen beneficios modestos, aunque con heterogeneidad elevada. Conclusiones: La sobrecarga del cuidador debe considerarse un resultado clínico susceptible de detección, prevención y seguimiento. Enfermería puede contribuir mediante cribado sistemático, educación, entrenamiento en manejo de síntomas conductuales, apoyo emocional, coordinación de recursos, seguimiento y uso supervisado de tecnologías. La evidencia favorece intervenciones adaptadas y multicomponente, pero la variabilidad metodológica obliga a interpretar los resultados con prudencia.

Palabras clave

enfermedad de alzheimer; cuidadores; sobrecarga del cuidador; enfermería; demencia; intervención psicosocial

Abstract

Introduction: Alzheimer’s disease (AD) causes progressive cognitive, behavioral, and functional decline, increasing the need for supervision and assistance with daily activities. In many cases, care is provided by a family member who may experience physical, psychological, social, and financial burden. Objective: To synthesize evidence on factors associated with caregiver burden among family caregivers of people with AD or dementia and to assess the effectiveness of major non-pharmacological interventions, with particular attention to interventions in which nurses may participate. Methods: A qualitative systematic review of the literature was conducted according to PRISMA 2020. DeCS/MeSH-related terms for Alzheimer Disease, Dementia, Caregivers, Caregiver Burden, Nursing, Psychoeducation, and Telehealth were used. Systematic reviews, meta-analyses, randomized controlled trials, and relevant Spanish studies were prioritized. A narrative synthesis was conducted because of substantial heterogeneity in interventions, instruments, and populations. Results: Caregiver burden is particularly associated with neuropsychiatric and behavioral symptoms, functional dependency, time devoted to care, cohabitation, caregiver physical and mental health, and availability of support. The Zarit Burden Interview (ZBI) is one of the most widely used instruments and has been validated in Spanish. A 2025 systematic review included 43 studies and found burden reduction in 19; psychoeducational and multicomponent interventions showed the highest proportion of favorable results. A 2024 meta-analysis included 39 studies and 4,715 participants and found small-to-moderate effects; workshops showed greater effects when nurses participated. Telehealth and eHealth interventions provide modest benefits, although heterogeneity is substantial. Conclusions: Caregiver burden should be considered a clinical outcome amenable to screening, prevention, and follow-up. Nurses can contribute through systematic screening, education, behavioral-management training, emotional support, resource coordination, follow-up, and supervised use of technology. Evidence favors tailored and multicomponent interventions, but methodological variability requires cautious interpretation.

Keywords

alzheimer disease; caregivers; caregiver burden; nursing; dementia; psychosocial intervention

Introducción

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y se caracteriza por un deterioro progresivo de la memoria, otras funciones cognitivas y la capacidad funcional. La evolución suele conducir a una creciente dependencia para actividades instrumentales y básicas, de modo que el entorno familiar asume progresivamente tareas de supervisión, organización, higiene, alimentación, administración de medicación, acompañamiento y prevención de riesgos. La atención domiciliaria prolongada convierte al familiar cuidador en una figura central del proceso asistencial, pero también en una persona expuesta a una carga sostenida que puede afectar a su salud y calidad de vida [1,2].

El concepto de sobrecarga del cuidador comprende la percepción subjetiva de las demandas del cuidado y sus repercusiones objetivas. No se limita al número de horas de cuidado. Incluye la tensión emocional, el impacto sobre el sueño y la salud física, la reducción de actividades sociales, las dificultades económicas y laborales, la sensación de pérdida de autonomía y la percepción de no disponer de recursos suficientes para afrontar las demandas. Esta multidimensionalidad explica por qué diferentes escalas pueden ofrecer resultados distintos y por qué la valoración clínica no debe basarse exclusivamente en una puntuación [3].

La trayectoria de la carga tampoco es uniforme. Una revisión sistemática de estudios longitudinales encontró que la evolución depende de factores relacionados con la persona con demencia, el cuidador y la díada. Los síntomas conductuales y neuropsiquiátricos, el deterioro de las actividades instrumentales y básicas, la salud física y mental del cuidador, la edad, el sexo, la convivencia y el parentesco aparecen entre los factores más relevantes [4]. En un estudio longitudinal de tres años, casi la mitad de los cuidadores presentaba niveles clínicamente significativos de carga al inicio y esta proporción aumentó durante el seguimiento entre quienes no disponían de servicios, mientras que el acceso a apoyos se relacionó con una evolución más favorable [5].

Los síntomas neuropsiquiátricos merecen especial consideración. La irritabilidad, agitación, alteraciones del sueño, ansiedad, apatía y delirios pueden generar vigilancia constante, conflictos y dificultad para organizar las rutinas. Una revisión sistemática centrada en el Neuropsychiatric Inventory concluyó que determinados síntomas, especialmente irritabilidad y agitación, parecen ejercer una influencia importante sobre la carga [6]. Por tanto, una intervención orientada al cuidador debería incluir no solo información sobre la enfermedad, sino también estrategias para comprender y manejar las conductas difíciles.

La salud mental del cuidador es otro elemento estrechamente relacionado. Depresión, ansiedad y estrés pueden actuar simultáneamente como consecuencias y factores amplificadores de la carga. Una revisión y metaanálisis reciente en Latinoamérica y el Caribe encontró asociaciones entre mayor carga y síntomas neuropsiquiátricos y depresivos de la persona con demencia, así como síntomas depresivos y de ansiedad del cuidador; una mejor cognición y calidad de vida del paciente se asociaron con menor carga [7]. Aunque estos resultados corresponden a una región concreta, apoyan un modelo biopsicosocial que evita interpretar la sobrecarga como una característica exclusiva del paciente.

La valoración estructurada permite identificar a los cuidadores con mayor riesgo y establecer una línea basal. El Zarit Burden Interview es uno de los instrumentos más utilizados. Una revisión sistemática de instrumentos de autoinforme identificó 1.720 registros y 40 estudios de calidad suficiente y recomendó, por su evidencia de validez, fiabilidad y cobertura multidimensional, el ZBI, el Screen for Caregiver Burden, el Caregiver Burden Interview y el Burden Scale for Family Caregivers [3].

En España existe evidencia específica sobre el ZBI. El estudio EDUCA analizó sus propiedades psicométricas en 115 cuidadores de personas con Alzheimer y encontró una consistencia interna elevada, con alfa de Cronbach de 0,92. El análisis factorial identificó componentes relacionados con carga, competencia y dependencia [8]. Estos resultados respaldan la utilidad de la escala en nuestro contexto, aunque la puntuación debe complementarse con entrevista clínica y valoración de necesidades.

La intervención de enfermería puede situarse en varios niveles. En prevención, enfermería puede explicar la evolución esperable y enseñar estrategias de autocuidado. En detección, puede aplicar instrumentos breves y preguntar por sueño, ánimo, aislamiento y sobrecarga. En intervención, puede entrenar habilidades de comunicación, seguridad, manejo de conductas y organización de rutinas. En seguimiento, puede comprobar la adherencia, detectar empeoramiento y coordinar recursos sanitarios y sociales. Esta posición transversal permite que la enfermera actúe como profesional de continuidad, especialmente en atención primaria, domicilio, consultas de demencia y recursos sociosanitarios.

Las intervenciones psicoeducativas constituyen una de las modalidades más estudiadas. Su contenido suele incluir información sobre la enfermedad, estrategias para resolver problemas, manejo de síntomas conductuales, comunicación, planificación, autocuidado y acceso a recursos. Un ensayo español del programa EDUCA, realizado con 115 cuidadores, mostró una mejoría de 8,09 puntos en la puntuación de Zarit en el grupo de intervención frente a un empeoramiento de 2,08 puntos en el grupo de atención estándar a los cuatro meses [9].

Sin embargo, los resultados no son uniformes. El ensayo multicéntrico EDUCA-II, con 238 cuidadores, no encontró diferencias significativas en la puntuación de Zarit entre un programa psicoeducativo grupal y la atención estándar [10]. Esta discrepancia indica que la modalidad de administración, intensidad, personalización y seguimiento son elementos relevantes. Una intervención grupal puede ser útil para determinados cuidadores, pero no necesariamente sustituye una intervención individual cuando las necesidades son complejas.

Las revisiones recientes respaldan esta interpretación. Una revisión sistemática publicada en 2025 incluyó 43 estudios y encontró que la psicoeducación y las intervenciones multicomponente eran las modalidades más frecuentes. La carga disminuyó después de la intervención en 19 estudios y se redujo en alguna medida de carga en otros 10. Las tasas de resultados favorables fueron aproximadamente del 57% para psicoeducación y del 58% para intervenciones multicomponente [11].

Otro metaanálisis, centrado en intervenciones para disminuir la carga, incluyó 39 estudios y 4.715 participantes. Encontró efectos pequeños a moderados según la modalidad. El efecto fue mayor en talleres cuando participaba una enfermera, lo que proporciona un argumento específico para reforzar el papel de enfermería en programas educativos estructurados [12].

El desarrollo de tecnologías digitales ha ampliado el acceso a las intervenciones. La telesalud puede facilitar educación y seguimiento a cuidadores que no pueden desplazarse. Un metaanálisis de 22 artículos y 2.132 participantes encontró una reducción pequeña pero significativa de la carga, además de beneficios sobre depresión y estrés [13]. Otra revisión de 28 ensayos y 4.160 cuidadores encontró una ligera reducción de carga y ansiedad y un pequeño incremento de autoeficacia, aunque la certeza estuvo limitada por riesgo de sesgo [14].

La evidencia más reciente sobre eHealth, basada en 35 ensayos y 3.388 cuidadores, encontró una reducción estadísticamente significativa de la carga, con SMD -0,26 (IC95% -0,42 a -0,10), pero una heterogeneidad elevada (I²=73,6%) y un intervalo de predicción amplio, lo que indica que el beneficio puede variar notablemente entre contextos [15]. Por tanto, las tecnologías deben entenderse como herramientas de apoyo y no como sustitutos automáticos del contacto profesional.

En este marco, la presente revisión pretende integrar los factores asociados a la sobrecarga con la evidencia sobre las intervenciones que pueden ser desarrolladas o coordinadas por enfermería. El interés no reside únicamente en demostrar que una intervención puede reducir una puntuación, sino en identificar qué componentes son razonablemente aplicables a la práctica y qué características parecen favorecer su eficacia.

Justificación

La atención a la sobrecarga del cuidador es una cuestión de calidad asistencial. La persona con Alzheimer depende en gran medida de su red informal y, cuando el cuidador principal se encuentra exhausto, el sistema familiar puede perder capacidad para sostener los cuidados. Detectar la carga antes de que alcance niveles graves puede permitir introducir descansos, educación, apoyo psicológico y recursos sociales.

Desde la perspectiva enfermera, el tema es especialmente pertinente porque muchas intervenciones son compatibles con las competencias de valoración, educación sanitaria, promoción del autocuidado, continuidad y coordinación. La enfermera no actúa de manera aislada: forma parte de un equipo que puede incluir medicina, psicología, trabajo social, terapia ocupacional y servicios comunitarios. El objetivo es construir un plan individualizado y escalable.

Las diferencias entre estudios justifican una revisión que no reduzca la evidencia a una única intervención. La literatura muestra resultados positivos en algunas modalidades y ausencia de efecto en otras. Por ello, interesa conocer las características de las intervenciones eficaces y las razones que pueden explicar resultados inconsistentes.

Objetivos

Objetivo general: Analizar sistemáticamente la evidencia disponible sobre la sobrecarga de los cuidadores familiares de personas con enfermedad de Alzheimer o demencia y la eficacia de intervenciones no farmacológicas, con especial atención al papel de enfermería.

• Identificar los principales factores asociados con mayor sobrecarga.

• Describir las consecuencias físicas, psicológicas, sociales y funcionales del cuidado.

• Analizar los instrumentos disponibles para valorar la carga, con especial atención al ZBI.

• Revisar la eficacia de intervenciones psicoeducativas y multicomponente.

• Analizar la contribución de enfermería en talleres, educación y seguimiento.

• Valorar la evidencia sobre telesalud, eHealth e intervenciones digitales.

• Identificar las principales limitaciones de la evidencia y proponer implicaciones para la práctica enfermera.

Pregunta de investigación

En cuidadores familiares adultos de personas con enfermedad de Alzheimer o demencia, ¿qué factores se asocian con una mayor sobrecarga y qué intervenciones no farmacológicas, especialmente las psicoeducativas, multicomponente, digitales y desarrolladas con participación de enfermería, son eficaces para reducirla o mejorar el bienestar del cuidador?

Métodos

Diseño y guía de reporte

Se diseñó una revisión sistemática cualitativa de la literatura, siguiendo la estructura y recomendaciones de PRISMA 2020. PRISMA 2020 proporciona una lista de 27 ítems y diagramas de flujo actualizados para comunicar de forma transparente la identificación, selección, evaluación y síntesis de estudios [16,17]. Debido a la heterogeneidad de las intervenciones y de las medidas de resultado, se optó por una síntesis narrativa y por incorporar los resultados cuantitativos de metaanálisis publicados sin volver a combinarlos.

Estrategia de búsqueda

La búsqueda bibliográfica se actualizó hasta agosto de 2026. Se utilizaron PubMed/MEDLINE como fuente biomédica principal y búsquedas complementarias dirigidas a revisiones sistemáticas y artículos originales en revistas indexadas. Para una reproducción institucional más amplia, la estrategia puede trasladarse a CINAHL, Scopus, Web of Science, PsycINFO y Cochrane Library adaptando los tesauros. La búsqueda se basó en combinaciones de descriptores DeCS/MeSH y términos libres.

Estrategia base para PubMed/MEDLINE: (“Alzheimer Disease”[Mesh] OR Alzheimer*[Title/Abstract] OR dementia[Title/Abstract]) AND (“Caregivers”[Mesh] OR caregiver*[Title/Abstract]) AND (“Caregiver Burden”[Mesh] OR burden[Title/Abstract] OR caregiver stress[Title/Abstract]) AND (“Nursing”[Mesh] OR nursing care[Title/Abstract] OR psychoeducation[Title/Abstract] OR psychosocial intervention*[Title/Abstract] OR telehealth[Title/Abstract] OR eHealth[Title/Abstract]).

Se efectuaron búsquedas complementarias con combinaciones de “Zarit Burden Interview”, “EDUCA”, “multicomponent intervention”, “telehealth”, “iSupport”, “technology-delivered psychosocial intervention” y “caregiver burden”. Se revisaron las listas de referencias de las revisiones sistemáticas consideradas relevantes.

Criterios de inclusión

• Estudios con cuidadores familiares o informales adultos de personas con Alzheimer o demencia.

• Estudios que evaluaran sobrecarga mediante una escala o instrumento definido.

• Ensayos clínicos aleatorizados, estudios de intervención, revisiones sistemáticas y metaanálisis relevantes.

• Intervenciones no farmacológicas dirigidas total o parcialmente al cuidador.

• Publicaciones en español o inglés.

• Estudios con resultados suficientemente descritos para interpretar la dirección y relevancia de los hallazgos.

Criterios de exclusión

• Estudios exclusivamente sobre cuidadores profesionales cuando no fuera posible separar los resultados.

• Trabajos pediátricos.

• Editoriales, cartas, comentarios y protocolos sin resultados.

• Estudios que no evaluaran carga ni un resultado directamente relacionado con el objetivo.

• Duplicados o publicaciones con resultados superpuestos cuando existiera una publicación posterior más completa.

Selección y extracción

Los registros fueron cribados por título y resumen y posteriormente mediante lectura del texto completo cuando resultó pertinente. La extracción se estructuró en una matriz con autor, año, país, diseño, muestra, diagnóstico, características del cuidador, instrumento de carga, intervención, comparador, duración, resultados y limitaciones. En una revisión formal institucional, se recomienda que dos revisores realicen de forma independiente el cribado y la extracción y resuelvan discrepancias por consenso.

Evaluación de calidad y riesgo de sesgo

Para interpretar los resultados se consideraron diseño, tamaño muestral, aleatorización, cegamiento de evaluadores, pérdidas de seguimiento, análisis por intención de tratar, validez del instrumento y heterogeneidad. En ensayos aleatorizados, PRISMA 2020 recomienda informar el riesgo de sesgo con una herramienta adecuada al diseño; RoB 2 es una opción ampliamente utilizada. En revisiones sistemáticas, AMSTAR 2 puede complementar la valoración.

Síntesis

La síntesis se organizó en seis bloques: factores asociados; instrumentos; psicoeducación; intervenciones multicomponente y apoyo; telesalud/eHealth; y papel de enfermería. Cuando se comunicaron tamaños de efecto en revisiones y metaanálisis, se reprodujeron tal como fueron publicados, indicando que proceden de esas síntesis y no de un nuevo metaanálisis realizado para este manuscrito.

Resultados

Características generales de la evidencia

La literatura seleccionada muestra un campo amplio y heterogéneo. Las revisiones difieren en la definición de cuidador, diagnóstico de la persona atendida, estadio de demencia, duración de las intervenciones y escalas utilizadas. Esta heterogeneidad es especialmente relevante cuando se comparan intervenciones aparentemente similares.

La revisión de Tu et al. incluyó 40 estudios sobre instrumentos de carga después de partir de 1.720 registros y concluyó que el ZBI, el Screen for Caregiver Burden, el Caregiver Burden Interview y el Burden Scale for Family Caregivers presentan evidencia favorable [3]. La revisión de Surer et al. incluyó 43 estudios, 24 de ellos ensayos aleatorizados, y encontró que la psicoeducación y las intervenciones multicomponente eran las modalidades predominantes [11].

El metaanálisis de Rodríguez-Alcázar et al. partió de 1.512 registros y terminó incluyendo 39 artículos con 4.715 participantes. Los autores calcularon tamaños de efecto estandarizados y analizaron el papel de la enfermera [12]. En conjunto, estos datos indican que existe suficiente evidencia para considerar la sobrecarga un resultado modificable, aunque la magnitud del beneficio depende del tipo de intervención.

Tabla 1. Resumen de la evidencia sintetizada.

Área Evidencia principal Resultado/interpretación
Instrumentos 40 estudios de evaluación psicométrica ZBI entre los instrumentos con mejor evidencia
Psicoeducación 43 estudios en revisión 2025 57% de estudios con resultados favorables en la revisión
Multicomponente 12 estudios en revisión 2025 58% con resultados favorables
Intervenciones generales 39 estudios; 4.715 participantes Efectos pequeños-moderados según modalidad
Telesalud 22 artículos; 2.132 participantes SMD -0,14 para carga
Tecnología psicosocial 28 ensayos; 4.160 cuidadores Pequeña reducción de carga/ansiedad
eHealth 35 RCT; 3.388 cuidadores SMD -0,26; I² 73,6%; efecto variable

Factores asociados a la sobrecarga

Los factores asociados pueden agruparse en tres niveles: paciente, cuidador y contexto. Esta clasificación resulta útil para enfermería porque evita atribuir toda la carga a la gravedad del Alzheimer.

Tabla 2. Factores asociados a mayor sobrecarga y su implicación.

Nivel Factores descritos Relevancia clínica
Persona con demencia Síntomas neuropsiquiátricos, agitación, irritabilidad, alteraciones del sueño, dependencia funcional, deterioro cognitivo Aumentan vigilancia y dificultad del cuidado
Cuidador Depresión, ansiedad, peor salud física, menor autoeficacia, edad, sexo, situación laboral Modifican la capacidad de afrontamiento
Díada Convivencia, parentesco, relación previa Influye en disponibilidad y conflicto
Contexto Horas de cuidado, duración, apoyo social, servicios disponibles Determina carga objetiva y posibilidad de descanso
Socioeconómico Costes, empleo, reducción de jornada, recursos Puede amplificar estrés y limitar apoyos

La revisión longitudinal de van den Kieboom et al. identificó como factores importantes los síntomas conductuales y neuropsiquiátricos, el deterioro funcional, la edad, el sexo y la salud física y mental del cuidador, así como convivencia y parentesco [4]. En el estudio longitudinal de Brodaty et al., la carga clínicamente significativa pasó del 47,4% al inicio al 56,8% a los tres años; la ausencia de servicios se relacionó con un aumento de carga, mientras que el uso de servicios modificó favorablemente la trayectoria [5].

La evidencia regional más reciente refuerza el papel de los síntomas afectivos y conductuales. En Latinoamérica y el Caribe, una revisión sistemática incluyó 40 estudios y 34 en el metaanálisis; mayor carga se asoció con síntomas neuropsiquiátricos y depresivos de la persona con demencia y con depresión y ansiedad del cuidador, mientras que mejor cognición y calidad de vida del paciente se asociaron con menor carga [7].

Desde una perspectiva enfermera, estos hallazgos indican que la valoración debe ser proactiva. Preguntar únicamente “¿cómo se encuentra?” puede ser insuficiente. Es preferible explorar horas de cuidado, sueño, episodios de agitación, dificultades con la higiene y alimentación, seguridad, apoyo familiar, situación laboral y síntomas emocionales. La combinación de entrevista y escala permite detectar necesidades de forma más sensible.

Consecuencias de la sobrecarga

La carga mantenida puede asociarse con deterioro de la salud mental, alteraciones del sueño, aislamiento, disminución de actividades personales y dificultades laborales. Además, la persona cuidadora puede experimentar una reducción de la percepción de competencia y una sensación de pérdida de control. El impacto económico puede aparecer por reducción de jornada, abandono temporal del empleo, gastos de transporte, adaptaciones del domicilio o contratación de ayuda.

La relación entre carga y calidad del cuidado debe interpretarse con cautela. No puede afirmarse que toda persona con alta carga proporcione cuidados inadecuados. Sin embargo, un cuidador exhausto dispone de menos recursos personales para afrontar situaciones complejas. Por ello, la prevención de la sobrecarga constituye una estrategia de seguridad y sostenibilidad del cuidado.

Enfermería puede identificar señales de alarma: irritabilidad persistente, insomnio, pérdida de peso, aislamiento, abandono de tratamientos propios, verbalización de desesperanza, incapacidad para descansar, conflictos familiares y sensación de no poder continuar. Ante síntomas depresivos importantes o riesgo de autolesión debe realizarse derivación urgente según los protocolos locales.

Instrumentos de valoración

El ZBI es el instrumento más extendido. La revisión de Tu et al. recomendó el ZBI por su validez, fiabilidad y capacidad para recoger dimensiones subjetivas y objetivas de la carga [3]. En España, la versión estudiada por Martín-Carrasco et al. presentó alfa de Cronbach de 0,92 y tres componentes que explicaron el 54,75% de la varianza [8].

La utilización de un instrumento no debe convertirse en un fin. La puntuación ayuda a objetivar el problema y seguir su evolución, pero no explica qué está causando la carga. Una puntuación alta por falta de descanso requiere una respuesta diferente a una puntuación alta por depresión, conflicto familiar o dificultades económicas.

Tabla 3. Instrumentos de valoración de la carga.

Instrumento Características Aplicación práctica
Zarit Burden Interview Escala ampliamente utilizada; versión española validada Valoración y seguimiento de carga
Zarit abreviada Menor tiempo de administración Cribado/seguimiento en contextos asistenciales
Caregiver Burden Inventory Múltiples dimensiones Valoración multidimensional
Screen for Caregiver Burden Enfoque de cribado Identificación inicial
Burden Scale for Family Caregivers Escala específica de familia Investigación y valoración

Intervenciones psicoeducativas

La psicoeducación es una intervención estructurada que pretende aumentar conocimientos y habilidades, reducir incertidumbre y mejorar la capacidad de afrontamiento. Los contenidos pueden incluir evolución de la enfermedad, comunicación, manejo de síntomas conductuales, resolución de problemas, autocuidado, planificación y recursos sociales.

El ensayo EDUCA de Martín-Carrasco et al. incluyó 115 cuidadores de personas con Alzheimer. Sesenta recibieron ocho sesiones individuales durante cuatro meses y 55 atención estándar. La diferencia en la evolución de la carga fue favorable al grupo de intervención: -8,09 puntos en Zarit frente a +2,08 en el grupo control, con p=0,0083. También se observaron mejoras en dimensiones de calidad de vida y salud percibida [9].

Este resultado es especialmente relevante para España porque el programa se desarrolló en un contexto asistencial europeo y utilizó instrumentos validados. Sin embargo, no debe generalizarse como si cualquier programa de ocho sesiones produjera el mismo efecto.

EDUCA-II aporta un contrapunto importante. En este ensayo multicéntrico, 238 cuidadores fueron aleatorizados a intervención grupal o atención estándar. No se encontraron diferencias significativas en ZBI, calidad de vida ni malestar psicológico global; sí apareció una diferencia en la subescala de ansiedad/insomnio en el análisis por intención de tratar [10]. La ausencia de efecto sobre la carga sugiere que el formato grupal, por sí mismo, no es suficiente.

Una revisión sistemática publicada en 2026 incluyó 23 artículos y 2.651 cuidadores. Diez estudios redujeron carga, siete de 15 redujeron depresión y tres de ocho redujeron ansiedad. Los autores concluyeron que la psicoeducación puede ser eficaz, pero que la proporción de resultados positivos no es uniforme [18].

En conjunto, la evidencia indica que la psicoeducación funciona mejor cuando es activa, adaptada y orientada a habilidades. La participación del cuidador es un componente clave. Una revisión de estrategias para aumentar la participación señaló la importancia de factores como accesibilidad, contenido práctico y relación con las necesidades reales del cuidador [19].

Tabla 4. Componentes de un programa psicoeducativo de enfermería.

Componente Ejemplos Objetivo enfermero
Información Evolución, síntomas, pronóstico Reducir incertidumbre
Manejo conductual Agitación, irritabilidad, sueño Aumentar competencia
Comunicación Mensajes breves, validación Reducir conflictos
Resolución de problemas Definir problema, alternativas, plan Mejorar afrontamiento
Autocuidado Descanso, ocio, sueño, salud propia Prevenir agotamiento
Recursos Servicios sociales, grupos, respiro Aumentar apoyo
Seguimiento Llamada/consulta programada Mantener cambios

Intervenciones multicomponente

Las intervenciones multicomponente intentan abordar la naturaleza multidimensional de la carga. Pueden combinar educación, entrenamiento conductual, terapia o counselling, grupos, apoyo telefónico, coordinación de recursos y respiro. Una revisión rápida de 19 revisiones sistemáticas concluyó que las intervenciones psicosociales, psicoeducativas, de apoyo social y multicomponente tienen efectos positivos sobre distintos resultados y que las intervenciones multicomponente adaptadas a las necesidades individuales parecen especialmente prometedoras [20].

La revisión de Surer et al. encontró 12 estudios multicomponente y una proporción de resultados favorables del 58% [11]. Esta cifra debe interpretarse como proporción de estudios con resultado favorable, no como una probabilidad de respuesta individual. Además, la complejidad dificulta determinar qué componente es responsable del beneficio.

En la práctica, una intervención multicomponente puede organizarse alrededor de una evaluación inicial. La enfermera identifica el problema principal, acuerda objetivos y deriva o incorpora recursos. Por ejemplo, un cuidador con carga elevada por falta de conocimientos puede beneficiarse de educación; otro con depresión necesita valoración de salud mental; uno con agotamiento físico puede necesitar respiro; y otro con problemas de conducta requiere entrenamiento específico.

Papel específico de enfermería

El papel de enfermería no consiste únicamente en impartir información. El valor añadido reside en integrar valoración, educación, entrenamiento, apoyo, seguimiento y coordinación. El metaanálisis de Rodríguez-Alcázar et al. encontró un efecto de 0,32 (IC95% 0,01-0,54) en talleres cuando intervenía una enfermera, frente a 0,21 en la categoría general de talleres, aunque los autores señalaron heterogeneidad [12].

Este hallazgo debe interpretarse como una señal de potencial efectividad, no como prueba de superioridad universal. El efecto puede depender de la experiencia de la enfermera, estructura del programa, intensidad y población.

Una intervención enfermera de calidad debería incluir cinco pasos: primero, identificación del cuidador principal; segundo, valoración estructurada de carga y necesidades; tercero, educación y entrenamiento; cuarto, conexión con recursos; quinto, seguimiento con reevaluación. El proceso debe ser individualizado y respetar la autonomía del cuidador.

Tabla 5. Modelo de actuación enfermera ante sobrecarga.

Fase Actuación Resultado esperado
1. Identificación Reconocer cuidador principal y secundarios Evitar cuidador invisible
2. Valoración ZBI + entrevista de necesidades Establecer línea basal
3. Intervención Educación, habilidades, autocuidado Mejorar competencia
4. Coordinación Servicios sociales, medicina, psicología, respiro Aumentar apoyos
5. Seguimiento Reevaluación y ajuste Prevenir recaída

Telesalud y ehealth

Las intervenciones digitales son atractivas porque pueden adaptarse a horarios irregulares y reducir desplazamientos. La telesalud puede incluir videollamadas, teléfono, plataformas educativas, aplicaciones y programas interactivos.

Zhu et al. realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de 22 artículos y 2.132 participantes. Las intervenciones de telesalud redujeron la carga con un SMD de -0,14 y también produjeron beneficios sobre depresión y estrés [13]. El tamaño del efecto es pequeño, pero puede adquirir relevancia cuando el acceso presencial es limitado.

Cheng et al. analizaron 28 ensayos con 4.160 cuidadores. Las intervenciones psicosociales administradas mediante tecnología produjeron una ligera reducción de depresión y probablemente una ligera reducción de carga y ansiedad, con un pequeño aumento de autoeficacia. Los autores señalaron que el alto riesgo de sesgo limita la certeza [14].

La revisión de eHealth de 2026 incluyó 35 ensayos y 3.388 cuidadores. Se observó una reducción de carga de SMD -0,26, pero con heterogeneidad elevada y un intervalo de predicción que incluía desde efectos claramente favorables hasta ausencia de beneficio [15]. Esta variabilidad indica que la tecnología no es una intervención homogénea.

El programa iSupport de la Organización Mundial de la Salud constituye un ejemplo de intervención digital estructurada. Una revisión de su adaptación internacional identificó estudios de adaptación cultural, protocolos de ensayos y resultados preliminares favorables sobre bienestar y salud mental [21]. Sin embargo, la evidencia de implementación real muestra que aceptación, adherencia y contexto son determinantes.

Una revisión de iSupport en diferentes países encontró diez estudios de adaptación cultural, ocho protocolos de ensayos y dos estudios con resultados preliminares. Los trabajos mostraron que fue necesario adaptar terminología, diseño y recursos para adecuarse al contexto [21]. Para enfermería, esto implica que una plataforma digital no debería recomendarse sin valorar alfabetización digital, accesibilidad, idioma, carga de trabajo y preferencias del cuidador.

En 2025, un ensayo pragmático multicéntrico del programa iSupport evaluó su efectividad en cuidadores comunitarios. El estudio refleja una cuestión esencial: que una intervención sea accesible y aceptable no significa necesariamente que produzca un beneficio clínico grande en todos los cuidadores. La implementación debe acompañarse de seguimiento y evaluación de resultados [22].

Tabla 6. Comparación de modalidades de intervención.

Modalidad Fortalezas Limitaciones Papel de enfermería
Presencial individual Personalización Mayor consumo de tiempo Valoración y educación
Grupo Apoyo entre iguales No se adapta igual a todos Facilitación y entrenamiento
Multicomponente Aborda varias necesidades Difícil atribuir efecto Coordinación
Teléfono/videollamada Accesibilidad Dependencia de conectividad Seguimiento
Web/app Flexibilidad Adherencia variable Orientación y supervisión
Modelo híbrido Combina acceso y contacto humano Requiere organización Probablemente el más adaptable

Intervenciones digitales de educación

La evidencia sobre programas psicoeducativos basados en Internet es más matizada. Una revisión y metaanálisis de 19 estudios encontró beneficios significativos sobre síntomas depresivos y estrés, pero no evidenció un efecto claro sobre carga, ansiedad, calidad de vida o autoeficacia [23]. Este resultado aparentemente contradictorio con la revisión de eHealth de 2026 puede explicarse por diferencias de población, intervención, comparador y tecnología.

Por ello, no deben agruparse todas las intervenciones digitales bajo una misma categoría. Una plataforma que ofrece únicamente información no equivale a una intervención interactiva con feedback profesional. La intensidad, posibilidad de personalización, apoyo humano y duración probablemente modulan la respuesta.

Apoyo social, respiro y recursos comunitarios

La carga se ve influida por la disponibilidad de apoyos. El respiro puede reducir temporalmente las horas de cuidado, pero su eficacia depende de que el cuidador utilice ese tiempo para descansar o realizar actividades significativas. El metaanálisis de Rodríguez-Alcázar et al. encontró un efecto de 0,22 para respiro, aunque con heterogeneidad importante [12].

Los grupos de apoyo pueden reducir aislamiento y normalizar experiencias. Sin embargo, el efecto sobre la carga fue pequeño en el metaanálisis citado. El objetivo de un grupo puede ser más amplio que reducir una puntuación: favorecer apoyo social, compartir estrategias y mejorar sensación de pertenencia.

La enfermera debe conocer los recursos disponibles en su territorio y facilitar la derivación. En España, estos pueden incluir atención primaria, trabajo social sanitario, centros de día, asociaciones de familiares, servicios de ayuda a domicilio, programas de respiro y recursos de dependencia, según la comunidad autónoma.

Intervenciones centradas en la persona y la díada

Algunas intervenciones trabajan simultáneamente con la persona con demencia y el cuidador. Una revisión sistemática y metaanálisis de intervenciones diádicas señaló que estas estrategias pueden ser especialmente útiles porque actúan sobre ambos miembros de la unidad de cuidado [24]. La lógica es relevante: modificar una conducta del paciente o una rutina compartida puede disminuir la carga más directamente que una intervención exclusivamente educativa.

Para enfermería, las intervenciones diádicas pueden incluir entrenamiento en actividades, comunicación, rutinas, estimulación y resolución de problemas. Requieren valorar la capacidad cognitiva y funcional del paciente y la disponibilidad del cuidador.

Participación activa del cuidador

El aprendizaje pasivo es insuficiente cuando el cuidador debe tomar decisiones diariamente. La participación activa permite practicar habilidades y adaptar estrategias. Una revisión de alcance identificó barreras y facilitadores de participación en psicoeducación y destacó la importancia de accesibilidad, motivación, características del cuidador y diseño del programa [19].

En enfermería, una técnica útil es pedir al cuidador que explique o demuestre una estrategia: cómo respondería ante agitación, cómo organizaría la medicación o qué haría si el paciente se niega a comer. Esto permite detectar errores y reforzar competencias.

La educación debe ser progresiva. Al inicio puede priorizarse seguridad y comprensión del diagnóstico; posteriormente, manejo de conductas y autocuidado; en fases avanzadas, planificación anticipada, cuidados paliativos, apoyo emocional y recursos de final de vida.

Discusión

La principal conclusión de esta revisión es que la sobrecarga del cuidador de personas con Alzheimer es un fenómeno multifactorial y potencialmente modificable. La evidencia no respalda una intervención única aplicable a todas las familias. Por el contrario, los resultados sugieren que la eficacia aumenta cuando la intervención se adapta a las necesidades y combina educación, habilidades prácticas, apoyo y seguimiento [11,12,20].

Los factores asociados permiten construir perfiles de riesgo. La presencia de síntomas neuropsiquiátricos, dependencia funcional, alteraciones del sueño y convivencia prolongada puede incrementar la carga. Al mismo tiempo, depresión, ansiedad y mala salud del cuidador pueden actuar como amplificadores. La valoración enfermera debe, por tanto, contemplar ambos lados de la relación de cuidado [4,6,7].

El ZBI es especialmente útil porque permite objetivar el problema y seguir cambios. Su validación española facilita la aplicación en nuestro contexto [8]. Sin embargo, el instrumento no identifica por sí mismo el origen de la carga. La puntuación debe utilizarse como punto de partida para una entrevista clínica.

La evidencia de las intervenciones psicoeducativas es favorable pero no uniforme. EDUCA mostró un efecto claro de una intervención individual [9], mientras que EDUCA-II no encontró beneficio significativo de un programa grupal [10]. Esta diferencia podría reflejar que el formato individual facilita la adaptación a problemas concretos y que la intervención grupal requiere una estructura especialmente orientada a necesidades.

La revisión de 2025 aporta una visión más amplia: la psicoeducación y las intervenciones multicomponente son las más utilizadas y alrededor de la mitad de los estudios obtienen resultados favorables [11]. La cifra no permite establecer una tasa individual de eficacia, pero sí sugiere que estas estrategias merecen mantenerse en programas asistenciales.

El papel de enfermería destaca en los talleres. El metaanálisis de 2024 encontró un mayor efecto cuando una enfermera participaba [12]. Esto es coherente con la capacidad de enfermería para combinar educación, valoración clínica, comunicación terapéutica y coordinación. No obstante, sería necesario realizar ensayos que comparen directamente modelos de intervención con y sin participación enfermera para demostrar causalidad.

Las intervenciones digitales constituyen un campo en expansión. Los metaanálisis muestran efectos pequeños, pero consistentes en algunos resultados [13-15]. La heterogeneidad elevada indica que el formato digital no es suficiente para explicar el beneficio. Deben considerarse diseño, interacción, apoyo humano, duración y características del cuidador.

Una ventaja de la tecnología es la posibilidad de llegar a cuidadores que no pueden asistir a sesiones presenciales. Una desventaja es que el cuidador más sobrecargado puede ser precisamente quien tenga menos tiempo, motivación o capacidad para utilizar una plataforma. Por ello, la intervención digital debe incluir estrategias de adherencia y, cuando sea posible, contacto profesional.

La literatura también plantea una cuestión de equidad. Las personas con menor alfabetización digital, dificultades económicas, problemas de conectividad o barreras lingüísticas pueden beneficiarse menos de los programas digitales. La enfermera puede actuar como facilitadora, enseñando el uso básico y ofreciendo alternativas presenciales o telefónicas.

El apoyo al cuidador debe considerarse preventivo. Esperar a que la carga sea grave puede reducir la capacidad de respuesta. El estudio longitudinal de tres años sugiere que la disponibilidad de servicios puede modificar la trayectoria de carga [5]. La intervención precoz debería comenzar cuando se identifica al cuidador, no únicamente cuando aparece una puntuación elevada.

Desde el punto de vista de la práctica, proponemos un modelo escalonado. Todos los cuidadores deberían recibir información básica y conocer recursos. Quienes presenten carga moderada pueden beneficiarse de educación estructurada y seguimiento. Los cuidadores con carga alta, depresión, ansiedad, aislamiento o problemas conductuales complejos necesitan intervención multicomponente y derivación a los profesionales correspondientes. Esta estrategia permite utilizar recursos de forma proporcional.

La individualización es probablemente uno de los principios más importantes. La misma puntuación de Zarit puede tener causas diferentes. La intervención debe responder a la causa predominante: educación, descanso, salud mental, apoyo social, habilidades conductuales, recursos económicos o combinación de varios.

Los resultados también muestran que la intervención debe incluir al cuidador como persona. No es suficiente enseñar a cuidar al paciente. Debe promoverse el autocuidado, mantener la salud propia, proteger el sueño, facilitar descansos y reconocer límites. Una enfermería centrada en la familia debe considerar al cuidador como sujeto de cuidados.

El contexto cultural es relevante. Las expectativas familiares, la distribución de roles y las ideas sobre responsabilidad filial pueden modificar la percepción de carga y la disposición a aceptar ayuda. Las adaptaciones culturales del programa iSupport ilustran que una intervención internacional debe ajustarse al lenguaje y contexto [21].

En España, los programas deberían integrar recursos sanitarios y sociales. La enfermera puede ser una figura de enlace entre atención primaria, neurología, geriatría, salud mental, trabajo social y asociaciones. La fragmentación de servicios puede aumentar la carga del cuidador si este debe gestionar por sí mismo múltiples circuitos.

La revisión tiene implicaciones para la formación. Los profesionales de enfermería necesitan competencias en demencias, comunicación, manejo de síntomas conductuales, educación al cuidador, evaluación de carga y recursos comunitarios. La formación debería incluir prácticas de entrevista y resolución de casos, no solo conocimiento teórico.

También existe una implicación para la investigación. Los estudios futuros deberían definir claramente la intervención, informar su dosis, identificar quién la administra, utilizar instrumentos validados, realizar seguimiento suficiente y reportar adherencia. La elevada heterogeneidad de los metaanálisis demuestra la necesidad de estandarizar resultados y describir mejor los componentes.

El diseño de ensayos debe considerar resultados clínicamente relevantes. Reducir unos puntos en una escala puede ser útil, pero también interesa conocer si el cuidador duerme mejor, mantiene su empleo, utiliza recursos, mejora su salud mental, evita institucionalización no deseada o mantiene la capacidad de continuar cuidando de manera segura.

En síntesis, la evidencia apoya una aproximación multimodal. Enfermería puede liderar o integrar programas que combinen cribado, educación, entrenamiento, apoyo emocional, coordinación y tecnología. La prioridad no debe ser encontrar una intervención universal, sino construir una respuesta proporcional y personalizada.

Limitaciones

• La literatura presenta heterogeneidad en diagnósticos, estadios de demencia, instrumentos, intensidad y duración de las intervenciones.

• Muchos estudios presentan tamaños muestrales pequeños y seguimiento limitado, por lo que no siempre se conoce la persistencia del efecto.

• La mayoría de los resultados proceden de cuidadores predominantemente mujeres, lo que limita la generalización a otros perfiles.

• Las intervenciones digitales son muy diferentes entre sí; agruparlas puede ocultar diferencias importantes.

• Los metaanálisis disponibles presentan heterogeneidad y riesgo de sesgo en algunos ensayos.

• Esta revisión realiza una síntesis narrativa y no un nuevo metaanálisis; los tamaños de efecto comunicados proceden de las revisiones y metaanálisis citados.

• La búsqueda presentada es reproducible en PubMed/MEDLINE y se complementó con búsquedas dirigidas; para una revisión registrada formalmente se recomienda ejecutar la estrategia completa en todas las bases previstas, documentar las fechas y conservar el fichero de resultados para generar el diagrama PRISMA exacto.

Implicaciones para la práctica enfermera

Tabla 7. Propuesta de indicadores para un programa enfermero de apoyo al cuidador.

Prioridad Actuación Indicador sugerido
Detección Identificar cuidador principal en cada valoración relevante % de cuidadores identificados
Cribado Aplicar ZBI u otra escala validada cuando proceda % con valoración registrada
Educación Programa estructurado adaptado a necesidades Asistencia y competencias adquiridas
Autocuidado Plan de descanso, sueño y salud propia Cumplimiento del plan
Conducta Entrenamiento ante agitación, irritabilidad y alteraciones del sueño Autoeficacia percibida
Apoyo Derivación a recursos sanitarios/sociales Uso efectivo de recursos
Seguimiento Reevaluación de carga Cambio de puntuación
Digital Oferta de teleapoyo según preferencias y accesibilidad Adherencia y satisfacción

Conclusiones

• La sobrecarga del cuidador familiar de personas con Alzheimer es multidimensional y está influida por factores del paciente, del cuidador y del contexto.

• Los síntomas neuropsiquiátricos y conductuales, el deterioro funcional y la dependencia se encuentran entre los factores más consistentemente relacionados con mayor carga.

• La depresión, ansiedad, mala salud y falta de apoyo del cuidador pueden amplificar el impacto del cuidado.

• El Zarit Burden Interview dispone de amplia utilización y cuenta con evidencia psicométrica en español, por lo que puede formar parte de la valoración enfermera.

• Las intervenciones psicoeducativas y multicomponente son las modalidades con evidencia más consistente, aunque los resultados no son uniformes.

• Los talleres y programas en los que participa enfermería muestran resultados prometedores y justifican reforzar el papel de enfermería en educación y seguimiento.

• La telesalud y eHealth pueden reducir modestamente la carga y mejorar algunos resultados psicológicos, pero presentan heterogeneidad elevada y no sustituyen necesariamente el contacto profesional.

• El abordaje más razonable es individualizado, escalonado y multidisciplinar, con detección precoz, educación, autocuidado, apoyo emocional, coordinación de recursos y seguimiento.

• Son necesarios ensayos de mayor calidad, con intervenciones claramente descritas, seguimiento prolongado y resultados clínicamente relevantes.

Consideraciones éticas

Al tratarse de una revisión de literatura publicada y no incluir datos individuales nuevos, no se recogieron datos personales ni se realizó intervención sobre participantes. En una eventual actualización con datos primarios o acceso a bases institucionales deberá tramitarse la evaluación ética que corresponda.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no presentar conflictos de intereses relacionados con este manuscrito.

Financiación

El manuscrito no ha recibido financiación específica para su elaboración.

Contribución de los autores

Autoría pendiente de completar según la contribución real de cada autor. Se recomienda especificar conceptualización, búsqueda, selección, extracción, análisis, redacción y revisión crítica.

Disponibilidad de datos

No se generó una base de datos primaria. Las fuentes utilizadas son publicaciones científicas de acceso bibliográfico y sus enlaces se proporcionan en la lista de referencias.

Referencias

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Anexo 1. Matriz de evidencia principal

Anexo 1. Estudios y revisiones que sustentan las conclusiones principales.

Referencia Diseño / muestra Intervención o foco Resultado principal Aplicabilidad a enfermería
Tu et al., 2022 [3] Revisión sistemática; 40 estudios Instrumentos de carga Recomienda ZBI y otras escalas Cribado y seguimiento
van den Kieboom et al., 2020 [4] Revisión sistemática; 11 estudios longitudinales Trayectoria y factores NPS, dependencia y salud del cuidador relevantes Valoración precoz
Brodaty et al., 2019 [5] Cohorte; 720 cuidadores con datos basales Evolución 3 años 47,4% carga clínicamente significativa al inicio; 56,8% a 3 años Seguimiento
Martín-Carrasco et al., 2009 [9] ECA; n=115 PIP individual -8,09 vs +2,08 en ZBI Educación individual
Martín-Carrasco et al., 2014 [10] ECA; n=238 PIP grupal Sin diferencia significativa en ZBI Grupos requieren adaptación
Surer et al., 2025 [11] Revisión sistemática; 43 estudios Psicosociales 19 estudios redujeron carga Programas multicomponente
Rodríguez-Alcázar et al., 2024 [12] Metaanálisis; 39 estudios, 4715 Múltiples intervenciones Efectos bajos-moderados; mayor efecto con enfermería en talleres Liderazgo enfermero
Zhu et al., 2024 [13] Revisión/metaanálisis; 22 artículos, 2132 Telesalud SMD -0,14 para carga Teleapoyo
Cheng et al., 2024 [14] Metaanálisis; 28 ensayos, 4160 Tecnología psicosocial Pequeña reducción de carga Apoyo digital
eHealth, 2026 [15] Metaanálisis; 35 RCT, 3388 eHealth interactiva SMD -0,26; I² 73,6% Modelo híbrido
Shin et al., 2026 [18] Revisión sistemática; 23 artículos, 2651 Psicoeducación 10 estudios redujeron carga Educación estructurada
Yu et al., 2023 [23] Revisión/metaanálisis; 19 estudios Psicoeducación online Mejoró depresión y estrés; carga inconclusa Selección de tecnología

Sobre los autores

Patricia Razquin Ramos. Unidad de Hemodiálisis, Hospital Universitario de Navarra, Pamplona, España.

Maite Muruzabal Goñi. Unidad de Hemodiálisis, Hospital Universitario de Navarra, Pamplona, España.

Ane Esain Pérez. Unidad de Hemodiálisis, Hospital Universitario de Navarra, Pamplona, España.

Autora de correspondencia: Patricia Razquin Ramos @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 14 de agosto de 2026

Fecha de aceptación: 17 de septiembre de 2026

Fecha de publicación: 28 de septiembre de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0208

Conflictos de interés: los autores declaran no presentar conflictos de intereses relacionados con este manuscrito.

Financiación: el manuscrito no ha recibido financiación específica para su elaboración.

Citación (Vancouver):
Razquin Ramos P, Muruzabal Goñi M, Esain Pérez A. Sobrecarga del cuidador familiar de personas con enfermedad de Alzheimer: factores asociados y eficacia de las intervenciones no farmacológicas, con especial atención al papel de enfermería. Revisión sistemática. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. 2026;XXI(18):208. doi: 10.64396/v21-0208