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Tuberculosis pulmonar

Autora principal: Aracely Baca González

Vol. XXI; nº 08; 130

REVISIÓN

Tuberculosis pulmonar

Pulmonary tuberculosis

Aracely Baca González, Dannia Livier Gutiérrez Matus, Valeria Vázquez González, Elva Montserrat Villa León.

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 08 – Segunda quincena de Abril de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 08; 130 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0130Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

La tuberculosis pulmonar es una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis que continúa siendo un problema relevante de salud pública a nivel mundial, especialmente en países en desarrollo. Se transmite por vía aérea y representa la forma más común de tuberculosis, aunque también existen presentaciones extrapulmonares.

Su aparición se relaciona con factores de riesgo como la coinfección con VIH, diabetes mellitus, desnutrición, hacinamiento y estados de inmunosupresión. Clínicamente, se caracteriza por tos persistente, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y, en casos avanzados, hemoptisis.

El diagnóstico se realiza mediante la combinación de criterios clínicos, estudios bacteriológicos como la baciloscopia y el cultivo, métodos moleculares y estudios de imagen. El tratamiento consiste en esquemas combinados de fármacos administrados en fases intensiva y de sostén, con el objetivo de curar al paciente, prevenir la transmisión y evitar la resistencia bacteriana.

A pesar de los avances médicos, persisten retos importantes como la tuberculosis farmacorresistente, la coinfección con VIH y el acceso limitado a servicios de salud. Por ello, las estrategias de prevención y control, como la vacunación con BCG, el estudio de contactos y la estrategia DOTS, son fundamentales para reducir la carga de la enfermedad.

Palabras clave

Tuberculosis pulmonar; mycobacterium tuberculosis; salud pública; factores de riesgo; antituberculosos; tuberculosis multidrogorresistente.

Abstract

Pulmonary tuberculosis is an infectious disease caused by Mycobacterium tuberculosis that continues to be a significant public health problem worldwide, especially in developing countries. It is transmitted through the air and represents the most common form of tuberculosis, although extrapulmonary manifestations also exist.

Its occurrence is associated with risk factors such as HIV coinfection, diabetes mellitus, malnutrition, overcrowding, and states of immunosuppression. Clinically, it is characterized by persistent cough, fever, night sweats, weight loss, and, in advanced cases, hemoptysis.

Diagnosis is made through a combination of clinical criteria, bacteriological studies such as smear microscopy and culture, molecular methods, and imaging studies. Treatment consists of combined drug regimens administered in intensive and continuation phases, with the aim of curing the patient, preventing transmission, and avoiding bacterial resistance.

Despite medical advances, important challenges remain, such as drug-resistant tuberculosis, HIV coinfection, and limited access to healthcare services. Therefore, prevention and control strategies, such as BCG vaccination, contact tracing, and the DOTS strategy, are essential to reduce the burden of the disease.

Keywords

Tuberculosis, pulmonary; mycobacterium tuberculosis; public health; risk factors; antitubercular agents; tuberculosis, multidrug-resistant.

Introducción

La tuberculosis pulmonar se mantiene como un problema relevante de salud pública, especialmente en contextos donde persisten condiciones socioeconómicas que favorecen su transmisión y dificultan su control. Factores como el hacinamiento, la desnutrición, la movilidad poblacional y la coexistencia de enfermedades crónicas e infecciosas continúan influyendo en su comportamiento epidemiológico.

En este escenario, la enfermedad no solo representa un reto clínico, sino también un desafío para los sistemas de salud, debido a las dificultades en la detección oportuna, la adherencia al tratamiento y la aparición de cepas farmacorresistentes. Asimismo, la interacción con condiciones como la inmunosupresión y la infección por VIH incrementa la complejidad de su manejo y pronóstico.

Ante esta problemática, resulta necesario analizar de manera integral los elementos que intervienen en su presentación clínica, diagnóstico y tratamiento, con el propósito de fortalecer el abordaje médico y contribuir a una mejor comprensión de su impacto en la salud pública.

Desarrollo

Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa crónica que continúa representando un importante problema de salud pública a nivel mundial. Se caracteriza por su alta capacidad de transmisión, su estrecha relación con determinantes sociales de la salud y su impacto significativo en poblaciones vulnerables. Aunque puede afectar múltiples órganos, la forma pulmonar es la más frecuente y la principal responsable de la propagación de la enfermedad.

La transmisión ocurre principalmente por vía aérea, a través de la inhalación de núcleos de gotitas que contienen el microorganismo, expulsadas por personas con tuberculosis activa al toser, hablar o estornudar. La probabilidad de contagio depende de factores como la carga bacilar del paciente, el tiempo de exposición y las condiciones ambientales, como espacios cerrados y mal ventilados.

Desde el punto de vista epidemiológico, la tuberculosis mantiene una distribución desigual, con mayor incidencia en regiones con limitaciones económicas, sistemas de salud insuficientes y condiciones de vida precarias. Factores como la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y la migración contribuyen a su persistencia.

Agente etiológico y fisiopatología

La tuberculosis es causada por Mycobacterium tuberculosis, un bacilo ácido-alcohol resistente de crecimiento lento, que posee una pared celular rica en lípidos que le confiere resistencia a condiciones adversas y a la acción de algunos agentes antimicrobianos.

Una vez inhalado, el microorganismo alcanza los alveolos pulmonares, donde es fagocitado por macrófagos alveolares. Sin embargo, el bacilo cuenta con mecanismos que le permiten evadir la destrucción intracelular, favoreciendo su replicación dentro de estas células. Esto desencadena una respuesta inmunológica mediada por linfocitos T, que conduce a la formación de granulomas.

El granuloma es una estructura organizada cuya función es contener la infección. En su interior se encuentran macrófagos activados, células epitelioides, células gigantes multinucleadas y linfocitos. En condiciones favorables, el sistema inmunológico logra controlar la infección, estableciendo un estado de latencia. No obstante, si existe debilitamiento del sistema inmune, el bacilo puede reactivarse y dar lugar a enfermedad activa.

Epidemiología mundial y en México

La tuberculosis continúa siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo. Su incidencia es mayor en países en vías de desarrollo, donde las condiciones socioeconómicas favorecen su transmisión.

En México, la enfermedad sigue siendo un problema relevante de salud pública, con mayor frecuencia en zonas fronterizas y en comunidades con acceso limitado a servicios de salud. La movilidad poblacional, las desigualdades sociales y la coexistencia de enfermedades crónicas han contribuido a mantener su prevalencia.

Factores de riesgo

Diversos factores incrementan el riesgo de desarrollar tuberculosis activa, especialmente aquellos que afectan el sistema inmunológico o favorecen la exposición al bacilo. Entre los principales se encuentran la infección por VIH, la diabetes mellitus, la desnutrición, el consumo de alcohol y tabaco, así como el uso prolongado de medicamentos inmunosupresores.

Asimismo, las condiciones de vida como el hacinamiento, la falta de ventilación adecuada y la pobreza estructural desempeñan un papel fundamental en la transmisión de la enfermedad. Los niños menores de cinco años y los adultos mayores también constituyen grupos de mayor vulnerabilidad.

Tuberculosis pulmonar primaria

La tuberculosis pulmonar primaria se presenta generalmente tras el primer contacto con el microorganismo y es más frecuente en niños y adultos jóvenes. En esta fase, la respuesta inmunológica inicial puede limitar la progresión de la enfermedad, dando lugar a una infección latente.

Desde el punto de vista clínico, los síntomas pueden ser leves o inespecíficos, incluyendo fiebre, malestar general y, en algunos casos, derrame pleural. En muchos pacientes, la infección pasa desapercibida y evoluciona hacia un estado latente, sin manifestaciones clínicas evidentes.

Tuberculosis pulmonar secundaria

La tuberculosis pulmonar secundaria, también conocida como reactivación, ocurre cuando los bacilos latentes se reactivan debido a un debilitamiento del sistema inmunológico. Esta forma es más frecuente en adultos y se localiza principalmente en los lóbulos superiores del pulmón.

Se caracteriza por síntomas más evidentes y progresivos, como tos crónica, fiebre vespertina, sudoración nocturna, pérdida de peso y, en casos avanzados, hemoptisis. La destrucción del tejido pulmonar puede dar lugar a la formación de cavidades, lo que incrementa la capacidad de transmisión del paciente.

Tuberculosis extrapulmonar

La tuberculosis extrapulmonar se presenta cuando el microorganismo se disemina a través del sistema linfático o sanguíneo hacia otros órganos. Puede afectar estructuras como los ganglios linfáticos, la pleura, el sistema nervioso central, los huesos, las articulaciones y los riñones.

La presentación clínica varía según el órgano afectado, lo que puede dificultar su diagnóstico. Esta forma es más frecuente en pacientes inmunocomprometidos y representa un desafío clínico debido a su diversidad de manifestaciones.

Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones clínicas de la tuberculosis pulmonar pueden variar en intensidad, pero comúnmente incluyen tos persistente de más de dos o tres semanas, fiebre vespertina, sudoración nocturna, pérdida de peso y astenia.

En etapas avanzadas, puede presentarse hemoptisis y dificultad respiratoria. La progresión de la enfermedad depende de factores como el estado inmunológico del paciente, la carga bacilar y el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento.

Diagnóstico

El diagnóstico de la tuberculosis requiere una combinación de criterios clínicos, microbiológicos y radiológicos. La sospecha clínica se basa en la presencia de síntomas respiratorios persistentes y factores de riesgo epidemiológicos.

Los métodos bacteriológicos, como la baciloscopia, permiten identificar la presencia de bacilos en muestras de esputo. El cultivo es el método más preciso, aunque requiere mayor tiempo para obtener resultados.

Los métodos moleculares han permitido mejorar la detección rápida del microorganismo y la identificación de resistencia a fármacos. Por su parte, los estudios de imagen, como la radiografía de tórax y la tomografía, son útiles para evaluar la extensión de la enfermedad y detectar complicaciones.

Diagnóstico clínico

El diagnóstico clínico se fundamenta en la identificación de signos y síntomas característicos, así como en la evaluación de factores de riesgo. Es especialmente importante en contextos donde el acceso a pruebas diagnósticas es limitado.

Métodos bacteriológicos

Estos métodos permiten confirmar la presencia del microorganismo y son esenciales para establecer el diagnóstico definitivo. Incluyen la baciloscopia y el cultivo de muestras respiratorias.

Métodos moleculares

Permiten detectar material genético del bacilo de manera rápida y con alta sensibilidad, facilitando el inicio oportuno del tratamiento y la identificación de cepas resistentes.

Estudios de imagen

Los estudios de imagen complementan el diagnóstico al evidenciar alteraciones pulmonares características, como infiltrados, cavitaciones y derrames pleurales.

Diagnóstico de tuberculosis latente

El diagnóstico de tuberculosis latente se realiza mediante pruebas inmunológicas que detectan la respuesta del sistema inmune frente al bacilo. Es fundamental para prevenir la progresión a enfermedad activa en personas de alto riesgo.

Tratamiento

El tratamiento de la tuberculosis constituye un pilar fundamental para el control de la enfermedad, ya que no solo tiene como objetivo la curación del paciente, sino también la interrupción de la cadena de transmisión y la prevención de la resistencia bacteriana. Este se basa en la administración combinada de fármacos antituberculosos durante un periodo prolongado, lo que permite eliminar tanto las formas activas como las persistentes del microorganismo.

El esquema terapéutico estándar se divide en dos fases: una fase intensiva y una fase de continuación. La fase intensiva tiene como propósito reducir rápidamente la carga bacilar y evitar la diseminación de la enfermedad, mientras que la fase de continuación busca eliminar los bacilos remanentes y prevenir recaídas.

Durante la fase intensiva, que generalmente dura dos meses, se emplea una combinación de cuatro fármacos de primera línea: isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol. Estos medicamentos actúan de manera sinérgica sobre distintas poblaciones bacterianas, incluyendo aquellas en replicación activa y aquellas en estado latente.

La fase de continuación, con una duración aproximada de cuatro meses, se basa en el uso de isoniazida y rifampicina. En esta etapa, el objetivo principal es consolidar la respuesta terapéutica y evitar la reactivación de la enfermedad.

El éxito del tratamiento depende en gran medida de la adherencia del paciente, por lo que es fundamental implementar estrategias que favorezcan el cumplimiento terapéutico, como la educación en salud, el seguimiento clínico continuo y la supervisión directa del tratamiento.

Tuberculosis farmacorresistente

La tuberculosis farmacorresistente representa uno de los mayores desafíos en el control de la enfermedad a nivel mundial. Se presenta cuando el microorganismo desarrolla resistencia a uno o más fármacos antituberculosos, particularmente a los de primera línea.

Existen diferentes formas de resistencia, entre ellas la tuberculosis multidrogorresistente, caracterizada por la resistencia al menos a isoniazida y rifampicina, y la tuberculosis extensamente resistente, que además presenta resistencia a fármacos de segunda línea.

El desarrollo de resistencia está asociado principalmente al uso inadecuado de los medicamentos, ya sea por esquemas terapéuticos incorrectos, interrupción del tratamiento o falta de adherencia por parte del paciente. También pueden influir factores como la disponibilidad irregular de medicamentos y la deficiente supervisión del tratamiento.

El manejo de la tuberculosis farmacorresistente requiere esquemas terapéuticos más prolongados, que pueden extenderse de 9 a 24 meses, e incluyen fármacos de segunda línea, los cuales suelen ser menos eficaces, más costosos y con mayor riesgo de efectos adversos. Esto implica un mayor impacto en la calidad de vida del paciente y en los sistemas de salud.

Efectos adversos

El tratamiento antituberculoso, aunque eficaz, no está exento de efectos adversos, los cuales pueden variar desde leves hasta graves y potencialmente limitantes para la continuidad del tratamiento.

Entre los efectos más frecuentes se encuentran las alteraciones hepáticas, especialmente asociadas al uso de isoniazida, rifampicina y pirazinamida. Estas pueden manifestarse como elevación de enzimas hepáticas o, en casos más severos, hepatitis medicamentosa.

El etambutol puede provocar neuritis óptica, caracterizada por disminución de la agudeza visual y alteraciones en la percepción de colores. Por su parte, la isoniazida puede generar neuropatía periférica, particularmente en pacientes con factores de riesgo como desnutrición o diabetes.

Otros efectos incluyen trastornos gastrointestinales, reacciones cutáneas y alteraciones hematológicas. Por ello, es fundamental realizar un seguimiento clínico y de laboratorio durante el tratamiento, con el fin de detectar y manejar oportunamente cualquier complicación.

Prevención y control

La prevención y control de la tuberculosis requieren un enfoque integral que combine estrategias médicas, sociales y de salud pública. Estas acciones están dirigidas a reducir la transmisión, detectar casos de manera temprana y garantizar el tratamiento adecuado de los pacientes.

Una de las principales medidas preventivas es la vacunación con BCG, la cual se administra de forma rutinaria en países con alta incidencia de tuberculosis. Esta vacuna tiene como objetivo principal proteger contra las formas graves de la enfermedad en la infancia, como la tuberculosis meníngea y miliar.

Además de la vacunación, es fundamental promover medidas de prevención como la adecuada ventilación de los espacios, el uso de medidas de protección respiratoria en pacientes infectados y la educación en salud para la población general.

Estudio de contactos

El estudio de contactos es una estrategia clave en el control de la tuberculosis, ya que permite identificar a las personas que han estado expuestas a un caso activo y que, por lo tanto, tienen mayor riesgo de infección.

Este proceso incluye la identificación, evaluación clínica y seguimiento de los contactos cercanos, especialmente aquellos que conviven en el mismo domicilio o que han tenido contacto prolongado con el paciente. También se consideran grupos prioritarios como niños, adultos mayores y personas inmunocomprometidas.

El estudio de contactos permite detectar casos de manera temprana, iniciar tratamiento oportuno y, en algunos casos, implementar tratamiento preventivo en personas con infección latente, reduciendo así el riesgo de progresión a enfermedad activa.

Estrategia DOTS

La estrategia DOTS constituye una de las principales herramientas para el control de la tuberculosis a nivel mundial. Se basa en la supervisión directa del tratamiento por parte del personal de salud, con el objetivo de garantizar la adherencia del paciente.

Este enfoque permite reducir el abandono terapéutico, prevenir la aparición de resistencia farmacológica y mejorar los resultados del tratamiento. Además, incluye otros componentes fundamentales como el compromiso gubernamental, el suministro continuo de medicamentos y el monitoreo sistemático de los casos.

La implementación adecuada de esta estrategia ha demostrado ser altamente efectiva para disminuir la incidencia y mortalidad por tuberculosis, especialmente en contextos con recursos limitados.

Discusión

La tuberculosis pulmonar continúa representando un problema relevante de salud pública, cuya persistencia refleja no solo la complejidad biológica del agente etiológico, sino también la influencia de múltiples determinantes sociales. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, la enfermedad sigue presentando retos importantes en su control, particularmente en contextos donde existen limitaciones en el acceso a servicios de salud y condiciones de vida desfavorables.

Uno de los principales problemas identificados es la detección tardía de los casos, lo que favorece la transmisión comunitaria y el desarrollo de formas avanzadas de la enfermedad. Asimismo, la adherencia al tratamiento sigue siendo un factor crítico, ya que su incumplimiento contribuye a la aparición de recaídas y al desarrollo de tuberculosis farmacorresistente.

La coexistencia de comorbilidades, como la diabetes mellitus y la infección por VIH, incrementa la susceptibilidad a la enfermedad y complica su evolución clínica, lo que requiere un abordaje integral y multidisciplinario. De igual manera, la aparición de cepas resistentes a los fármacos de primera línea representa un desafío creciente, al implicar tratamientos más prolongados, costosos y con mayor riesgo de efectos adversos.

Por otro lado, factores como el hacinamiento, la desnutrición y la movilidad poblacional continúan favoreciendo la propagación del bacilo, evidenciando la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y control desde un enfoque de salud pública. En este sentido, resulta fundamental mejorar la vigilancia epidemiológica, garantizar el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento, y promover la educación en salud para reducir la transmisión.

Situación actual

En la actualidad, la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública de gran magnitud, a pesar de los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención. Su persistencia se encuentra estrechamente relacionada con determinantes sociales como la pobreza, la desigualdad en el acceso a los servicios de salud y las condiciones de vida inadecuadas.

Uno de los principales retos actuales es el incremento de casos de tuberculosis farmacorresistente, lo que dificulta el tratamiento y aumenta la carga para los sistemas de salud. Asimismo, la coinfección con el virus de la inmunodeficiencia humana ha contribuido a incrementar la complejidad clínica de la enfermedad, elevando las tasas de mortalidad en ciertos grupos poblacionales.

Otro factor relevante ha sido el impacto de la pandemia por COVID-19, la cual provocó una disminución en la detección de casos, retrasos en el diagnóstico y dificultades en el seguimiento de los pacientes. Esto generó un retroceso en los programas de control y prevención, aumentando el riesgo de transmisión comunitaria.

En México, la tuberculosis continúa presentándose con mayor frecuencia en regiones con alta vulnerabilidad social, particularmente en zonas fronterizas y comunidades marginadas. La movilidad poblacional, la migración y las condiciones laborales precarias han contribuido a la persistencia de la enfermedad.

Ante este panorama, es fundamental fortalecer las estrategias de vigilancia epidemiológica, mejorar el acceso a servicios de salud y garantizar la continuidad de los programas de diagnóstico y tratamiento.

Conclusión

La tuberculosis pulmonar sigue representando un desafío significativo para la salud pública a nivel global y nacional, debido a su alta prevalencia, su capacidad de transmisión y su estrecha relación con factores sociales y económicos.

A lo largo del presente trabajo se abordaron los aspectos más relevantes relacionados con su fisiopatología, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y estrategias de prevención, destacando la importancia de un enfoque integral en su manejo.

Se evidencia que, a pesar de la disponibilidad de herramientas diagnósticas y terapéuticas eficaces, persisten obstáculos importantes como la detección tardía, la falta de adherencia al tratamiento y la aparición de cepas resistentes. Estos factores, aunados a la coinfección con VIH y a condiciones de vulnerabilidad social, incrementan la complejidad del control de la enfermedad.

En este sentido, resulta indispensable reforzar las políticas de salud pública orientadas a la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado, así como promover la educación en salud y la investigación continua. Solo mediante un abordaje multidisciplinario será posible reducir la carga de la tuberculosis y mejorar la calidad de vida de las poblaciones afectadas.

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Sobre los autores

Aracely Baca González. Escuela de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, Baja California, México. ORCID: 0009-0003-3642-8818

Dannia Livier Gutiérrez Matus. Escuela de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, Baja California, México. ORCID: 0009-0009-3771-596X

Valeria Vázquez González. Escuela de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, Baja California, México. ORCID: 0009-0005-2770-255X

Elva Montserrat Villa León. Escuela de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, Baja California, México. ORCID: 0009-0002-0051-555X

Autora de correspondencia: Aracely Baca González. @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 25 de febrero de 2026

Fecha de aceptación: 24 de abril de 2026

Fecha de publicación: 30 de abril de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0130

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
González Aracely B, GutiérrezMatus DL, Vázquez González V, Villa León EM. Tuberculosis pulmonar. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 9 May 2026]; XXI(8):130. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0130