Inicio > Enfermedades infecciosas > Enfermedades del sistema nervioso central en pacientes adultos causadas por Naegleria Fowleri (ameba de vida libre)

Enfermedades del sistema nervioso central en pacientes adultos causadas por Naegleria Fowleri (ameba de vida libre)

Autora principal: Perla Nicole González Villicaña

Vol. XXI; nº 08; 129

REVISIÓN

Enfermedades del sistema nervioso central en pacientes adultos causadas por Naegleria Fowleri (ameba de vida libre)

Central Nervous System Diseases in Adult Patients Caused by Naegleria Fowleri (Free-Living Amoeba)

Perla Nicole González Villicaña, Fernando Heraldez Barraz, Ricardo Lepe Chocoza, Angela Edith Lopez Medrano, Irlanda Valeria Mejía Castillo.

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 08 – Segunda quincena de Abril de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 08; 129 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0129Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

La infección por Naegleria fowleri representa una patología poco frecuente pero altamente letal del sistema nervioso central, principalmente asociada a la meningoencefalitis amebiana primaria. Este trabajo tiene como objetivo describir las características clínicas, factores de riesgo, diagnóstico, tratamiento y medidas preventivas relacionadas con este protozoario. Se realizó una revisión narrativa basada en literatura científica reciente en español e inglés. Los resultados muestran que la infección ocurre principalmente por exposición a aguas contaminadas, afectando con mayor frecuencia a individuos jóvenes. El diagnóstico temprano es fundamental, aunque el pronóstico sigue siendo desfavorable en la mayoría de los casos. Se concluye que el conocimiento de la enfermedad y las medidas preventivas son clave para disminuir la mortalidad.

Palabras clave

Naegleria fowleri; ameba de vida libre; meningoencefalitis amebiana; sistema nervioso central; infección; aguas contaminadas.

Abstract

Infection caused by Naegleria fowleri is a rare but highly lethal condition affecting the central nervous system, mainly associated with primary amoebic meningoencephalitis. This study aims to describe the clinical features, risk factors, diagnosis, treatment, and preventive measures related to this protozoan. A narrative review was conducted based on recent scientific literature in Spanish and English. Results show that infection occurs mainly through exposure to contaminated water, predominantly affecting young individuals. Early diagnosis is essential, although prognosis remains poor in most cases. It is concluded that awareness and preventive measures are crucial to reduce mortality.

Keywords

Naegleria fowleri; Free-Living amoeba; Amoebic meningoencephalitis; Central nervous system; infection; Contaminated waters.

Introducción

Las infecciones por ameba libre no son un problema reciente, debido a que este protozoario ha causado múltiples enfermedades y muertes desde tiempo atrás. De acuerdo con Peralta et al. (1) en el año 1965 reportaron en Australia el primer caso de meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), causada por la Naegleria; a partir de ese año hasta 1997 se habían reportado 81 casos solo en Estados Unidos y para el 2002 un total de 200 casos de meningoencefalitis amebiana primaria en el mundo. Es importante conocer las consecuencias y factores de riesgo que se ven comprometidos con este patógeno para asimismo evitar su propagación, ya que el mismo desconocimiento es la causa de la mortalidad de este. El objetivo de esta investigación es identificar el nivel de conocimiento que manejan los habitantes adultos acerca del riesgo a exponerse a aguas contaminadas con presencia de ameba libre en Mexicali, Baja California en 2024.

Desarrollo

2.1 Orígenes

Las infecciones por ameba libre han perdurado en diferentes temporalidades; este protozoario ha causado muchas enfermedades y muertes desde mucho tiempo atrás. Durante la primera mitad del siglo XX, la ameba de vida libre era conocida como amebas de suelos y se consideraba no patógena, hasta que en el año 1958 Culbertson demostró el gran potencial patógeno que poseía la Acanthamoeba. A partir del año de 1995 se reportaron 156 casos por encefalitis amebiana granulomatosa en el mundo. En el año 1965 Fowler y Carter reportaron en Australia el primer caso de meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), causada por la Naegleria; a partir de ese año hasta 1997 se habían reportado 81 casos solo en Estados Unidos y para el 2002 un total de 200 casos de meningoencefalitis amebiana primaria en el mundo (1).

2.2 Ameba de vida libre

2.2.1 Definición

De acuerdo con De la Fuente (2), la Naegleria Fowleri, mejor conocida como «ameba de vida libre», forma parte del grupo de los protozoarios que se encuentran en ambientes húmedos y calientes como el suelo y el agua. Presenta tres fases de desarrollo, en las cuales cada una tiene una medida específica de acuerdo a cada ciclo de vida por la que pasa: el trofozoito tiene una medida de 13-25 μm, el estado de transición ameboflagelado 8-12 μm y la fase quística es de 8-20 μm (1).

Este organismo presenta 3 estadios durante su ciclo de vida: una forma ameboide, denominada trofozoíto ameboide, en la cual se alimenta y se divide y es la considerada forma infectante e invasiva; una forma flagelada, denominada trofozoíto flagelado, considerado un estado transitorio, y una forma de resistencia o quiste, los cuales únicamente se observan en el medio ambiente.

La fase de latencia es el estado quístico caracterizado por sus dos capas porosas de colesterol que le dan gran resistencia. La fase de trofozoito se presenta cuando está en aguas contaminadas y temperaturas mayores a los 30 °C; en este estado, la ameba de vida libre se alimenta de materia orgánica y se reproduce con facilidad.

La fase flagelada es su fase más peligrosa por desarrollar una gran movilidad gracias a sus dos flagelos y brindar una fácil transición en función de las altas temperaturas del agua (2).

2.2.2 Condiciones de desarrollo

El protozoario ameba de vida libre se encuentra en el suelo, aire pero principalmente en el agua, como los ríos, lagos, piscinas, etc. Este protozoo se ha encontrado en todos los continentes y tiene la gran capacidad de resistir las altas temperaturas de cada lugar en el que habita.

La infección por ameba libre suele ser silenciosa; la ameba de vida libre llamada «la devoradora de cerebros» cuenta con una estructura celular compleja, está envuelta en dos capas de colesterol y es tan diminuta que pasa desapercibida ante el ojo humano. De ella se desprende la capa que protege a este protozoo y surgen varios flagelos que le dan la manera de moverse hacia el huésped que infectará, para así madurar y convertirse en un trofozoito; los cuales habitan y se desarrollan en los canales de agua (2).

La manera en que este protozoo actúa no tiene límites, ya que infecta a niños, adolescentes, adultos mayores y todo tipo de ser vivo que entre en contacto con la Naegleria fowleri.

2.2.3 Síntomas y signos

La ameba de vida libre ataca al ser humano cuando este entra en contacto con el canal, río o piscina contaminado, la cual ingresa al cuerpo a través de la mucosa nasal, perfora la lámina cribosa —últimos huesitos que forman el techo de la pirámide nasal—, penetra a la cavidad craneal y rápidamente se desliza por la arteria basilar procurando no ser detectado por los anticuerpos guardianes del sistema inmune; se monta en el bulbo olfatorio para tomar por la vía del sistema periventricular y llegar a la corteza cerebral (2). La ameba de vida libre tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica; de esta manera toma control del cerebro y la médula espinal y así comienza a infectarlo, produce lisis celular y una vez que ha ingresado al cerebro comienza a atacar al cuerpo humano manifestando los siguientes síntomas y signos neurológicos: dolor de cabeza, convulsiones, temblores, rigidez de nuca, náuseas, vómito, fotosensibilidad.

Los síntomas que se presentan son debido a que este protozoario ataca al Sistema Nervioso Central (SNC), principalmente al cerebro.

2.2.4 Métodos de prevención

Esta enfermedad puede prevenirse de muchas maneras, pero inicialmente es brindar la información necesaria acerca de este protozoario, ya que contar con el conocimiento completo sobre él es de vital importancia para que se le dé la importancia necesaria a esta peligrosa enfermedad. Por consiguiente, se debe evitar a toda costa el contacto con aguas de canal o ríos, ya que son el principal sitio de infección por ameba de vida libre; también se debe tomar en cuenta el cuidado y limpieza de las piscinas públicas y privadas, realizar el saneamiento necesario y las pruebas para evitar el desarrollo de la ameba libre y, en caso de que esté presente, identificarla a tiempo y evitar cualquier contagio.

2.2.5 Diagnóstico

De acuerdo con Marie (3), durante las etapas iniciales de la infección, la tomografía computarizada (TC) con contraste y la resonancia magnética (RM) generalmente revelan edema cerebral, borramiento del surco cortical y obliteración de cisternas alrededor del mesencéfalo y el espacio subaracnoideo. Una vez que la infección progresa, estas condiciones generalmente empeoran y revelan áreas necróticas, estenosis y aneurismas.

Este protozoario ataca de manera rápida y sin piedad a quien entre en contacto con él. La PAM se puede diagnosticar oficialmente obteniendo líquido cefalorraquídeo (LCR) a través de una punción lumbar, que revelará muchos leucocitos polimorfonucleares y trofozoítos de Naegleria Fowleri. El LCR teñido con Giemsa-Wright o tricrómico, pero no con Gram, revelará la presencia de la ameba y permitirá un análisis morfológico del parásito. Se puede realizar una confirmación adicional de la presencia de la ameba mediante microscopía, ensayo de inmunofluorescencia (IF), ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA) o citometría de flujo. Además, se recomienda una reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR) para determinar el género y la especie de la ameba, además de la presencia de un aumento significativo de la presión intracraneal (3).

La meningoencefalitis amebiana primaria (PAM) se puede diagnosticar a través de la obtención de líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar, la cual revela la presencia de leucocitos polimorfonucleares y trofozoítos de Naegleria Fowleri (3).

2.2.6 Tratamiento

La ameba de vida libre suele provocar meningoencefalitis, una enfermedad potencialmente mortal que tiene un alto índice de decesos si la causa secundaria es este microorganismo. Aunque hay tratamiento para otros tipos de ameba y han resultado exitosos, la Naegleria Fowleri es aún más compleja de lo que se cree; no hay resultados definitivos sobre el tratamiento, pero sí se han empleado fármacos que ayudan al pronóstico de los pacientes que se contagian de este género de ameba.

Grace et al. (4) menciona que debido a la rareza de las infecciones por N. fowleri en humanos, hasta la fecha no existen ensayos clínicos que evalúen la eficacia de un régimen de tratamiento sobre otro. La mayor parte de la información sobre la eficacia de los medicamentos se basa en informes de casos o estudios in vitro. Quizás el medicamento más acordado para el tratamiento de la infección por N. fowleri sea la anfotericina B, que se ha estudiado in vitro y también se ha utilizado en varios informes de casos. Otros antiinfecciosos que se han utilizado en informes de casos incluyen fluconazol, miconazol, miltefosina, azitromicina y rifampicina. Se han estudiado varios otros agentes in vitro y/o in vivo, incluidos higromicina, rokitamicina, claritromicina, eritromicina, roxitromicina y zeocina.

Según Güémez et al. (5), debido a la baja morbilidad de la meningitis amebiana primaria (MAP) y la alta tasa de mortalidad, estos dos factores complican tener un tratamiento efectivo. Como ya se mencionó, el fármaco antifúngico anfotericina B ha demostrado tener un efecto en la ameba del género N. fowleri generando en ella una muerte celular programada que se asemeja a la acción de apoptosis. También los antibióticos (azitromicina y rifampicina) y antifúngicos (fluconazol) al ser mezclados de manera intravenosa con anfotericina B han demostrado un cierto nivel de eficacia, pero solo si se administran en las etapas tempranas de la infección y en altas dosis para poder hacer efecto en el sistema nervioso central, debido a la baja permeabilidad de la barrera hematoencefálica. Se deben de considerar los efectos adversos como la toxicidad renal, escalofríos, náuseas, anemia, fiebre, vómitos y dolores de cabeza. La miltefosina es un tratamiento terapéutico que posiblemente puede ser utilizado en la MAP.

Por otro lado, la miltefosina (MLT), un compuesto de alquilfosfocolina utilizado para tratar el cáncer de mama y las infecciones por leishmania, se consideró un nuevo fármaco terapéutico para tratar la MAP cuando trató con éxito a una niña de 12 años que sobrevivió a la infección con una recuperación neurológica completa (5).

Es importante mencionar que a la paciente se le indujo un estado de hipotermia, para la regulación de la presión intracraneal y para disminuir el estado de inflamación cerebral. Aunque la miltefosina haya resultado en un pronóstico favorable, no en todos los pacientes se obtuvo un buen resultado: «Este régimen de tratamiento se utilizó posteriormente en dos pacientes diferentes, uno de ellos sobrevivió con un mal estado neurológico y el otro falleció» (5, p. 10). Puede parecer en su totalidad prometedor, pero no garantiza una recuperación completa.

Se han realizado investigaciones a nivel in vitro que han encontrado mejores resultados en el uso de diferentes fármacos para tratar la MAP; sin embargo, debido al problema ya mencionado de la baja morbilidad, hay poco financiamiento para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos. Algunos de los estudios marcaron que los fármacos antimicóticos son eficaces para causar la muerte de la ameba N. fowleri.

Al igual que los hongos patógenos, N. fowleri utiliza el ergosterol como componente básico de su membrana. Por lo tanto, los fármacos antimicóticos que interrumpen la biosíntesis de esteroles pueden reutilizarse para tratar la ameba. Un estudio propuso utilizar un grupo de fármacos antifúngicos conocidos como conazoles para inhibir la esterol 14-desmetilasa (CYP51) y bloquear la biosíntesis de esteroles en N. fowleri. Los siete conazoles (itraconazol, posaconazol, ketoconazol, isavuconazol, miconazol, voriconazol, clotrimazol y fluconazol) demostraron actividad antiamebiana in vitro, superando incluso la potencia de MLT. Sin embargo, solo itraconazol y posaconazol mostraron una concentración de efecto medio máxima (CE₅₀) ≤ 0,01 μM, más potente que AmB (5).

El fármaco que demostró una eficacia mayor es el posaconazol, logrando la inhibición del crecimiento de la ameba de vida libre N. fowleri. Siendo este fármaco otra alternativa para el tratamiento de esta infección intracraneal.

El posaconazol logró inhibir el crecimiento de N. fowleri en un 40% después de 16 h tras la exposición y hasta ~90% después de 24 h. Aunque el posaconazol demostró potencia contra la ameba, el fármaco ha mostrado una baja permeabilidad cerebral, una desventaja para el tratamiento de la MAP (5).

Existen diferentes fármacos que pueden ser utilizados para el tratamiento de meningitis amebiana primaria, aunque aún se necesita más investigación y apoyo por las industrias farmacéuticas para el desarrollo de fármacos de acción directa para la MAP. Mejorar el pronóstico de los pacientes es algo indispensable para evitar muertes.

2.3 Consecuencias

2.3.1 Meningoencefalitis

La Meningoencefalitis Amebiana Primaria (MAP) es inducida por N. fowleri y es un cuadro agudo y mortal que afecta a personas con salud adecuada que alrededor de 3 a 7 días antes realizaron deportes acuáticos en piscinas, estanques o ríos, en los meses de verano, en piscinas temperadas. «Los protozoos penetran a través del neuroepitelio olfatorio originando una meningoencefalitis necrosante y purulenta, con compromiso predominante de la base del cerebro, tronco cerebral y cerebelo» (6, p. 205).

El período de incubación varía entre 3 y 7 días, aunque en algunos casos puede extenderse a más de dos semanas. Los síntomas inician súbitamente con fiebre leve y malestar general, a veces acompañados de rinitis y dolor al tragar. Estos síntomas evolucionan rápidamente, con fuertes dolores de cabeza y fiebre, seguidos por vómitos, rigidez de nuca y señales de irritación meníngea. Hacia el tercer día, el paciente puede estar desorientado o incluso en estado comatoso. Pueden presentarse síntomas leves de compromiso respiratorio superior. Al ingresar al hospital, el diagnóstico suele ser de meningitis piógena; durante la hospitalización, el cuadro clínico muestra un deterioro continuo, somnolencia y, a veces, convulsiones. Otros signos y síntomas neurológicos no son evidentes. Trágicamente, el paciente fallece por insuficiencia respiratoria en menos de 10 días desde el inicio de los síntomas.

En la autopsia, el cerebro estaba hinchado, congestionado y sujeto a un edema severo. Las meninges están congestionadas de forma difusa con un raro exudado purulento, especialmente en la base del cerebro. El bulbo olfatorio era frágil y necrótico con evidencia de protrusión de gancho del hipocampo. En la superficie de la corteza cerebral se observaron áreas de petequias y hemorragias masivas, acompañadas de pequeñas áreas de destrucción y necrosis.

Los cambios microscópicos en la MAP incluyen pequeños focos de destrucción y necrosis, hemorragia, infiltrados de células mononucleares y polimorfonucleares y trofozoítos amebianos típicos. El examen nasal reveló cambios inflamatorios en el epitelio neuromuscular que se extendían a través de la placa cribiforme del hueso etmoides hasta el cerebro con edema significativo.

Solo los pacientes con MAP cuya causa se diagnostica en una etapa temprana de la enfermedad tienen posibilidades de sobrevivir. De acuerdo con Oddó (6), algunos pacientes que sobrevivieron fueron tratados con anfotericina B a una dosis de 1,0 mg/kg/día, con anfotericina B, miconazol y rifampicina como tratamiento de primera línea.

2.3.2 Encefalitis

Varias especies del género Acanthamoeba y B. mandrillaris representan a agentes oportunistas que causan el cuadro denominado encefalitis amebiana granulomatosa (EAG); esta afecta, naturalmente, a pacientes debilitados, desnutridos, diversos tipos de inmunocomprometidos, incluidos pacientes con SIDA, y niños pequeños, aunque algún antecedente de inmunocompromiso es de gran relevancia en las infecciones por Acanthamoeba sp, no así en los casos producidos por B. mandrillaris. «La enfermedad corresponde a una encefalitis necrosante y hemorrágica aguda, subaguda o crónica, multifocal con angeítis necrótica, algunas células macrofágicas y células gigantes multinucleadas, con presencia de trofozoitos y quistes parasitarios característicos» (6, p. 207). El mecanismo de entrada es el tracto respiratorio o la piel, desde donde y siguiendo la vía hematógena, o una progresión local siguiendo vías nerviosas, las amebas llegan al SNC.

Las manifestaciones clínicas son diferentes, pero en la mayoría de los pacientes se les considera con una encefalopatía con signos de hipertensión endocraneal. A veces, las manifestaciones clínicas dependen del daño a la ocupación de la sala y sus señales muestran que la presión intracraneal aumenta. Los síntomas más comunes son alteración del estado mental, somnolencia, dolor de cabeza, hemiplejía y meningitis. La fiebre está presente en cerca de la mitad de los casos y, en un menor grado, náuseas, vómitos, anorexia, ataxia y afasia. El curso de la enfermedad es subagudo o crónico, de 7 a 120 días. Algunos pacientes tienen, simultáneamente, lesiones cutáneas ulceradas.

El examen macroscópico del cerebro en pacientes con EAG muestra hinchazón y edema de los hemisferios cerebrales con signos de aumento de la presión intracraneal: protrusión del uncus del hipocampo y de las amígdalas cerebelosas o lateralización de un hemisferio. Zona de exudado inflamatorio en las meninges de la superficie de la corteza cerebral.

Los cambios microscópicos del tejido incluyen destrucción extensa y necrosis con hemorragia y un número variable de infiltrados de células mononucleares y multinucleares, pero las amebas son la parte más prominente de la lesión. El hallazgo típico en el tejido de la biopsia es una inflamación granulomatosa. Los granulomas más jóvenes pueden tener una ameba en el centro; los granulomas más antiguos constan de unos pocos histiocitos y células gigantes, incluidos trofozoítos y quistes parásitos. Sin embargo, es posible que no haya granuloma. Los quistes se encuentran en diferentes estados de desintegración y son finalmente destruidos por las células macrofágicas. La mortalidad asociada con las infecciones del sistema nervioso central por amebas de vida libre permanece alta, aunque varios estudios brindan experiencias útiles a partir de los casos de pacientes que han sobrevivido. Resulta importante tener en cuenta que el diagnóstico rápido de la infección es clave para un buen pronóstico. La EAG a la fecha todavía no tiene tratamiento.

2.4 Factores de riesgo

2.4.1 Conocimiento

De acuerdo con Silva (7), se entiende por conocimiento el acto consciente e intencional para comprender las cualidades del objeto. Actualmente, la ameba de vida libre continúa siendo un patógeno relativamente desconocido tanto por la población en general como por el personal médico; esta última parte dificulta la identificación efectiva de las infecciones por ameba de vida libre, siendo que la mayoría de los casos consiguen ser identificados por medio de autopsias, por lo cual puede llegarse a considerar como uno de los mayores factores de riesgo.

Sin embargo, como se mencionó previamente, esta problemática también influye negativamente en la población mundial general. Si bien es una realidad que la ameba tiende a presentarse en las zonas geográficas de alta temperatura —debido a que es una especie termofílica, es decir, que cuenta con la capacidad de crecer a una temperatura de 40 °C o más—, el conocimiento es de suma importancia para la población en general, ya que la falta de conocimiento aumenta el riesgo de entrar en contacto con aguas contaminadas por ameba de vida libre.

Al ser una ameba de vida libre, la Naegleria fowleri se puede encontrar en diversos medios, por ejemplo ríos, lagos, canales, agua potable mal tratada y piscinas con tratamiento deficiente. Los principales determinantes de conocimiento que debe de tener un individuo para evitar estar en riesgo son: qué es la ameba, en dónde se encuentra y cuáles son las medidas de prevención y de acción sobre la presencia de ameba de vida libre. Si una persona con bajo o nulo conocimiento sobre la existencia de la ameba de vida libre entrara en contacto con aguas contaminadas, aumenta la posibilidad de un desenlace desfavorable, ya que difícilmente podría tomar las medidas adecuadas para el tratamiento de la MAP (Meningitis amebiana primaria) y de la EAG (Encefalitis amebiana granulomatosa).

2.4.2 Edad

La ameba de vida libre puede afectar a todos los grupos de edad; no obstante, la mayoría de los casos reportados corresponden a personas jóvenes de sexo masculino en el grupo de edad de 1 a 20 años que han tenido exposición a aguas contaminadas por ameba de vida libre, principalmente por actividades de recreación.

Según Jonckheere (8), hasta el año 2011 se habían reportado 235 casos de MAP en el mundo, en todos los continentes excepto Antártida, de los cuales alrededor del 5% han sobrevivido; los más afectados son en su mayoría niños y adolescentes.

2.4.3 Riesgos de exposición

Debido a que los lagos, ríos y estanques no se pueden clorar, se debe evitar realizar actividades recreativas como natación, esquí acuático y buceo, especialmente durante los meses de verano. De lo contrario, se recomienda el uso de tapones nasales para evitar que la ameba entre en la cavidad nasal. También se debe evitar excavar o remover los sedimentos que se encuentran en el extremo poco profundo de estos cuerpos de agua (5).

La importancia de las amebas de vida libre en la investigación está en auge debido al aumento de las enfermedades provocadas por las mismas, así como por la determinación de estas en nuevos hábitats y ambientes donde se creía que no podían sobrevivir. Todo ello aumenta el riesgo de exposición de los humanos a estos organismos. La detección y diferenciación de las amebas de vida libre se fundamenta tanto en métodos de observación de la morfología por microscopía como en métodos moleculares.

2.4.4 Lugares con presencia de ameba de vida libre

La ameba de vida libre es un grupo de protozoos ubicuos, ampliamente distribuidos en suelo, aire y sobre todo en el agua, ya que por este medio existe una mayor presencia y diversidad de las mismas. De acuerdo con Borquez (9), la ameba de vida libre está ampliamente distribuida en la naturaleza, con especies aisladas de la tierra, aire, aguas tratadas para consumo, agua de mar o lagos de aguas termales.

La ameba de vida libre es muy numerosa y se encuentra distribuida en la naturaleza en medios como el agua, suelos e incluso en la misma vegetación; es de suma importancia tener este tipo de factores en cuenta debido a que así se puede deducir que estos mismos son los principales focos de posibles infecciones por ameba de vida libre en la población.

Pueden sobrevivir tanto en sistemas de agua naturales, incluyendo agua dulce y marina, como en sistemas artificiales, como piscinas, sistemas de refrigeración o sistemas de tratamiento de aguas.

2.4.5 Medidas preventivas

Si bien conocer las causas y consecuencias de una infección por ameba de vida libre por sí mismo es un factor protector para no contraer dicha infección, no se deben infravalorar las acciones que como población se deben tomar. Para esto se pueden llevar a cabo estrategias preventivas para evitar la infección por N. fowleri. La mayoría de los casos de meningitis amebiana primaria ocurren cuando las personas realizan actividades en aguas infestadas de ameba, como piscinas o cuerpos de agua naturales. Debido a que N. fowleri es susceptible al cloro y muere en una parte por millón, se recomienda fuertemente la cloración de piscinas y parques acuáticos para prevenir la meningitis amebiana primaria.

Resumiendo lo anterior se puede plantear mediante los siguientes puntos:

1. No acudir a bañarse a los canales de riego para las parcelas de cultivo, ya que este protozoo puede habitar en cualquier sitio, pero mayormente en los ríos, por lo que al entrar en contacto con las aguas contaminadas esta bacteria entra al cuerpo y acaba con todo.

2. No acudir a bañarse a la cuenca del río Colorado, dado que las aguas que corren en su lecho en la actualidad son de escurrimiento y se mezclan con agua de canal.

3. Clorar el agua de albercas y chapoteaderos particulares.

4. Si dentro de los primeros 7 días después de bañarse en las aguas de canal se presentan fiebre y/o dolor de cabeza, acudir inmediatamente a revisión médica (2).

De acuerdo con Pereira (10), la mayor parte de los casos de amebiasis originados por Naegleria fowleri suceden en personas que habían estado realizando actividades acuáticas como natación, buceo o esquí en piscinas, lagos o embalses. Esto aumenta el riesgo de contaminación para las personas que las utilizan. Por lo tanto, se recomienda llevar a cabo cambios regulares y constantes en los filtros y en los sistemas de circulación y recirculación del agua en estas piscinas. La presencia de amebas de vida libre en estanques o lagunas también indica un riesgo de contaminación, especialmente cuando se tiene en cuenta que los niños de recursos limitados a menudo se bañan en estos lugares.

Proporcionar a la población información y una visión general de la preocupación por la contaminación en piscinas con alta demanda de visitantes y destacar la importancia de mantener sistemas de filtración y circulación de agua eficientes para garantizar la seguridad de los usuarios. También enfatizar la relevancia de la detección de amebas de vida libre en entornos acuáticos naturales donde las personas puedan estar en riesgo de exposición. Al igual que acudir al médico ante la sospecha de una posible infección, presentando el cuadro clínico asociado a esta para elaborar un diagnóstico profesional.

Discusión

La infección por Naegleria fowleri representa un desafío significativo para la salud pública debido a su rápida progresión y alta tasa de mortalidad. A pesar de su baja incidencia, la gravedad del cuadro clínico y la dificultad diagnóstica la convierten en una enfermedad de gran relevancia.

Uno de los principales problemas identificados es el bajo nivel de conocimiento tanto en la población general como en el personal de salud, lo que retrasa el diagnóstico oportuno. Además, la similitud clínica con la meningitis bacteriana contribuye a errores diagnósticos iniciales.

En cuanto al tratamiento, aunque existen opciones como la anfotericina B y la miltefosina, su eficacia es limitada y depende en gran medida de la detección temprana. Esto resalta la necesidad de continuar investigando terapias más efectivas.

Por otro lado, el cambio climático y el aumento de temperaturas podrían favorecer la proliferación del microorganismo, incrementando el riesgo de exposición en la población.

Por lo tanto, las estrategias de prevención, educación sanitaria y mejora en los sistemas de diagnóstico son fundamentales para reducir la mortalidad asociada a esta infección.

Conclusión

En conclusión, al realizar esta investigación nos dimos cuenta de la importancia que es conocer sobre este protozoario Naegleria Fowleri y las enfermedades que provoca, principalmente en el sistema nervioso central, ya que se considera no frecuente, su evolución es muy rápida y con una mortalidad muy alta.

Un punto muy importante a tomar en cuenta, que genera preocupación, es el nivel de conocimiento que hay en la población, pues muchas personas desconocen sobre este agente causal y el riesgo que tiene nadar o tener algún contacto con aguas contaminadas, un ejemplo muy conocido son los canales.

En este trabajo de igual manera, se explica lo que se debe de dar a conocer ante la comunidad: el cuadro clínico de la enfermedad que provoca, los métodos diagnósticos y las limitaciones actuales del tratamiento, lo que demuestra la necesidad de seguir investigando para mejorar el pronóstico de vida que tiene un paciente al enfrentarse con este microorganismo.

Una detección temprana y sobre todo atención médica oportuna pueden marcar la diferencia en cómo evoluciona la enfermedad. Esta investigación nos permitió reflexionar sobre la gran importancia de promover en la comunidad medidas preventivas e informar a la población sobre esta enfermedad para así disminuir riesgos de infección y poder contribuir a la protección de la salud pública.

Referencias

  1. Peralta RML, Ayala OJ. Ameba de vida libre en seres humanos. Revista Salud Uninorte. 2009; 25 (2): 280-92.
  2. De la Fuente AR. ¿También tú, Naegleria? La ameba «come cerebros». Ciencia UNAM [Internet]. 2021 [citado 2025 Mar 25].
  3. Marie C. Infección encefálica amebiana: meningoencefalitis amebiana primaria. Manual MSD [Internet]. 2023 [citado 2025 Apr 5].
  4. Grace E, Asbill S, Virga K. Naegleria fowleri: pathogenesis, diagnosis, and treatment options. Antimicrob Agents Chemother. 2015; 59 (11). doi: 10.1128/AAC.01293-15
  5. Güémez A, García E. Primary amoebic meningoencephalitis by Naegleria fowleri: pathogenesis and treatment. Biomolecules. 2021;11(9):1320. doi: 10.3390/biom11091320
  6. Oddó BD. Infecciones por amebas de vida libre: comentario histórico, taxonomía y nomenclatura, protozoología y cuadros anátomo-clínicos. Revista Chile Infectología [Internet]. 2006 [cited 2025 Mar 16];23(3). doi: 10.4067/S0716-10182006000300002
  7. Silva APJ. Estudio de las amebas de vida libre del género Naegleria como agentes etiológicos de enfermedades en el hombre, mediante revisión bibliográfica [Internet]. Ecuador: Universidad Central del Ecuador; 2021 [cited 2025 May 13].
  8. De Jonckheere JF. Origin and evolution of the worldwide distributed pathogenic amoeboflagellate Naegleria fowleri. Infect Genet Evol. 2011. doi: 10.1016/j.meegid.2011.07.023
  9. Borquez RMA, et al. Identificación molecular de amibas de vida libre patógenas en diversos cuerpos de agua naturales y artificiales del estado de Chihuahua, México. Primera parte. Rev Latinoam Recur Nat. 2022;18(3). doi: 10.33154/rlrn.2022.03.03
  10. Pereira A, Pérez M. Amebas de vida libre [Internet]. Offarm. 2003 [cited 2025 Apr 18].

Sobre los autores

Perla Nicole González Villicaña. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, México.

Fernando Heraldez Barraz. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, México.

Ricardo Lepe Chocoza. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, México.

Angela Edith Lopez Medrano. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, México.

Irlanda Valeria Mejía Castillo. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Mexicali, México.

Autor de correspondencia: Fernando Heraldez Barraz. @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 20 de febrero de 2026

Fecha de aceptación: 24 de abril de 2026

Fecha de publicación: 29 de abril de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0129

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
González Villicaña PN, Heraldez Barraz F, Lepe Chocoza R, Lopez Medrano AE, Mejía Castillo IV. Enfermedades del sistema nervioso central en pacientes adultos causadas por Naegleria Fowleri (ameba de vida libre). Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 18 May 2026]; XXI(8):129. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0129