Cuidados enfermeros para el manejo del dolor pediátrico en las urgencias

Cuidados enfermeros para el manejo del dolor pediátrico en las urgencias

Introducción

La mayoría de niños, de recién nacidos a los quince años de edad, que acuden a las urgencias y presentan dolor suele ser de tipo agudo. Un dolor que viene definido por la sociedad científica de Enfermería norteamericana para estandarizar el diagnóstico enfermero, Nanda, como «Experiencia sensitiva y emocional desagradable ocasionada por una lesión tisular real o potencial o descrita en tales términos; con inicio súbito o lento, de cualquier intensidad, de leve a grave, con un final anticipado o previsible y una duración inferior a 6 meses.»

Cuidados enfermeros para el manejo del dolor pediátrico en las urgencias

Ossama Nasser Laaoula *

Maria Garrido Piosa *

Pilar Tierra Burguillo **

Lucia Jiménez Cupet ***

* Máster en Ciencias de Enfermería

** PHd

*** Diplomada Universitaria en Enfermería.

Palabras claves: Plan de cuidados, dolor pediátrico, urgencias pediátricas.

Objetivos

  • Desarrollar las características definitorias del dolor en el paciente pediátrico que acude a las urgencias.
  • Establecer los objetivos a alanzar en un centro de urgencias pediatricas en relación al dolor.
  • Definir las intervenciones necesarias para cumplir los objetivos relacionados con el dolor pediatrico.

Material y métodos:

Elaboración de un plan de cuidados con el apoyo de las taxonomías norte americanas para los diagnósticos, resultados e intervenciones enfermeras NANDA (North American Nursing Diagnosis Association), NOC (Nursing Outcomes Classification) Y NIC (Nursing Interventions Classification).

Resultados

El dolor agudo puede estar relacionado con diferentes agentes lesivos, que pueden tener naturaleza biológica, química, física o psicológica. En el niño puede estar manifestado por diferentes características definitorias:

Menores de 2 años

  • Expresión mediante sonidos: llanto, gemidos, agitación, vigilancia, irritabilidad, suspiros
  • Expresión facial
  • Cejas fruncidas
  • Trastornos del sueño (ojos apagados, mirada cansada)
  • Posición antálgica
  • Gestos de protección
  • Conducta de defensa
  • Reducción de la interacción con su medio ambiente
  • Reducción de la interacción con otros niños
  • Reducción de la interacción con otras personas
  • Rigidez o laxitud muscular
  • Focalizar su atención en si mismo
  • Respuestas autónomas (diaforesis, cambios en la TA, respiración y pulso; dilatación pupilar)
  • Cambios en el apetito y en la ingesta. Rechaza alimentarse.

Mayores de 2 años

  • Verbalización del dolor
  • Conducta expresiva (llanto, gemidos, agitación, vigilancia, irritabilidad, suspiros)
  • Posición antálgica
  • Gestos de protección
  • Conducta de defensa
  • Expresión facial
  • Cejas fruncidas
  • Trastornos del sueño (ojos apagados, mirada cansada)
  • Rigidez o laxitud muscular
  • Focalizar su atención en si mismo
  • Respuestas autónomas (diaforesis, cambios en la TA, respiración y pulso; dilatación pupilar
  • Cambios en el apetito y en la ingesta. Rechaza alimentarse.

Tanto en los menores como mayores de 2 años hay características definitorias similares. A menor edad del niño, mayor reactividad debe tener el observador frente a los signos que manifiesta el niño, para ello hay que observar al niño en la sala de espera si es posible, antes de que entre en contacto con el personal enfermero de triaje, mientras esta en los brazos de sus padres, en un ambiente no influido aun por el efecto de blusas blancas.

Los principales signos observados se deben empezar en analizar la actitud del niño, y ponerse la pregunta de cómo se comportaría un niño de su edad. Recordemos que un niño pequeño se mueve, juega, interacciona con su medio, y tiene una mirada viva y reactiva. Dichos signos se encuentran en el movimiento del niño, luego en sus expresiones faciales, el movimiento de sus brazos y piernas, postura corporal como postración o rigidez, y expresiones verbales o de sonido.

Una vez diagnosticado el problema y definido correctamente con sus causas y sus manifestaciones, debemos proceder a marcarnos unos objetivos concisos. Para ello utilizaremos la NOC, sistema para evaluar los efectos de los cuidados como parte del cuidado enfermero. Las iniciales NOC quieren decir clasificación de resultados de Enfermería, del inglés Nursing Outcomes Classification.

Los objetivos que nos plantea la NOC se dividen en tres grupos: control del dolor; el dolor: efectos nocivos; y nivel del dolor.

El primer resultado que queremos cubrir es la evaluación del dolor, para ello el objetivo « nivel del dolor » nos orienta a evaluar ciertos aspectos, que debemos medir antes y después, buscando una mejoría tras aplicar una buena medica farmacológica o no farmacológica para paliar el problema.

  • Dolor referido
  • Porcentaje corporal afectado
  • Frecuencia del dolor
  • Duración de los episodios de dolor
  • Expresiones orales de dolo
  • Expresiones faciales de dolor
  • Posiciones corporales protectora
  • Inquietud
  • Tensión muscular
  • Cambio de la frecuencia respiratoria
  • Cambio de la frecuencia cardíaca
  • Cambio de la presión arterial
  • Cambio en el tamaño pupilar
  • Sudación
  • Pérdida de apetito

El segundo resultado, es el control del dolor; orientado en primer lugar a la educación sanitaria de padres, y la del niño maduro en segundo lugar. No todas las medidas se pueden adoptar por los niños, por ello hay que insistir en evaluar como los padres se enfrentan al dolor y dotarlos de recursos y herramientas para identificarlo y tratarlo adecuadamente, reconociendo las señales de alerta que deben reconocer para acudir a las urgencias y no esperar a ver su médico de familia. Dichos resultados que pretendemos evaluar y mejorar son los siguientes:

  • Reconoce factores causales
  • Reconoce el comienzo del dolor
  • Utiliza medidas preventivas
  • Utiliza medidas de alivio no analgésicas
  • Utiliza analgésicos de forma apropiada
  • Utiliza los signos de alerta para solicitar ayuda
  • Refiere síntomas al profesional sanitaria
  • Utiliza los recursos disponibles
  • Reconoce los síntomas del dolor
  • Refiere dolor controlado

En las urgencias pediátricas, en el último objetivo «Dolor: efectos nocivos» cabe destacar ciertos factores alterados como son el sueño, el apetito o su relación con el medio ambiente. Para ello los cuidados deben ir encaminados a mejorar los siguientes resultados:

  • Actividades de ocio comprometidas
  • Estudio comprometido
  • Disfrute de la vida comprometido
  • Sensación de control comprometida
  • Concentración alterada
  • Estado de ánimo alterado
  • Trastorno del sueño
  • Movilidad física alterada
  • Higiene personal alterada
  • Falta de apetito
  • Dificultad para comer

Para obtener dichos objetivos la NIC (Nursing Interventions Classification), clasificación de intervenciones de Enfermería, nos plantea las siguientes actuaciones: Aplicación de calor o frío, manejo del dolor, administración de analgésicos y manejo ambiental (confort)

La selección de intervenciones seleccionadas son acordes al espacio y tiempo que permite un servicio de urgencias dedicar al dolor del niño teniendo en cuentas la limitación de recursos materiales y de tiempo:

Aplicación de calor o frío.

Aplicación de calor o frío dependiendo de la indicación en la zona del cuerpo dolorida; para ello usaremos bolsas de suero fisiológico de 50 o 100 ml que previamente en el congelador o calentadas en el microondas, aplicaremos sobre la piel de manera indirecta envuelta en una compresa para evitar quemaduras.

Explicar previamente la utilización del calor o del frío, la razón del tratamiento y la manera en que afectará a los síntomas del paciente.

Realizar análisis para ver si hay contraindicaciones al calor o al frío, tales como disminución o ausencia de sensibilidad, disminución de la circulación y disminución de la capacidad de comunicación.