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Manejo terapéutico del hipertiroidismo en niños a nivel internacional e institucional

Autora principal: Karina Richmond González

Vol. XXI; nº 09; 135

REVISIÓN

Manejo terapéutico del hipertiroidismo en niños a nivel internacional e institucional

Therapeutic management of hyperthyroidism in children at an international and institutional level

Karina Richmond González, Carina Breuning Velásquez, Fred Cavallo Aita, Paola Ramos de Anaya González, Josette Leyva-Irigoyen.

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 09 – Primera quincena de Mayo de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 09; 135 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0135Cómo citar este artículo

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Resumen

El hipertiroidismo es una enfermedad que se produce debido a una hiperfunción de la glándula tiroides. Es más frecuente en adultos y en mujeres. La enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hipertiroidismo en la infancia y cursa con síntomas que mejoran o desaparecen con el adecuado tratamiento de la patología y en algunos casos en forma espontánea. El objetivo principal del tratamiento se basa en disminuir la secreción de hormona tiroidea mediante distintas opciones terapéuticas. La terapia farmacológica es la más frecuentemente utilizada como primera línea, sin embargo, presenta tasas de remisión menores, por lo que se considera también el tratamiento con yodo radioactivo (I131) y cirugía. Existen diferencias entre el manejo de primera línea en Norteamérica y Europa, dónde según las condiciones del paciente se considera el tratamiento con yodo radioactivo como primera línea.

El presente artículo documenta una revisión bibliográfica de manejo terapéutico del hipertiroidismo en distintos países y la descripción de la respuesta clínica al tratamiento tanto con drogas antitiroideas (DAT) como con I131 o tiroidectomía, en niños y adolescentes. Además de la revisión del único estudio realizado en niños en Costa Rica que documentó la respuesta al tratamiento con propiltiouracilo.

Se realiza una comparación de las tasas de remisión y los factores relacionados a esta, se describen complicaciones del tratamiento con DAT, I131 y cirugía; y se determina la frecuencia de malignidad secundaria como complicación en los pacientes tratados con yodo radioactivo.

Según la literatura y experiencia actual las DAT presentan una tasa de remisión menor a 30% en un periodo de dos a tres años de tratamiento. Se recomienda en pacientes que reúnan condiciones óptimas iniciar tratamiento con yodo radioactivo. El propiltiouracilo (PTU) es un tratamiento con bajo grado de recomendación en niños, sin embargo, en Costa Rica a nivel institucional en el seguro social (Caja Costarricense de Seguro social o CCSS) es el tratamiento con el que se cuenta actualmente, el mismo está asociado a mayor tasa de complicaciones comparado con el metimazol. Al igual que a nivel internacional el tratamiento con drogas antitiroideas es el de primera línea en el país, seguido de yodo radioactivo. La cirugía se reserva para casos con criterios específicos y presenta alta tasa de remisión y pocas complicaciones.

Palabras clave

Hipertiroidismo; niños; tratamiento; propiltiouracilo; metimazol

Abstract

Hyperthyroidism is a disease that occurs due to hyperfunction of the thyroid gland. Graves disease is the most common cause of hyperthyroidism in childhood. Pharmacological therapy is commonly used as a first line treatment, however, it presents lower remission rates, so treatment with radioactive iodine (I131) and surgery are sometimes considered.

This article compares remission rates and its related factors, describes complications related to different lines of treatment; and determine the frequency of secondary malignancy as a complication in patients treated with radioactive iodine.

A literature review is conducted regarding management approach of hyperthyroidism in different countries and description of the clinical response depending on treatment used, in children and adolescents. Also includes a review of the only study carried out in children in Costa Rica that documented the response to treatment with propylthiouracil.

Antithyroid drugs present a remission rate of less than 30% in a period of two to three years of treatment. It is recommended in some patients to begin treatment with radioactive iodine. Propylthiouracil is a treatment with a low degree of recommendation in children; however, in Costa Rica in the public health system (CCSS) it is the only pharmacological treatment available. Propylthiouracil is associated with a higher rate of complications compared to methimazole treatment. Both at international level and in Costa Rica, treatment with antithyroid drugs is the first line of treatment, followed by radioactive iodine. Surgery is reserved for cases with specific criteria.

Keywords

Hyperthyroidism; children; treatment; propylthiouracil; methimazole

Introducción

El hipertiroidismo es una enfermedad órgano específica causada por la hiperfunción tiroidea secundaria a un exceso de secreción de hormonas tiroideas, triyodotironina (T3) y tiroxina (T4). La causa más frecuente de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves-Basedow en un 70-80% de la población adulta. Esta es una enfermedad autoinmune, caracterizada por la tríada de tirotoxicosis, bocio difuso y exoftalmos.(1)(2) El hipertiroidismo es una enfermedad menos frecuente en niños que en adultos y la enfermedad de Graves es la causa más común de hipertiroidismo en niños. En Estados Unidos la prevalencia en población pediátrica es de 1 en cada 10000 niños(3) y la prevalencia en mujeres es unas 3-5 veces mayor que en varones(1,3,4). En la patogenia de la enfermedad intervienen diversos factores como la genética, inmunológicos y ambientales (1,2,3). La enfermedad de Graves ocurre por la formación de anticuerpos contra el receptor de tirotropina (TSH) llamados inmunoglobulinas estimuladoras del receptor de TSH.(2,3) Al unirse éstas inmunoglobulinas estimulan el receptor de TSH en las células foliculares tiroideas causando un aumento de vascularidad en la glándula, hipertrofia e hiperplasia folicular con la subsecuente síntesis y secreción excesiva de hormona tiroidea.(3)

Clínicamente los niños cursan con síntomas similares a los adultos, se presenta con nerviosismo, irritabilidad, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño, intolerancia al calor, sudoración, temblores, taquicardia, palpitaciones, aumento del gasto cardíaco, cansancio, debilidad, aumento del apetito con pérdida de peso, aumento del número de deposiciones y protrusión ocular conocido como oftalmopatía de Graves la cual es menos frecuente en niños que en adultos. (1,3,4) Esta última se presenta usualmente con agrandamiento de músculos extraoculares, edema de tejido peribulbar, expansión de grasa orbitaria y remodelamiento óseo. (5)

En niños los efectos en el crecimiento y desarrollo pueden causar síntomas neuropsicológicos importantes. (6) Durante la infancia pueden presentar craneosinostosis, trastornos de la pubertad, ciclos anovulatorios y oligomenorrea. (3,7) Al examen físico también presentan con frecuencia bocio debido a la hiperplasia de las células foliculares, caracterizado por aumento homogéneo y difuso de la glándula, sin nódulos palpables.(1,7) Bioquímicamente presentan triyodotironina (T3) y tiroxina (T4) aumentadas y TSH suprimida, con la presencia de anticuerpos TSI positivos hasta en el 90% de los casos. En pacientes con anticuerpos negativos, se realiza gammagrafía tiroidea para determinar el diagnóstico.(1,8)

El manejo del hipertiroidismo es controversial, sus tres pilares fundamentales son las drogas anti tiroideas, el yodo radioactivo y la cirugía. El tratamiento está enfocado en disminuir la tasa de producción de hormonas tiroideas. (2,8,9,10) Al inicio del mismo es frecuente el uso de betabloqueadores para mejorar la sintomatología cardiovascular como palpitaciones y controlar la hipertensión. Las tionamidas son utilizadas como tratamiento de primera línea, de las cuales el metimazol es el tratamiento de elección para niños con enfermedad de Graves ya que el propiltiouracilo presenta riesgo elevado de hepatotoxicidad y se han reportado casos de falla hepática fulminante y necrosis hepática. (8,9,10) El PTU generalmente se utiliza en pacientes con alergia o reacciones adversas al metimazol. En caso de tormentas tiroideas aún se utiliza PTU como tratamiento dada su rápida habilidad para inhibir la conversión periférica de T4 a T3. (9,10)

Posterior al inicio de tratamiento se evalúan las pruebas de función tiroidea cada dos semanas hasta la normalización de los valores. Se considera remisión si el paciente se encuentra asintomático y/o eutiroideo luego de 6 meses de suspendido el tratamiento; y recaída, cuando se encuentran valores hormonales alterados luego de un periodo mayor a 6 meses de eutiroidismo sin tratamiento. (4,7,10)

Los pacientes que presentan agranulocitosis como efecto adverso se consideran candidatos para tratamiento con yodo radioactivo o tiroidectomía. Se sugiere que los pacientes que hayan recibido tratamiento con metimazol por dos años sin alcanzar remisión se sometan a tratamiento con yodo radioactivo. (11,12)

La controversia del tratamiento con yodo se ha dado por la asociación con malignidad secundaria a la radiación, razón por la que se ha dejado como una segunda línea de tratamiento, sin embargo, su efectividad para lograr ablación tiroidea es mayor y se requiere una menor duración de tiempo. La tiroidectomía tanto parcial como total cursan con posterior hipotiroidismo, logrando una remisión completa del hipertiroidismo.(13,14)

Desarrollo del tema

Al realizar la revisión bibliográfica del manejo terapéutico de hipertiroidismo pediátrico a nivel internacional y compararlo con el estudio previo realizado en el Hospital Nacional de Niños, destacan como resultados epidemiológicos: edad incidencia pico entre los 11 y 15 años.

La mayoría inicia tratamiento con drogas antitiroideas de las cuales la recomendada es el metimazol. El propiltiouracilo no se recomienda en niños como primera línea de tratamiento y tiene una frecuencia elevada de asociación con hepatitis inducida por el medicamento. (13,14) Con las DAT se observa una normalización de los niveles de hormonas tiroideas a las 2-4 semanas posteriores al inicio de tratamiento.

La respuesta a la terapia se correlaciona con el volumen de la glándula tiroides, lo cual influye en la tasa de remisión la cual es moderada de 40-50% con el tratamiento farmacológico a los 2 a 3 años de tratamiento. Presentan alta tasa de recidiva hasta 30-50%, además del incumplimiento del tratamiento, la toxicidad y a menudo el crecimiento del bocio.

(12,13,14)

Se ha propuesto el uso de DAT por períodos más prolongados de 2 a 4 años en niños para lograr obtener remisión. Dentro de las reacciones adversas severas las cuales se reportan en menos del 2% de los pacientes, se encuentran: agranulocitosis, vasculitis, hepatitis, falla hepática y un síndrome similar al lupus. (10,14)

La recaída en hipertiroidismo, niveles suprimidos de TSH 0.05 mUI/l y niveles altos de T3L y T4L posterior a 6 meses de haber suspendido tratamiento sucede con frecuencia en el primer año de descontinuar el tratamiento. (14,15)

Dentro de factores predictivos de remisión se documentan: mayor edad, menor gravedad de la enfermedad al momento de diagnóstico, glándula tiroidea de pequeño tamaño, índice de masa corporal adecuado, pacientes postpuberales y un descenso de los anticuerpos TSI en la evolución de la enfermedad.(15,16,17)

Los factores predictivos de recaída incluyen etnia no caucásica, pacientes de menor edad, concentraciones iniciales de T4 libre altas al momento del diagnóstico con enfermedad severa en el momento de presentación inicial y niveles altos de anticuerpos contra el receptor de tirotropina. Los anticuerpos TSI son un factor predictor de recaída si se encuentran positivos posterior a la suspensión de tratamiento. Los pacientes no caucásicos presentan 2.5 veces mayor riesgo de recaída que los caucásicos.(15,16,17)

En un estudio prospectivo reciente se proponen tres grupos y sus riesgos de recaída según las características clínicas de cada paciente, donde se documenta que en el grupo A de riesgo bajo, con puntaje de 0-3, el riesgo de recaída es del 46% en dos años. El grupo B, grupo de riesgo intermedio con puntaje de 4-7 presenta un riesgo del 77% de presentar recaída a los 2 años de suspender el tratamiento. El grupo C de alto riesgo, con puntaje de 8-11 presenta un riesgo de hasta el 98% de presentar una recaída en los dos primeros años después de finalizado el tratamiento con drogas antitiroideas. (18)

Se han propuesto distintos regímenes de tratamiento con DAT seguidos o no por tratamiento con levotiroxina sin embargo la recaída ha sido independiente del régimen adoptado. El tabaquismo, el bocio y la presencia de anticuerpos contra el receptor de TSH al final del tratamiento con DAT son predictores fuertes de recaída.(18)

El yodo radiactivo, fue usado por primera vez en el tratamiento del hipertiroidismo en 1941 por Hertz y Roberts, inicialmente limitado para pacientes adultos y se amplió a la población infantil por su seguridad, efectividad y bajo costo.(19)

El yodo radioactivo es un tratamiento que obtiene una remisión de más del 95% e induce el hipotiroidismo en un periodo de aproximadamente 6 meses posterior a una dosis. (20,21)

La respuesta al tratamiento con I131 está relacionada con el tamaño de la glándula y dosis utilizada, se prefieren dosis elevadas de 220-275 Ci/g que corresponden a 250 Gy. Sin embargo, se recomienda evitar esta terapia en niños pequeños por el riesgo potencial de neoplasias secundarias. (21,22,23)

La complicación más seria del yodo radioactivo es la incidencia aumentada de cáncer en especial gástrico, renal y de mama en pacientes tratados con I131 por diagnóstico de hipertiroidismo la cual ha sido también controversial durante los años dado que en varios estudios antiguos se había reportado que no había diferencia en los pacientes tratados con yodo radioactivo de los que no tenían el antecedente cuando presentaban una malignidad. (23) En estudios más recientes se documenta un riesgo elevado de cáncer en los órganos que concentran radiación como glándulas salivales, tracto digestivo, riñones y vejiga además de la glándula tiroidea.(24,25)

En niños menores de 5 años al momento de la exposición se reporta un aumento de incidencia de cáncer tiroideo hasta dos décadas después de la exposición a la radiación.

Estos resultados evidencian la importancia del seguimiento a largo plazo de los pacientes que reciben tratamiento con yodo.(24,25)

Cuando el tamaño de la tiroides excede los 80 g las tasas de remisión con I131 son bajas por lo que se prefiere la cirugía en caso de glándulas grandes mayores de 60-80 gramos. (25,26)

La tiroidectomía total o parcial se prefiere dado que se reduce el riesgo de recurrencia del hipertiroidismo. La tasa de mortalidad es muy baja menor al 0.1% y con la tiroidectomía total hay menor riesgo de empeoramiento de la oftalmopatía, hay poco tejido residual por lo que el riesgo de transformación maligna es menor. (27,28,29)

Se prefiere realizar tiroidectomía en niños menores de 5 años que ameriten un tratamiento de ablación tiroidea definitivo. (30,31,32)

En un estudio Sueco del 2006 se describe que la calidad de vida de los pacientes hipertiroideos independientemente del tratamiento utilizado en su infancia sea con drogas antitiroideas, yodo o cirugía se ve afectada, principalmente a nivel de vitalidad y desempeño intelectual, resultado que no se ha podido correlacionar con los niveles de TSH.(33)

En el estudio realizado en el Hospital Nacional de Niños Dr. Carlos Luis Sáenz Herrera en Costa Rica, durante los años 2010 y 2019, se evidencian resultados similares a los del estudio Sueco. Con un total de 62 pacientes en el estudio, se demostró la efectividad para controlar los síntomas y la morbilidad del hipertiroidismo con drogas antitiroideas como primera línea, en el caso de Costa Rica se utiliza PTU. (34,35) Presentó una misma relación de sexo femenino de 5:1, y una incidencia mayor a la reportada internacionalmente, de 0.5 /100 000 menores de 15 años. Se documentó una relación lineal en la mejoría de las pruebas de función tiroidea al año de inicio del tratamiento con una dosis inicial promedio de PTU de 7 mg/kg/d. (35)

De los 62 pacientes, 24 (38,7%) lograron suspender tratamiento con DAT, 14 de estos presentaron remisión y 10 recayeron en su enfermedad ameritando reinicio de tratamiento. El tiempo transcurrido desde que se inició el tratamiento hasta la remisión fue en promedio de 2 años. Por su parte, el tiempo transcurrido desde la suspensión del tratamiento hasta el momento de recaída fue en promedio 4 meses.(35)

Un 6.4% presentaron complicaciones asociadas al uso de PTU, 1 paciente presentó agranulocitosis (1.6%), 1 presentó neutropenia y leucopenia (1.6%), 1 elevación de transaminasas (1.6%) y 1 vasculitis y neutropenia. Estos datos son comparables a los resultados a nivel internacional donde estas complicaciones se presentaron en menos del 2%.

(10,14,34,35)

Con respecto al uso de yodo radiactivo, en el estudio costarricense se registró que de los 13 pacientes que recibieron yodo radioactivo (20.9%) ninguno presentó complicaciones, estos recibieron el yodo en promedio 2.2 años después del diagnóstico. Todos los pacientes del estudio que recibieron este tratamiento lograron remisión del hipertiroidismo.(35)

Al concluir el estudio se establecieron tasas de remisión al utilizar PTU de 22.5% y un 100% con yodo radioactivo y tiroidectomía. La tiroidectomía se le realizó a un único paciente que presentó como complicación parálisis de cuerdas vocales. Además, durante el tratamiento 69.3% de los pacientes alcanzó la ablación tiroidea definida por TSH > 0.6 uU/ml. (35)

Tabla 1. Medidas de resumen en años entre la progresión de los eventos en pacientes con hipertiroidismo atendidos en el Hospital Nacional de Niños «Dr. Carlos Sáenz Herrera» del 1 enero 2010 al 31 de diciembre 2019. (35)

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Discusión

El tratamiento de la enfermedad de Graves en pacientes pediátricos continúa siendo un tema controversial en la endocrinología pediátrica. (33,36)

A pesar de que la mayoría de los pacientes inician tratamiento con drogas antitiroideas existe una tasa elevada de fallo en el tratamiento y recaída temprana.

Esta es la razón por la cual las alternativas terapéuticas con yodo radioactivo y tiroidectomía son tan importantes en el manejo de los pacientes. (37,38,39)

Identificar los factores predictivos de recaída en los pacientes ha hecho posible estratificar a los pacientes de acuerdo al riesgo de recaída que presentan al suspender tratamiento antitiroideo, lo que ha llevado a una mejoría en el manejo de los pacientes facilitando la decisión de quienes requerirán un tratamiento con DAT prolongado o un tratamiento alternativo temprano como el yodo radioactivo o la cirugía. (10,18,38,39)

En caso de presentar efectos adversos a las drogas antitiroideas, recidiva o no lograr remisión se considera el yodo o la tiroidectomía como tratamiento definitivo buscando ablación tiroidea efectiva y el consiguiente hipotiroidismo. Los pacientes pediátricos presentan una menor tasa de remisión de la enfermedad en comparación con los adultos por lo que optimizar su manejo desde un momento temprano de la evolución de la enfermedad le brindará beneficios a largo plazo. (11,12,40)

El tratamiento de primera línea en estos pacientes ha sido controversial por las complicaciones que asocian al yodo radioactivo y aún se encuentra en discusión cuál tratamiento se debe considerar como primera línea, sin embargo, se recomienda en niños menores de 5 años iniciar con DAT por el riesgo de presentar malignidad secundaria a la radiación. En Europa suele utilizarse más el I131 como primera línea. (2,8,40,41)

Pacientes menores de 1 año han utilizado yodo radioactivo con excelentes resultados y tasas de remisión mayores al 95% con muy pocas complicaciones. El riesgo de neoplasias secundarias a exposición de yodo se da más frecuentemente con dosis bajas de radiación, por lo que se prefieren dosis altas de I131. Administrado de la manera adecuada el yodo radioactivo se mantiene siendo el tratamiento ideal para la enfermedad de Graves. (12,42,43) Aunque las tasas de remisión sean similares para yodo como cirugía, el riesgo mínimo que supone el yodo en tasa de mortalidad, neoplasias, hiperparatiroidismo y el cáncer de tiroides hacen a la cirugía una opción atractiva de tratamiento. (44,45)

La tiroidectomía subtotal controla los síntomas en un 97% de los pacientes que se someten a ella y se procura mantener un remanente de 6-8 g de tejido tiroideo (46,47,48,49).

Las principales complicaciones postoperatorias de este procedimiento son la hipocalcemia, hemorragia postoperatoria y daño al nervio laríngeo recurrente. (5,50)

Conclusiones

El hipertiroidismo es una enfermedad que presenta una morbilidad importante en la población pediátrica razón por la cual definir un tratamiento con el cual obtener una remisión pronta mejorará la calidad de vida del paciente.

Existe amplia evidencia de las tasas de remisión relativamente bajas que presentan las drogas antitiroideas por lo que se debería considerar el tratamiento con yodo radioactivo como primera línea en los casos que presenten múltiples factores predictivos de recidiva, los cuales se describen desde el diagnóstico de un paciente.

La única excepción al tratamiento con yodo radioactivo documentada en la literatura es sobre su uso en menores de 5 años para así disminuir el riesgo de malignidad.

En caso de ausencia de respuesta o un alto riesgo de recaída de los pacientes se debe considerar también la tiroidectomía puesto que se trata de un tratamiento definitivo que brindará una solución a la patología del paciente.

Es importante recordar que todo tratamiento tiene riesgos y complicaciones, se han descrito reacciones adversas menores y mayores con el metimazol y propiltiouracilo y siguen utilizándose como primera línea en varios países del mundo, pero no se debe retrasar una opción terapéutica definitiva en un paciente que reúne las condiciones óptimas para realizar terapia con yodo radioactivo o tiroidectomía.

En Costa Rica a nivel de la seguridad social se cuenta únicamente con propiltiouracilo como opción farmacológica oral, medicamento que como mencionado previamente no se recomienda en niños como tratamiento de primera línea y se espera en un futuro cercano poder ofrecer tratamiento con metimazol. Los resultados arrojados en el estudio realizado en el Hospital Nacional de Niños con esquema de tratamiento con PTU son similares a los presentados a nivel internacional, con una adecuada respuesta al PTU, presentando una alta tasa de remisión y efectos adversos similares a los documentados a nivel internacional.

Anexos

Ver anexos

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Sobre los autores

Karina Richmond González. Médica General. San José, Costa Rica. ORCID: 0000-0002-2126-7164

Carina Breuning Velásquez. Médica Especialista en Pediatría, Hospital Nacional de Niños. San José, Costa Rica. ORCID: 0009-0007-6514-969X

Fred Cavallo Aita. Médico Especialista en Endocrinología Pediátrica, Hospital Nacional de Niños. San José, Costa Rica. ORCID: 0000-0002-6028-5285

Paola Ramos de Anaya González. Médica General, Universidad de Costa Rica. San José, Costa Rica. ORCID: 0009-0007-8803-684X

Josette Leyva-Irigoyen. Médica General, Universidad de Costa Rica. San José, Costa Rica. ORCID: 0009-0004-7601-0915

Autora de correspondencia: Karina Richmond González. @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 27 de marzo de 2026

Fecha de aceptación: 30 de abril de 2026

Fecha de publicación: 12 de mayo de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0135

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Richmond González K, Breuning Velásquez C, Cavallo Aita F, Ramos de Anaya González P, Leyva-Irigoyen J. Manejo terapéutico del hipertiroidismo en niños a nivel internacional e institucional. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 30 Jul 2026]; XXI(9):135. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0135