Propuesta de intervención educativa para la atención a pareja infértil. Segunda parte

Tabla número 7: Presencia de síntomas psicológicos en pacientes con infertilidad.

  Mujeres Hombres Total
Síntomas % % %
Depresión 20 28.6 6 8.6 26 37.1
Ansiedad 11 15.7 9 12.8 20 28.6
Aislamiento social 4 5.7 0 0.0 4 5.7

Tabla número 8: Distribución de las parejas según nivel de atención recibida y tiempo de seguimiento.

Nivel de atención recibida

Tiempo de seguimiento    Total
Atención primaria Atención secundaria
% % %
Menos de 1 año 2 5.7 18 51.4 20 57.1
Entre 1 – 3 años 0 0.0 3 8.6 3 8.6
Más de 3 años 3 8.6 9 25.7 12 34.3
Total 5 14.3 30 85.7 35 100.0

Predomina el seguimiento en un período de tiempo inferior a un año con 20 parejas (57.1%), siendo el nivel de atención secundario el que mayormente asiste a estas parejas con 30 para un 85.7%, teniendo en cuenta que el promedio de duración en el seguimiento de estas afecciones oscila alrededor de los dos o más años, llama la atención que la mayoría de los casos estudiados recibieron un seguimiento en un período de tiempo inferior al año, datos estos que coinciden con la tabla 6.

Se distribuyeron las parejas según las vías por la cual accedieron al seguimiento como se aprecia en la tabla número 9.

Tabla número 9: Distribución de las parejas según vías por la cual accedió al seguimiento

Vías el seguimiento- Número – %

Relaciones personales – 17 – 48.6

Personalmente al hospital – 13 – 37.1

A través del Médico de Familia – 5 – 14.3

Total – 35 – 100.0

El 48.6% de ellas fue por relaciones personales, solo el 14.3% lo hizo a través del Médico de Familia. El 37.1% se dirigió personalmente al servicio hospitalario y solicitaron ser atendidos.

Se tuvieron en cuenta los criterios de las pacientes con el grado de satisfacción con los servicios recibidos, reflejándose en la tabla No 10.

Tabla número 10: Criterios de los pacientes encuestados con la satisfacción por el servicio recibido

Criterios – Número – %

Satisfacción sobre el trato recibido por el personal especializado – 17 – 24.3%

Conocimiento e información recibida sobre la causa de su infertilidad – 15 – 21.4%

Dificultades para realizarse complementarios y muchas veces los tienen que gestionar por sus propios medios – 14 – 20.0%

Falta de atención psicológica – 12 – 17.1%

Con el tiempo notan que la calidad de la atención disminuye y hace que se decepcionen y desistan del seguimiento – 9 – 12.8%

Extravío de complementarios – 3 – 4.3%

Falta de confianza en los el servicio que prestan – 2 – 2.8%

Mucho tiempo de espera – 1 – 1.4%

Nota: % en relación a N=70.

En su mayoría las pacientes refieren que han sido bien atendidos en cuanto al trato se refiere con 17 pacientes para el 24,3%, pero no han podido conocer la causa de la infertilidad con 15 pacientes para el 21,4% le sigue en orden de frecuencia las dificultades que afrontan para realizarse complementarios representado por el 20% y muchas veces los tienen que gestionar por sus propios medios.

Análisis y discusión de los resultados

Es llamativo que el porcentaje de casos con problemas de infertilidad en este estudio estuvo por debajo de las cifras que se han encontrado en otros estudios como los del municipio Plaza (15) y Camagüey (14) respectivamente. Esto es una razón para ampliar el estudio, y no le resta importancia, porque precisamente adquiere mayor magnitud por otros elementos del proceso que por el comportamiento cuantitativo en sí.

La edad de los pacientes tiene relación muy estrecha con la fertilidad siendo de los 22 a los 35 años la edad de mayor probabilidad de lograr embarazos normales.

A medida que aumenta la edad por encima de los 35 años comienzan a reducirse las posibilidades de embarazo. La posibilidad de conseguir el embarazo se reduce con la edad porque los órganos reducen su capacidad de máximo funcionamiento con el tiempo. Los óvulos se crean crecen y mueren al igual que toda materia viva y requieren que el entorno y los espermatozoides estén saludables para lograr el embarazo.

Pero esto es muy relativo pues muchas mujeres quedan embarazadas sin problemas después de esta edad.

La mayoría de las parejas estaban en edades óptimas para procrear. En la medida que la edad se incrementa por encima de los 30 años, el riesgo aumenta, no sólo por esto, sino porque generalmente se asocia a otros, como puede ser hábitos tóxicos de años de evolución o enfermedades crónico degenerativas. En las condiciones actuales, las edades de embarazo se han ido desplazando muy cercanas a los 30 años, por lo que se impone hacer un tratamiento bien diferenciado a estas mujeres antes de que se embaracen, es decir se debe hacer una búsqueda activa de factores muy específicos: trastornos vasculares, hipertensión arterial, riesgo genético potencial, diabetes, etc. Con la intención de diagnostica y tratar precozmente todo aquello que pueda complicar un embarazo. Lo mismo se debe hacer una atención prenatal individualizada e integral para este grupo.

Las reacciones inflamatorias originadas por infecciones y endometriosis suelen ocasionar obstrucción, adherencias, formación de quistes, etc., con efectos negativos para la fecundidad. Así, el tratar la inflamación mejora las posibilidades de embarazo, siempre y cuando no haya otras causas asociadas. (9, 13)