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Relación entre los diferentes tipos de cirugía de mama y el éxito de la lactancia materna

Relación entre los diferentes tipos de cirugía de mama y el éxito de la lactancia materna

Autora principal: Elsa Lecumberri Martínez

Vol. XVIII; nº 1; 3

Relationship between the different types of breast surgery and the success of breastfeeding

Fecha de recepción: 08/12/2022

Fecha de aceptación: 10/01/2023

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com Volumen XVIII. Número 1 Primera quincena de Enero de 2023 – Página inicial: Vol. XVIII; nº 1; 3

Autores: Lecumberri Martínez, Elsa. Chapela Antepazo, Alberto. Caballero Martínez, Isabel. Andrés Alcoceba, Cristina

Centro de trabajo: Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. España

RESUMEN:

En la actualidad, las cirugías de mama son las intervenciones estéticas más frecuentes en nuestra sociedad. Aunque muchas de ellas se realizan por motivos de salud tanto físicos como psicológicos, otras muchas son realizadas por motivos meramente estéticos.

En este artículo hablaremos de los diferentes tipos: mamoplastias de aumento, mamoplastias de reducción, mastopexias o mastectomías.

Sabiendo los beneficios que la lactancia materna otorga y la recomendación de la OMS de amamantar de manera exclusiva a los hijos durante los seis primeros meses de vida y complementaria durante los primeros dos años, la mayoría de las mujeres se realizan estas cirugías durante su edad reproductiva (entre los 19 y los 34 años) donde su prioridad es la búsqueda del “cuerpo ideal” sin interesarse de las consecuencias a futuro que pueden tener esas intervenciones en relación a la lactancia materna.

Aunque algunas fuentes bibliográficas refieren que las cirugías de mama suponen un bajo riesgo para la lactancia materna, hemos podido observar como sí que suponen unos riesgos y pueden tener una serie de complicaciones que la dificulten.

Además de las propias complicaciones de las cirugías, vemos también factores psicológicos que pueden influir en el éxito de la lactancia materna y, sobre todo, hemos podido evidenciar cómo las mujeres que se someten a este tipo de cirugías tienen muy poca información previa acerca de los riesgos y complicaciones que supone a la hora de amamantar a un bebé en el futuro.

Palabras clave: Cirugía de mama, mamoplastia, mastectomía, lactancia materna.

ABSTRACT:

Breast surgeries are, currently, the most frequent aesthetic interventions in our society. Even though many of them are performed because of physical and psychological health reasons, a large amount is performed for purely aesthetic reasons.

In this article tackles the different types: augmentation mammoplasties, reduction mammoplasties, mastopexies or mastectomies.

Knowing the benefits that breastfeeding provides and the WHO recommendation- to feed a new born solely by breastfeeding for the first six months of life and complementary up to two years of life-, most women undergo these surgeries during their reproductive age (between 19 and 34 years). They pursue the idea of the «dream body», ignoring the future consequences that these interventions may have in relation to maternal lactation.

Some bibliographical sources put forward the fact that breast surgeries suppose a low risk for breastfeeding. Be that as it may, it has been proved that they actually do involve some risks that could lead to complications that unable the process

Further to these surgery complications, other psychological factors arise, altering the success of breastfeeding. Beyond that, the article shows that women who undergo this type of procedure have little or no previous information about the risks and complications it entails in order to breastfeed a baby in the future.

Keywords: Breast surgery, mammoplasty, mastectomy, breastfeeding.

Los autores de este manuscrito declaran que:

Todos ellos han   participado   en   su   elaboración   y   no   tienen   conflictos de   intereses La investigación se ha realizado siguiendo las Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El manuscrito  es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ningún medio y no está en proceso de revisión en otra revista.

Han obtenido los permisos   necesarios para las imágenes y gráficos utilizados. Han preservado las identidades de los pacientes.

INTRODUCCIÓN:

Es ampliamente sabido que la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida del bebé, y complementaria hasta, por lo menos, los 2 años de vida.

Además, conocemos los numerosos beneficios que otorga la lactancia materna tanto a la madre como al recién nacido. En relación a los beneficios maternos sabemos que tiene un factor protector frente al cáncer de ovario, endometrio y mama, favorece la recuperación del peso postparto y disminuye la hemorragia postparto, entre otros. En cuanto a los beneficios para el recién nacido, mejora el desarrollo neurológico y psicomotor, ayuda en la digestión y evita el estreñimiento, disminuye el desarrollo de algunas enfermedades como pueden ser la diabetes o la obesidad y otorga anticuerpos que mejoran el sistema inmunológico.

Sin embargo, hoy en día, las cirugías de mama son las intervenciones estéticas más frecuentes en nuestra sociedad. Aunque muchas de ellas son llevadas a cabo por problemas de salud bien físicos o psicológicos, muchas otras son llevadas a cabo por motivos meramente estéticos. Vivimos en una sociedad en la que mucha población busca durante su edad reproductiva (entre los 19 y los 34 años) el cuerpo ideal o perfecto sin preocuparse o interesarse por su capacidad futura de amamantar.

Recordando la anatomía de la mama y fisiología de la lactancia materna, conocemos que las mamas son dos órganos ubicados en la parte delantera de los músculos pectorales, verticalmente entre la 3ª y 7ª costilla y horizontalmente entre la línea media axilar y línea media torácica.

Internamente, la mama está formada por una glándula mamaria rodeada de grasa, tejido conjuntivo y vasos sanguíneos y linfáticos. Dicha glándula mamaria a su vez está formada por una seria de conductos galactóforos (entre 10 y 20) que nacen en el pezón, se van ramificando en otros canales y finalizan en el alveolo, unidad de producción de la leche materna. Externamente, podemos ver el pezón que posee entre 10 y 20 poros y rodeando a este la areola mamaria.

A grandes rasgos, funcionalmente la lactancia materna se desarrolla de la siguiente manera: a lo largo de todo el embarazo se desarrolla la lactogénesis I, la mama va aumentando de tamaño gracias a la acción de varias hormonas (progesterona, prolactina, lactógeno placentario y hormona gonadotrofina coriónica) y así va preparándose para la lactancia y generando calostro desde la semana 20 de gestación hasta los primeros días tras el parto. Entre el segundo y quinto día tras el parto se producirá la lactogénesis II o instauración de la lactancia gracias a la disminución de la progesterona al desprenderse la placenta y al incremento de prolactina. A partir de aquí, gracias a la succión y drenaje del pecho, que harán que aumentaren los niveles de oxitocina, se producirá la lactogénesis III o mantenimiento de la lactancia.

Dentro de las diferentes cirugías de mama podemos describir varios tipos:

Por un lado la mamoplastia de aumento, que consiste en la cirugía que se encarga de aumentar de tamaño las mamas con la colocación de implantes de silicona o de suero salino. Estos implantes pueden ser colocados detrás de la glándula mamaria y delante del músculo pectoral o detrás de este musculo, dependiendo de cada paciente. Además, existen varias vías por las que colocar el implante: inframamaria, periareolar, transaxilar o transumbilical.

La mamoplastia de reducción consiste en la extirpación de grasa, tejido mamario y piel para reducir el tamaño de las mamas y, en la mayoría de ocasiones, de la areola también. Para

llevar a cabo esa cirugía se pueden realizar diferentes incisiones en función del tamaño previo de la mama: incisión superior, medial, inferior o lateral.

En mamas de tamaño muy grande, a veces es necesaria la extirpación del complejo areola- pezón y su reimplantación posterior. Este procedimiento actualmente se suele realizar con el uso de pedículos dermo-glandulares para permitir su conexión con la glándula y de esta manera mantener su funcionalidad.

En alguna ocasión, la mamoplastia se realiza en conjunto a otra cirugía llamada mastopexia, la cual consiste en la elevación de las mamas y eliminación del exceso de piel mejorando la forma de estas.

Por último mencionaremos la mastectomía, cirugía que consiste en la extirpación de manera completa o parcial del tejido mamario de manera preventiva o como tratamiento en un proceso oncológico.

OBJETIVOS:

  • Conocer la anatomía de la mama y fisiología de la lactancia materna
  • Saber los beneficios de la lactancia materna tanto en el bebé como en la madre
  • Conocer los diferentes tipos de cirugía mamaria
  • Descubrir las causas que llevan a una mujer a realizarse una cirugía de mama
  • Entender los riesgos y complicaciones que las cirugías de mama tienen en una futura lactancia materna

METODOLOGÍA:

Para la elaboración de este artículo se han llevado a cabo dos revisión bibliográfica en la base de datos Pubmed utilizando, por un lado, las palabas clave “breastfeeding” y “mammoplasty” unidas por el booleano AND, y por otro lado, las palabras clave “breastfeeding” y “breast implants” unidas por el booleano AND, utilizando un total de seis artículos científicos.

Además, se utilizó un artículo encontrado en la base de datos Google Académico, un documento elaborado por la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria e información encontrada en la página web www.e-lactancia.org.

Para completar la información se consultaron diferentes libros de obstetricia y de lactancia, descritos posteriormente en la bibliografía.

RESULTADOS:

Para comenzar es importante mencionar la gran diferencia que se ha visto en cuanto a la cantidad de información encontrada para los diferentes tipos de cirugía, ya que la relación entre la mamoplastia de aumento y la lactancia materna está bastante estudiada pero, sin embargo, respecto a la mamoplastia de reducción ha sido más difícil encontrar evidencia científica. Para que resulte más sencillo este apartado, dividiremos los resultados encontrados en función del tipo de cirugía.

Mamoplastia de aumento:

En esta búsqueda bibliográfica hemos encontrado claras diferencias entre los resultados de los distintos artículos, los cuales vamos a desarrollar a continuación.

Para comenzar diremos que en la página web www.e-lactancia.org la mamoplastia de aumento aparece como “riesgo bajo para la lactancia materna, siendo posiblemente seguro y probablemente compatible con un riesgo leve posible”. Sin embargo, al indagar en la

bibliografía, podemos ver que algunos artículos reflejan que no hay una diferencia significativa entre la cantidad de leche materna en mujeres con implantes mamarios que en mujeres sin ellos, y que no hay mayor número de problemas relacionados con la lactancia materna en mujeres con aumento de mamas. En cambio, en otros artículos con mayor muestra de pacientes se ve que sí existen diferencias y refieren que mujeres con implantes mamarios tienen una menor probabilidad de amamantar a sus hijos y menor tasa de lactancia materna que mujeres sin ellos. Se ha visto que durante los primeros días postparto, las tasas de lactancia materna eran similares, pero a largo plazo se observaba una disminución en la lactancia materna exclusiva en mujeres que se habían sometido en el pasado a una mamoplastia de aumento.

Podemos observar que existen varios factores que influyen en la lactancia materna tras una mamoplastia de aumento, como pueden ser: tipo de implante utilizado, tipo de incisión, lugar de colocación del implante, enfermedades previas existentes o complicaciones provocadas por los implantes.

En relación al tipo de implante colocado, hemos visto que la mayoría de estudios reflejan que no existe una diferencia en la posibilidad de amamantar a posteriori entre implantes de silicona e implantes de solución salina. Sin embargo, algún artículo ha descrito una tasa levemente menor de bebés amamantados en madres con implantes de suero salino. También se deja claro que los implantes de silicona son seguros para la lactancia materna incluso si se produce una rotura de éste, ya que las sustancias desprendidas no serían transportadas a la leche materna.

En cuanto a la incisión utilizada, se ha visto que tanto la incisión inframamaria como la periareolar tienen poca probabilidad de generar problemas con la lactancia materna. Aunque varios artículos reflejan que la incisión periareolar puede producir mayores problemas de inervación y disminución de la sensibilidad del pezón y mayor probabilidad de dañar algún conducto galactóforo, lo que generaría dificultad para extraer la leche.

Por otro lado, en algún estudio se ha descrito que la cantidad de leche materna se ve disminuida en cirugías con abordaje transaxilar o en las que se ha realizado conjuntamente una mastopexia. Sin embargo, en la página www.e-lactancia.org esta información difiere ya que refleja que en las cirugías por vías inframamaria o periareolar puede haber una disminución de la producción de leche cosa que apenas sucedería en incisiones transaxilares o transumbilicales.

Si nos fijamos en el lugar de colocación del implante, vemos que la mayoría de artículos están de acuerdo en que los implantes subglandulares generan más problemas en cuanto a la lactancia materna como por ejemplo una mayor necesidad de utilizar galactogogos por cantidad de leche insuficiente que con los implantes subpectorales.

En relación a las complicaciones que pueden ocasionar los implantes, la que se da de manera más frecuente es la contractura capsular, que consiste en el endurecimiento exagerado de la capa fibrosa que se genera de manera fisiológica alrededor de una prótesis mamaria, lo cual generará un dolor intenso y un aumento de la presión en la glándula mamaria.

Además, vemos que los implantes pueden causar daños en el tejido glandular por la presión que estos pueden producir en la glándula llegando incluso a bloquear conductos e imposibilitar que la leche fluya. También se han visto daños en la inervación, lo que puede generar una disminución de la sensibilidad en el complejo areola-pezón y provocar dificultad con el agarre y succión del bebé.

Otras complicaciones menos frecuentes pueden ser la formación de hematomas, dolor, o incluso galactorrea, que suele ser temporal y reversible, galactocele, seroma, o rotación de las prótesis.

Otra de las causas de escasa producción láctea en pacientes con mamoplastia de aumento, y que sería interesante estudiar, es la presencia de una hipoplasia mamaria previa a la cirugía, la cual podría ser la causa de que la propia paciente decidiera realizarse un aumento mamario. Esto consiste en una formación de tejido glandular insuficiente durante la pubertad y se caracteriza por unas mamas pequeñas con areola agrandada, asimétricas, en su mayoría de forma tubular y con un amplio espacio intermamario.

Para finalizar con este tipo de cirugía también es importante mencionar las características psicológicas que se han visto en mujeres con aumento mamario y que pueden influir en el fracaso de la lactancia materna. Es posible que las pacientes con implantes mamarios tengan problemas con la lactancia materna por una disminución en la confianza en sí mismas y una baja autoestima, lo que les hace tener un menor compromiso con la lactancia, un menor empoderamiento y una menor perseverancia a la hora de enfrentarse a un obstáculo.

Mamoplastia de reducción:

Al igual que en la mamoplastia de aumento, en la página web www.e-lactancia.org la cirugía mamoplastia de reducción aparece como: “riesgo bajo para la lactancia materna, siendo posiblemente seguro y probablemente compatible con un riesgo leve posible”.

Antiguamente, para las cirugías de reducción mamaria se utilizaba la técnica llamada injerto libre pezón-areola, la cual dificultaba en gran medida el éxito de la lactancia materna ya que se cortaba la inervación y se dañaban los conductos galactóforos. Es cierto que con los años puede haber reinervaciones y recanalizaciones, por lo que en este tipo de cirugías no se debería desaconsejar la lactancia materna desde un principio, aunque difícilmente esta será exclusiva. Fue alrededor de 1960 cuando esto dio un salto importante con la modificación de la cirugía basándose en pedículos vasculares, los cuales pueden mantener la inervación y vascularización de la areola y pezón ofreciendo una mejoría funcional en relación a la lactancia. A partir de aquí se han desarrollado diferentes técnicas pudiendo ser cirugías que mantienen el pedículo superior y/o inferior, monopediculadas o bipediculadas.

En algunos artículos se refleja que no existe una diferencia significativa en cuanto a la lactancia materna entre la cirugía con pedículo superior versus con pedículo inferior. Sin embargo, se ha visto que la más utilizada en Estados Unidos y Europa, con un 75% de las mamoplastias de reducción es la técnica de pedículo inferior por todas las ventajas que ofrece, ya que permite preservar el funcionamiento del pezón manteniendo su sensibilidad y permitiendo la lactancia materna, es de fácil realización y es posible realizarla en cualquier tipo de mama.

En determinadas ocasiones también es posible realizar esta cirugía mediante la técnica de liposucción, la cual no se ha visto que tenga gran repercusión en la lactancia materna.

En cuanto a las diferentes incisiones realizadas en esta cirugía hemos observado que tanto el abordaje superior como el inframamario ofrecen mayores tasas de producción láctea que la incisión periareolar, la cual multiplica por cinco las posibilidades de producción láctea insuficiente por los daños que se producen en los conductos y en el tejido glandular, así como en la inervación de la areola y pezón, lo que llevaría a una pérdida del reflejo de succión y así mismo a una disminución de la producción de leche materna con la consiguiente necesidad de utilizar suplementos de leche de fórmula y destete precoz.

Para terminar, diremos que la literatura estudiada refleja un mayor riesgo de leche insuficiente con cirugía de reducción que con mamoplastia de aumento. Se ha visto que hasta un 75% de

las mujeres sometidas a esta cirugía sufren una disminución en la sensibilidad del complejo areola-pezón y en un estudio en el que se comparaba la duración de lactancia materna exclusiva en mujeres con cirugía y sin cirugía, vieron que fue de 5 días frente a 3 meses respectivamente. En cuanto a la duración de la lactancia mixta, en mujeres con mamoplastia de reducción fue de 2 meses en comparación a los 6 meses observados en mujeres sin cirugía.

Cáncer de mama:

En cuanto al cáncer de mama, sabemos que se trata del más frecuente en mujeres del mundo occidental y en la gran mayoría su tratamiento quirúrgico es la mastectomía, es decir, la cirugía encargada de extirpar el tejido glandular mamario.

En los últimos 40 años la evolución de esta cirugía ha cambiado mucho. Se ha pasado de realizar de manera sistemática una mastectomía radical sin reconstrucción con linfadenectomías a realizar en la actualidad mastectomías más conservadoras con reconstrucciones mamarias y menos linfadenectomías, gracias a la realización de la biopsia de ganglio centinela.

Así, vemos que en tumores pequeños menores a 3 centímetros sin evidencia de metástasis, la cirugía elegida será la mastectomía parcial junto a radioterapia. En cambio, en tumores de mayor tamaño, que afecten a la pared torácica o a la piel o con presencia de metástasis, el tratamiento de elección será la quimioterapia neoadyuvante seguida de mastectomía radical y radioterapia.

En relación a la posibilidad de amamantar en mujeres que han sufrido un cáncer de mama, dependerá del tipo de cirugía y tratamiento que hayan tenido.

En casos de mastectomía radical la lactancia materna no sería posible ya que la glándula mamaria ha sido extirpada en su totalidad, así como el pezón y la areola. Sin embargo es importante informar a estas mujeres de que la posibilidad de amamantar con un solo pecho también es posible. En mastectomías parciales en las que se haya conservado parte del tejido glandular sí que se podría valorar la posibilidad de amamantar de ese pecho.

Además de las cirugías, sabemos que durante el tratamiento quimioterápico la lactancia materna estaría contraindicada debido a la posibilidad de que pueda pasar la toxicidad de los medicamentos a la leche materna y al lactante. En cuanto a la radioterapia, vemos que la mitad de las mujeres a las que se les ha radiado la mama pueden generar leche materna de ese pecho, sin embargo una cuarta parte será capaz de amamantar exclusivamente, ya que la radioterapia provoca una disminución en la cantidad de leche, aunque esta sea nutricionalmente óptima.

Para finalizar con los resultados de esta búsqueda bibliográfica nos parece muy importante mencionar algo que hemos encontrado en muchos de los artículos estudiados y es la falta de información que tienen las mujeres sobre la posibilidad de amamantar en un futuro antes de someterse a una cirugía de mama, bien porque ellas no estaban interesadas en ese momento o bien porque el cirujano no les ha dado la información pertinente.

En concreto uno de los artículos estudiados, refleja numerosos testimonios de mujeres con cirugías mamarias refiriendo sentirse arrepentidas por no preocuparse en el pasado de las consecuencias que podía tener la cirugía.

En este artículo, muchas mujeres decían que al iniciar la lactancia materna sentían una baja producción de leche y una sensación de congestión mamaria con imposibilidad de eyección de leche. Esto demuestra el daño que estas cirugías pueden provocar en en los conductos galactóforos, glándula mamaria e inervación.

Además, muchas otras referían la insensibilidad que sentían en el pezón provocando dificultades para que el recién nacido se enganchase al pecho y para producir leche materna.

Los sentimientos más generales encontrados entre mujeres sometidas a cirugías de mama que posteriormente han querido amamantar a sus hijos han sido de fracaso, tristeza, ansiedad, rabia y culpa.

CONCLUSIONES:

Aunque en algunas fuentes bibliográficas las cirugías mamarias aparecen como bajo riesgo para la lactancia materna, al realizar esta búsqueda hemos podido comprobar que sí que suponen un riesgo y pueden generar complicaciones que dificulten o imposibiliten una lactancia materna exclusiva.

En cuando a las condiciones importantes que debería cumplir una cirugía de mama hemos visto primordial mantener el máximo tejido glandular intacto, así como la integridad de los conductos galactóforos para el éxito de la lactancia materna.

En concreto, vemos que en las mamoplastias de aumento la complicación más frecuente es la contractura capsular, la cual puede generar presión en la glándula mamaria y dificultar la producción de leche. También puede haber daños en los conductos y en la inervación del pezón-areola.

En la cirugía de reducción mamaria, es sabido que el mantenimiento de los pedículos, bien el superior, el inferior o ambos es importantísimo para mantener la vascularización e inervación de la mama y la integridad de los conductos galactóforos y de esta manera poder amamantar.

Sin embargo, no solo influyen las características de las cirugías en el éxito de la lactancia materna, ya que un tema importante al que todavía le falta mucha investigación es, dejando a un lado los procesos oncológicos, los motivos que llevan a las mujeres a someterse a estas cirugías.

Vivimos en una sociedad en la que la mayoría de las mujeres sometidas a cirugías estéticas de mamas se encuentran en plena edad reproductiva y por nuestra cultura, ideales estéticos y publicidad, las mamas se ven como algo sexual en vez de como los órganos funcionales y preparados para alimentar a un bebé. Vemos que muchas de estas mujeres sufren una baja autoestima y una insatisfacción con su propio cuerpo lo que les lleva a someterse a una cirugía estética sin preocuparse de la necesidad de alimentar a un bebé en un futuro.

Se ha visto que muy pocas mujeres solicitan información sobre esto antes de la cirugía, por lo que es esencial que sean informadas por parte de su cirujano de manera completa y veraz, explicando las complicaciones que pueden generar las cirugías, así como los riesgos que supone en un futuro si tienen deseo gestacional y de querer amamantar a un hijo, al igual que la importancia de que conozcan los beneficios que supone la lactancia materna exclusiva tanto en el bebé como en la madre y de esta manera poder tomar una decisión informada.

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