Eficacia de ejercicios de Williams y Mackenzie sobre la funcionalidad y el impacto biopsicosocial del dolor en pacientes con lumbalgia

Eficacia de ejercicios de Williams y Mackenzie sobre la funcionalidad y el impacto biopsicosocial del dolor en pacientes con lumbalgia

Autor principal: Luigi Nocetti-Mengibar

Vol. XVII; nº 3; 122

Efficacy of Williams and Mackenzie exercises on functionality and the biopsychosocial impact of pain in patients with low back pain

Fecha de recepción: 17/01/2022

Fecha de aceptación: 10/02/2022

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com Volumen XVII. Número 3 – Primera quincena de Febrero de 2022 – Página inicial: Vol. XVII; nº 3; 122 

Autores:

Nocetti-Mengibar, Luigi1; Zamora-Gasga, Víctor Manuel1*

1Universidad Vizcaya de las Américas, Campus Tepic. Licenciatura en Fisioterapia. Miñón No. 7 Col. Centro C.P. 63000 Tepic, Nayarit, México

Resumen

Introducción: La lumbalgia es una patología que afecta la mayor parte de las actividades físicas desde mínimas a muy exigentes y es una de las principales causas de ausentismo laboral. Existen diferentes fisioterapias empleadas en su tratamiento entre ellos los ejercicios de Williams (EW) y los ejercicios de Mackenzie (EM).

Objetivo: Evaluar la eficacia de los EW y EM sobre el impacto biopsicosocial del dolor (IBD) y la funcionalidad en pacientes ambulatorios con lumbalgia de Tepic Nayarit, México.

Metodología: Se realizó un ensayo clínico aleatorizado durante 12 semanas. Los pacientes se distribuyeron aleatoriamente en: 1) Grupo A (EW, n=17), quienes realizó 5 ejercicios en posición decúbito supino mediante activación muscular con 10 a 15 repeticiones en 2 sesiones de 10 a 20 minutos y 2 sesiones por semana de 40 min. 2) Grupo B (EM, n=17) realizó 5 ejercicios en 5 etapas que fueron desde decúbito prono hasta flexión en sedestación con la misma frecuencia y tiempos que el Grupo A.

Resultados: No se observaron diferencias significativas entre ambos grupos en las variables de funcionalidad e impacto biopsicosocial del dolor al finalizar la intervención. Sin embargo, ambas intervenciones mostraron una disminución de las variables con respecto al tiempo (p<0.05). En el puntaje de funcionalidad se observó una diferencia de 2.88 y 3.29 para el Grupo A y B, respectivamente. Las diferencias entre los niveles de interferencia del dolor en la actividad habitual, sueño, estado de ánimo y estrés para el Grupo A fueron de 1.76, 1.82, 1.64 y 1.47 puntos; Para el grupo B fueron de 3.29, 1.70, 1.82, 1.88 y 2.79 puntos respectivamente.

Conclusión: Los protocolos de EW y EM favorecieron las capacidades funcionales, y redujeron el impacto biopsicosocial del dolor en pacientes con lumbalgia, pero no se encontró evidencia de que alguna técnica mostrara mayor eficacia.

Palabras clave: Lumbalgia, Ejercicios de Williams, Ejercicios de Mackenzie, dolor, funcionalidad.

Abstract

Introduction: Low back pain is a pathology that affects most physical activities from minimal to very demanding and is one of the main causes of work absenteeism. There are different physiotherapies used in its treatment, including Williams exercises (WE) and Mackenzie exercises (ME).

Objective: To evaluate the efficacy of EW and EM on the biopsychosocial impact of pain (BIP) and functionality in outpatients with low back pain in Tepic Nayarit, Mexico.

Methodology: A randomized clinical trial was conducted for 12 weeks. The patients were randomly distributed into: 1) Group A (WE, n=17), who performed 5 exercises in the supine position using muscle activation with 10 to 15 repetitions in 2 sessions of 10 to 20 minutes and 2 sessions per week of 40 min. 2) Group B (ME, n=17) performed 5 exercises in 5 stages that went from prone position to flexion in a sitting position with the same frequency and times as Group A.

Results: No significant differences were observed between both groups in the variables of functionality and biopsychosocial impact of pain at the end of the intervention. However, both interventions showed a decrease in the variables with respect to time (p<0.05). In the functionality score, a difference of 2.88 and 3.29 was observed for Group A and B, respectively. The differences between the levels of pain interference in usual activity, sleep, mood and stress for Group A were 1.76, 1.82, 1.64 and 1.47 points; For group B they were 3.29, 1.70, 1.82, 1.88 and 2.79 points, respectively.

Conclusion: The WE and ME protocols favored functional abilities and reduced the biopsychosocial impact of pain in patients with low back pain, but no evidence was found that any technique showed greater efficacy.

Keywords: Low back pain, Williams exercises, Mckenzie exercises, pain, functionality.

Los autores de este manuscrito declaran que:

Todos ellos han participado en su elaboración y no tienen conflictos de intereses

La investigación se ha realizado siguiendo las Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) https://cioms.ch/publications/product/pautas-eticas-internacionales-para-la-investigacion-relacionada-con-la-salud-con-seres-humanos/

El manuscrito es original y no contiene plagio

El manuscrito no ha sido publicado en ningún medio y no está en proceso de revisión en otra revista.

Han obtenido los permisos necesarios para las imágenes y gráficos utilizados.

Han preservado las identidades de los pacientes.

  1. Introducción

El dolor ubicado por debajo del margen de la última costilla a la región glútea inferior, por encima de las líneas glúteas inferiores con o sin dolor en las extremidades inferiores es llamado lumbalgia (1). En la población general, la prevalencia de lumbalgia es de aproximadamente 9.4% en el mundo (2) y es más prevalente en los países industrializados, sin diferencia en el sexo, aunque, en el sexo femenino es más prevalente a partir de los 60 años (3). Sin embargo, el 80% de la población lo padece al menos una vez en su vida, y cerca del 90% son considerados como lumbalgia inespecífica, es decir, sin lesión que justifique el dolor (4). Soto (5) menciona que se trata de un dolor de duración variable en un área anatómica tan habitual que se ha transformado en un modelo patológico de respuesta múltiple a diferentes factores. En este sentido, aspectos demográficos (juventud, sexo), físicos (trabajos pesados, trabajos manuales, trabajos en posiciones no neutros o con vibración), psicosociales (baja satisfacción laboral, estrés) y sanitarios son los principales factores epidemiológicos de ésta patología (5). La lumbalgia ocasiona limitaciones funcionales que pueden provocar discapacidad parcial o total debido a la intensidad del dolor y la disminución de la movilidad espinal (6) y puede clasificarse de acuerdo con el nivel de incapacidad en aguda (dolor menor a tres meses de duración) o crónica (dolor mayor a 3 meses) que puede causar incapacidades severas (7). La prevalencia de la lumbalgia aguda es de 5 a 25% de la población general, y 90% de ellas solo 10% se vuelve crónica. En el caso de la lumbalgia crónica, diversos estudios revelan una prevalencia de 15 a 36%. En los países desarrollados hay una epidemia de incapacidad asociada con la lumbalgia, como ejemplo en Estados Unidos aproximadamente causa 10 millones de incapacidades al año, en México es la séptima causa de ausentismo laboral y el 13% de la población acude a consulta por lumbalgia (8).

Entre los tratamientos fisioterapéuticos de la lumbalgia se encuentran el protocolo de ejercicios de Williams y McKenzie. Los ejercicios de Williams son prescritos comúnmente para reducir la hiperlordosis lumbar, abrir el agujero intervertebral con separación de las facetas articulares, estirar los flexores de cadera y fortalecer los músculos abdominales y glúteos (9). Por su parte, el método McKenzie se centra en la idea de que la autonomía del paciente es fundamental, así, él aprenderá a autotratarse (10). La técnica Mckenzie consiste en posturas y movimientos basados en ejercicios de extensión en la posición decúbito prono para aliviar el dolor y restaurar el movimiento de la columna vertebral con la finalidad de corregir la hiperlordosis lumbar y aliviar la lumbalgia (11). Tanto los ejercicios de Williams como los ejercicios de Mckenzie tienen un efecto de extensibilidad muscular porque ambos contribuyen reduciendo el dolor y la incapacidad funcional. (12). Por lo anterior, el presente estudio tuvo como objetivo evaluar la eficacia de dos protocolos basados en ejercicios de Williams y Mackenzie sobre el impacto biopsicosocial del dolor y la funcionalidad en pacientes ambulatorios con lumbalgia que asisten a la clínica “Recovery Fisioterapia” en Tepic Nayarit, México.

  1. Metodología

Tipo de investigación

El estudio fue diseñado como un ensayo experimental aleatorizado, prospectivo y longitudinal que comparó el efecto de sesiones semanales supervisadas de ejercicios de Williams y de ejercicios de Mackenzie. El ensayo consistió en comparaciones al inicio y al final después de un seguimiento por 12 semanas para dos grupos independientes. Los participantes del estudio fueron sujetos voluntarios quienes dieron el consentimiento por escrito antes de la evaluación inicial. Este estudio se realizó en los meses de marzo, junio y julio de 2021, en Tepic Nayarit, México.

Cálculo del tamaño de la muestra

El cálculo del tamaño de la muestra se realizó con el programa Epidat 4.1 utilizando la fórmula de medias para grupos independientes considerando varianzas iguales. Se utilizó un valor de nivel de confianza del 95% y una potencia de 80%, considerando una diferencia de medias a detectar y desviación estándar de 1 para el dolor (13). El total de individuos fue de 34 sujetos.

Criterios de selección de los participantes

Los pacientes de entre 25 y 50 años que asistieron a consulta ambulatoria, de sexo indistinto con quejas de dolor lumbar persistente mayor a 12 semanas, calificación de dolor mayor a 4 en una escala de calificación numérica de 0-10 (0 = sin dolor a 10 = el peor dolor posible) de la columna, presencia de hiperlordosis, inclinación anterior del tronco, desequilibrios músculo-esqueléticos (acortamiento muscular, debilidad) e irradiaciones de dolor por irritación del nervio ciático fueron seleccionados para participar. Se realizó una historia clínica detallada de cada paciente. Se excluyeron a las personas cuyo dolor de espalda se debió a cirugía de espalda previa, con inestabilidad, disfunción o fracturas de columna dorsal y cervical, a quienes se encontraban recibiendo otros tratamientos para el dolor de espalda, aquellos que tenían contraindicaciones respecto a ejercicios físicos, horarios que impedían la participación y aquellos con antecedentes de abuso de drogas o alcohol.

Características de las intervenciones

Los 34 sujetos seleccionados fueron clasificados en dos grupos aleatoriamente. En el grupo A, los sujetos se trataron con ejercicios de Williams (14) basados en un tratamiento de 5 ejercicios de 10 a 15 repeticiones cada uno, descansando un minuto y medio al cambiar de ejercicio, con una duración de 10 a 20 minutos en total de actividad física y 2 sesiones de terapia completa por semana de 40 minutos máximo de duración, con indicaciones al paciente de repetirlos la mayor cantidad de días posibles durante 10-20 minutos. Los 5 ejercicios se realizaron en posición decúbito supino tratando de generar una flexión y compresión de tronco mediante activación muscular para flexibilizar la zona lumbar y tratar dolencias por lumbago. Los ejercicios de Williams se muestran en la Figura 1a. Los ejercicios se describen brevemente a continuación: 1) Inclinación Pélvica: Se realizó en decúbito supino con las rodillas flexionadas y la planta de los pies en un plano sobre el piso. Se trató de generar contacto de la parte baja de la espalda contra el piso, sin presionar con las piernas y se mantuvo durante 5 a 10 segundos; 2) Rodilla al pecho. En decúbito supino con las rodillas flexionadas, y la planta de los pies planos sobre el piso, se jaló lentamente la rodilla derecha hacia el hombro y se sostuvo de 5 a 10 segundos. Posteriormente, se bajó la rodilla y se repitió con la otra rodilla; 3) Ambas rodillas al pecho. Se inició como en el ejercicio anterior y después de jalar la rodilla derecha hacia el pecho, se jaló la rodilla izquierda hacia el pecho y se sostuvieron ambas rodillas durante 5 a 10 segundos. Posteriormente, se bajó lentamente una pierna a la vez; 4) Elevación de Piernas. En decúbito supino con rodillas extendidas, se elevó una pierna por flexión de cadera sosteniendo por 5 a 10 segundos. Luego, se bajó la pierna lentamente y se repitió con la otra pierna. 5) Puente Glúteo. En decúbito supino con las rodillas dobladas, los pies planos sobre el piso, se despegó la zona glútea de la superficie hacia arriba y se mantuvo por 10 segundos, tratando de contraer abdomen y glúteos.

Por otro lado, en el grupo B, los participantes fueron tratados con protocolo de ejercicios de Mackenzie, que consistió en 5 etapas y la realización de 5 ejercicios de 10 repeticiones manteniendo la posición de 1 a 2 segundos, descansando un minuto y medio al cambiar de ejercicio. Se realizaron 2 sesiones a la semana de 10 a 20 minutos en total de actividad física y 2 sesiones por semana de 40 minutos de terapia completa con indicaciones al paciente de repetirlos la mayor cantidad de días posibles durante 10-20 minutos en casa. Las etapas comenzaron en decúbito prono mientras se descansó en los codos, extensión progresiva y extensión de pie. En la figura 2b se muestran los ejercicios empleados en el grupo 2. A continuación se describen brevemente los ejercicios utilizados: 1) Acostado prono. El paciente se colocó en decúbito prono con los brazos a lo largo del tronco y la cabeza girada a cualquier lado, se le pidió respirar profundamente y relajar la musculatura lumbar; 2) Acostado prono en extensión. El paciente se ubicó en posición prono y se le indicó colocar los codos bajo los hombros y elevar la parte superior de su cuerpo de tal manera que se apoyó en los codos y antebrazos mientras la pelvis y muslos permanecieron sobre el suelo o camilla (la lordosis se incrementó). Este procedimiento se realizó 10 veces con una posición mantenida de 1-2 segundos; 3) Extensión acostada. El paciente en decúbito prono colocó las palmas de las manos a nivel de los hombros extendiendo los brazos, elevando la parte superior del tronco; el resto del cuerpo permaneció inmóvil en contacto con la superficie. Este procedimiento se repitió 10 veces, con una posición mantenida de 1-2 segundos regresando a la posición inicial; 4) Extensión en bipedestación. El paciente en posición bípeda con los pies separados y las manos en la cintura realizó una ligera extensión, utilizando sus manos como punto de apoyo al movimiento y el paciente regresó a la posición neutra. Este movimiento se realizó 10 veces con una posición mantenida de 1-2 segundos. 5) Flexión en sedestación. El Paciente se situó sentado normalmente en una silla separando las piernas y rodillas sin extensión, posteriormente inclinó el tronco tratando de llegar al piso para así estirar la zona lumbar. Este movimiento se realizó 10 veces con una posición mantenida de 1-2 segundos.

Variables evaluadas

Las medidas de resultado primarias fueron la intensidad del dolor de espalda y la disfunción relacionada con la espalda. Las evaluaciones se realizaron al inicio del estudio y después de 12 semanas de período de intervención. La intensidad del dolor se cuantificó mediante el cuestionario de inventario breve del Dolor (15) que es una herramienta validada de evaluación del dolor informada por el paciente. El paciente identificó el nivel de interferencia del dolor en las actividades habituales (sueño, el estado de ánimo y el nivel de estrés) en una escala de 0 a 10, donde 0, indicó que no interfiere y 10, que interfiere completamente. Por otro lado, la disfunción relacionada con la espalda se evaluó mediante el Cuestionario de discapacidad de Roland Morris (RDQ) de 24 puntos (16). Cada pregunta tomó el valor de un punto, por lo que las puntuaciones oscilaron entre 0 (sin discapacidad) y 24 (discapacidad grave). Las puntuaciones se evaluaron como los cambios al finalizar el seguimiento en ambos grupos.

Análisis estadístico

Se verificó la distribución normal de los datos mediante las pruebas de normalidad de Shapiro-Wilk. Las variables continuas se representaron como la media ± desviación estándar. Se utilizaron comparaciones de dos grupos para describir el efecto de los ejercicios de Williams en comparación con los de McKenzie mediante la prueba de rango con signo de Wilcoxon para las diferencias entre periodos y la U de Mann-Whitney para el análisis entre grupos. Los datos categóricos fueron expresados como frecuencias absolutas y porcentajes para la población general. El nivel de confianza de las pruebas estadísticas se estableció en 95% y el análisis se realizó utilizando el programa STATISTICA 12 (TIBCO Software Inc.USA).

  1. Resultados y Discusión

Características generales de los participantes

En la Tabla 1 se muestran las características generales de los participantes. En el estudio participaron 34 personas, 73.53% fueron mujeres y el 26.47% hombres. El género femenino representa un factor de sensibilidad mayor a la lumbalgia que el hombre dada la psicología, la socialización, el tipo de vida, percepción del entorno con relación a su enfermedad, forman parte de las variables las cuales propician mayor prevalencia de lumbalgia en mujeres (17). El estado nutricional de los individuos fue de 23.53% con normopeso, 20.59% con obesidad y 55.88% con sobrepeso. Poco más de la mitad de los participantes presentaron sobre peso, lo cual indica una posible relación del desarrollo de la lumbalgia con el peso. Se ha encontrado que existe una mayor prevalencia de lumbalgias de tipo crónicas en personas con sobrepeso y obesidad (18). Por otro lado, se determinó que 47.06% de personas mencionaron presentar bastante dolor, 5.88% mucho y 47.06% poco. Esto muestra la frecuencia de 2 extremos en los que se presenta la lumbalgia. El dolor crónico afecta a un cuarto de la población general y cerca de un cuarto de los enfermos con dolor crónico presentan dolor lumbar, (rango del 8 al 80%, promedio 27%). Algunos autores sugieren que a mayor índice de masa corporal se intensifica el riesgo de contraer enfermedades crónicas, y a esto se suman trastornos musculo esqueléticos como el dolor lumbar (18).

Con respecto a la valoración de la incapacidad física, 50.00% presentó incapacidad leve, 44.12% incapacidad moderada y 5.88% incapacidad severa. En este sentido, la lumbalgia es una patología que presenta poca gravedad para la vida cotidiana, por el contario su gravedad se acentúa cuando se entra en contextos cronológicos dado que presenta gran severidad respecto al tiempo de duración. Resultados similares en el presente estudio se muestran en el estudio de Bazán (19), donde la conducta de la incapacidad debido a la lumbalgia tiende a ser entre leve y moderado siendo poca la prevalencia de una severa incapacidad por lumbago.

Por otro lado, la ocupación de las personas determinará mucho el ambiente y el estilo de vida en el cual se va a desenvolver y manifestar la lumbalgia. En el presente trabajo se encontró que lo participantes fueron estudiantes (5.88%), profesionistas (58.82%) y 35.29% mostraron un oficio de profesión. Esto muestra una posible tendencia mayor a padecer lumbalgia siendo un profesionista, en el cual el tipo de trabajo tiende a ser más de oficina, donde el movimiento es limitado, donde las estructuras motrices se encuentran en contracciones repetitivas y posiciones estáticas a lo largo de las horas de trabajo. Al igual que aquellas personas con tareas que implique posiciones físicas estresantes para la columna, que realicen movimientos repetitivos o movimiento de torsión realizado más de 20 veces al día y con un peso superior a 10 Kg (20).

En la clasificación de acuerdo al tiempo de evolución, de los pacientes que presentan lumbalgia aguda, el 50%-75% tendrán una resolución espontánea de los síntomas a las cuatro semanas, mientras que el 90% alcanzarán la remisión de sintomatología en seis semanas, si el dolor tiene una duración entre seis semanas a tres meses, se habla de lumbalgia subaguda, en cambio, aquella con duración mayor a los tres meses será clasificada como crónica, ésta se caracteriza por exacerbaciones o recurrencias (21). En el presente trabajo se obtuvo que 85.29% de pacientes padecieron lumbalgia Crónica y un 14.71% subaguda. Esto reflejó una prevalencia del lumbago de tipo Crónico en la gran mayoría de la población estudiada. Los antecedentes familiares patológicos en general de los participantes presentes en el estudio fueron la Artritis Reumatoide representando un 11.76%, Cáncer 14.71%, Diabetes tipo ll 14.71%, Hipertensión 23.53%. Los pacientes que no presentaron antecedentes patológicos familiares fueron de 8.82%. Según Llaguno (22) se muestra la presencia de participantes con Obesidad ll como tipo de población que podría tener relación con la causa de la lumbalgia. La artritis mantiene una estrecha relación con el lumbago ya que el problema de desencadena de la articulación en la gran mayoría de los casos debido a la pobre fuerza estabilizadora y compresora de la columna y sus vertebras. Resultados de Londoño (23) muestran la aparición de lumbalgia como una de las patologías cuantitativamente más presentes en afecciones articulares inflamatorias, y la artritis reumatoide guarda una relación con la aparición de lumbago.

Características antropométricas y clínicas antes de la aplicación de los protocolos

En la Figura 2 se muestran algunos los parámetros antropométricos y la edad de los participantes. Con respecto al peso, no se encontró una diferencia significativa entre los grupos antes de la aplicación de los protocolos. Ambos grupos obtuvieron valores cerca de los 80 kg. Con respecto a la edad de los participantes se obtuvieron valores de 36.53 y 40.41 años para los pacientes con protocolo de ejercicios de Williams y los de McKenzie, respectivamente (p>0.05). Los valores del índice de masa corporal se encontraron entre 18 y 36 kg/cm2, sin embargo, estos resultados no fueron diferentes entre los grupos de estudio (p>0.05). La talla de los participantes en ambos grupos fluctuó entre los 1.55 m hasta 1.90 m sin diferencias entre los grupos (p>0.05).

Por otro lado, en la Tabla 2 se muestran los parámetros clínicos de los participantes al inicio del estudio. No se encontraron diferencias significativas entre las variables y los grupos de estudio (p>0.05). La temperatura del grupo Williams fue de 36.3º C y la de McKenzie de 36.21. Según la OMS la hipotermia se define como una temperatura rectal inferior a 35.5 °C ó una temperatura axilar inferior a 35 °C mientras que la hipertermia se define como un trastorno de la regulación caracterizada por una elevación de la temperatura central superior a los 38 °C (24). Por lo que las temperaturas registradas en ambos grupos muestran rangos normales y sanos. Además, se encontró que la tensión arterial sistólica (la cual se refiere a la presión ejercida en las paredes vasculares por la contracción de los ventrículos del corazón) mostró valores normales de 124.47 y 125.94 mmHg para el grupo de Williams y el de McKenzie, respectivamente. Asimismo, los valores encontrados para la tensión diastólica fueron cercanos a los 80 mmHg en ambos grupos. Los resultados indicaron una presión arterial normal en los pacientes de ambos grupos.

Otro parámetro clínico evaluado fue la frecuencia cardiaca. La frecuencia cardíaca normal en reposo para mayores de 10 años, incluyendo los adultos mayores, es de entre 60 y 100 pulsaciones por minuto (25). En el grupo de Williams de se registró un valor promedio de 74.29 latidos/min y en el de McKenzie de 79.29 latidos/min. Por lo que las tensiones arteriales diastólicas registradas en ambos grupos muestran rangos normales (p>0.05).

También se evaluó la frecuencia respiratoria en donde se evaluó el proceso de inspiración y espiración se realiza sin esfuerzo y de manera automática, y suele ser de 12 a 20 veces por minuto, en una persona adulta en condiciones normales, en cada inspiración ingresa unos 500 cm cúbicos aproximados de aire (26). La frecuencia respiratoria registrada en el grupo de Williams mostró un promedio de 17.88 respiraciones/min y los del grupo McKenzie de 18.59 respiraciones/min. Por lo que las frecuencias cardiacas registradas en ambos grupos muestran rangos normales (p<0.05). Finalmente, se evaluó la oximetría en los pacientes. Una cianosis franca se desarrolla hasta alcanzar 5 g/dL de desoxihemoglobina, que usualmente corresponde a una saturación de oxígeno (SaO2) de aproximadamente 67%, y el umbral al cual se vuelve aparente depende múltiples factores como perfusión periférica o pigmentación cutánea. Es razonable considerar anormales una SaO2 <95% en reposo y una desaturación >5% durante ejercicio (27). Por lo que las oximetrías registradas en ambos grupos muestran rangos sanos pero bajos en su mayoría (aproximadamente 92%), esto puede deberse al parentesco de estado de salud y/o la diferencia de altitud en la que se encuentra la ciudad de Tepic (920 msnm), donde se realizaron las evaluaciones

Funcionalidad y el impacto biopsicosocial del dolor

En el Tabla 3 se muestran los resultados de las evaluaciones de la funcionalidad y el impacto biopsicosocial del dolor en lo los grupos intervenidos antes y después del tratamiento de rehabilitación. Para el puntaje de funcionalidad evaluados por la escala de Rolland Morris se observó una diferencia significativa entre los periodos para cada grupo de estudio (p<0.05). Sin embargo, no se observó una diferencia entre los grupos de estudio por periodo (p>0.05). En el grupo que recibió ejercicio de Mackenzie se observó una diferencia promedio de 2.88 puntos, mientras que para el grupo de Williams la diferencia fue de 3.29 puntos.  A partir de los hallazgos encontrados, se establece que hay una mejoría en cuanto a la puntuación del cuestionario de Rolland Morris por los efectos de la actividad física como tratamiento para la lumbalgia. Estos resultados son similares a los reportados por Villanueva (28), donde se obtuvieron resultados favorables para el descenso de incapacidad y mejora funcional del cuestionario. Alfonso (29) realizó un tratamiento de 4 semanas con una muestra de 17 personas de entre 30 y 40 años enfocándose en la musculatura abdominal (grupos musculares que se trabajan en el protocolo de Williams) y encontró una disminución de la discapacidad en las actividades de la vida diaria y la sintomatología dolorosa en la zona lumbar.

Nivel interferencia dolor en actividad habitual

Para el nivel de interferencia del dolor en la actividad habitual se observó una disminución significativa para ambos grupos entre el periodo inicial y final (p<0.05). Para el Grupo de Mckenzie se observó una disminución de 1.76 puntos y para el Grupo de Williams 1.70. No se observó diferencia significativa entre los grupos en ambos periodos (p>0.05).

En el nivel de interferencia del dolor sobre el sueño se observó que ambos tratamientos disminuyen los valores percibidos en cada periodo a valores cercanos a 1 (p<0.05). De el mismo modo no hubo diferencia entre los grupos de estudio por tratamiento entre los periodos. Concluyendo una mejoría para el nivel de interferencia del dolor sobre el sueño más no una mayor efectividad de un tipo de tratamiento contrastado con otro. En este sentido, mediante el acondicionamiento muscular y aumento de sus capacidades contráctiles y funcionales es predecible notar un efecto positivo en cuanto a la disminución del dolor sobre el sueño, ya que siempre va a haber una activación de la musculatura lumbar estando en decúbito prono debido a que es una posición en la que el paciente debe estar tendido en superficies donde se tome la siesta. Se puede presentar una mejoría respecto al dolor dado que hay mayor uso de la musculatura abdominal y flexora del tronco debido a la frecuencia en la posición de decúbito supino. Precisamente los resultados reflejan una mejoría en la calidad de sueño debido al descenso del lumbago por el acondicionamiento de la musculatura que está directamente relacionada con las posiciones anatómicas realizadas en las superficies donde se duerme.

El puntaje sobre el nivel de afectación del dolor sobre el estado de ánimo mostró diferencia de 1.64 y 1.88 puntos entre los valores inicial y final en los grupos de Mckenzie y Williams respectivamente (p<0.05). No se encontró diferencia entre cada grupo en el periodo evaluado. Los puntajes reflejados en relación al descenso del lumbago conllevan a una mejoría al estado anímico de diversas causas como depresión. Un estudio realizado por Nava (30) donse se evaluó un programa de ejercicios de estabilización lumbar mostró efectos de reducción de la ansiedad en pacientes con dolor crónico de espalda baja.

Niveles de afectación del dolor sobre el estrés

En los niveles de afectación del dolor sobre el estrés hubo una diferencia de 1.47 puntos en los periodos del grupo McKenziee, sin embargo, no se encontró diferencia con respecto al tiempo. Por su parte, en los ejercicios de Williams se encontró que estos ejercicios presentaron mayor efectividad sobre los niveles de afectación del dolor sobre el estrés (2.79 puntos). No se encontró una diferencia estadística entre los grupos en cada periodo (p>0.05). Los resultados indican cambios en la reducción del impacto social del dolor en ambos protocolos.  Los resultados son similares a los de Vaca (31) quien realizó un estudio comparando la eficacia de ejercicios de Isostretching frente a los ejercicios de Williams y se encontró una disminución del dolor producto de la aplicación de los ejercicios de Williams de 7.5 puntos en la escala visual analógica (EVA) a 4.15 puntos. En este sentido Ortiz (32) aplicó ejercicios de Williams y la técnica Isostretching por 15 días consecutivos con un tiempo de 30 minutos a cada paciente, concluyendo que después de la aplicación de ejercicio de Williams 10% tuvo dolor ausente, 70% tuvo dolor leve, el 20% dolor moderado; mientras tanto en el grupo Isostretching 60% tuvo ausencia de dolor, 30% tuvo dolor leve, el 10% presentó dolor modero.

  1. Conclusión

La lumbalgia es una patología que afecta la mayor parte de las actividades físicas desde mínimas a muy exigentes. En este trabajo se encontró que los protocolos de ejercicios de Williams y de McKenzie generaron un efecto favorable sobre las capacidades funcionales, y redujeron el impacto biopsicosocial del dolor en pacientes con lumbalgia. Sin embargo, no se encontró evidencia de que alguna técnica mostrara mayor efecto. Por tanto, ambas técnicas podrían ser utilizadas para el tratamiento de lumbalgia.  Es importante señalar que ambos métodos podrían seguirse desde casa ofreciendo al paciente ahorro de tiempo, dinero y generando una mejoría en su calidad de vida. Sin embargo, siempre se recomienda el acompañamiento por parte del profesional de la rehabilitación física durante el periodo de seguimiento.

Ver anexo

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