Abordaje general al paciente con intoxicación aguda

minutos) duplica la eficacia de éste; esto es importante a nivel prehospitalario.

  • CATÁRTICOS O LAXANTES

Su uso es controvertido. Actualmente se cree bastante ineficaz o incluso peligroso por lo que solo se usa para evitar el estreñimiento del carbón activado. El más usado es el sulfato de magnesio preparado en farmacia. 30 gr en adultos o 250mg/kg en niños.

  • IRRIGACIÓN INTESTINAL

Se realiza con soluciones de polietilenglicol 2 litros/hora para hacer limpieza completa del tubo digestivo. Se suele usar cuando el carbón activado no es eficaz y la intoxicación es, o puede ser grave (litio, hierro, plomo…).

DESCONTAMINACIÓN CUTÁNEA

Si el tóxico ha entrado en contacto con la piel es importante lavar inmediatamente con abundante agua y jabón. Hay que deshacerse de las ropas que puedan haberse contaminado.

Lavar bien las zonas de pliegue, debajo de las uñas y el cabello. A veces el paciente no responde al tratamiento porque el tóxico sigue absorbiéndose de estas zonas que muchas veces son descuidadas durante el baño. Repetir el baño por lo menos dos veces.

DESCONTAMINACIÓN OCULAR

En caso de que el tóxico haya entrado en contacto con los ojos debe hacerse lavado ocular inmediato utilizando un chorro de agua pura a baja presión durante un período no inferior a los 20 minutos.

  1. EXÁMENES COMPLEMENTARIOS
  • GENERALES

El hemograma con coagulación y la bioquímica nos darán alteraciones de la función hepática o renal, la glucemia y las alteraciones hidroelectrolíticas. La gasometría se indica en caso de alteraciones de la ventilación y nos informa igualmente del pH sanguíneo, lo que puede ser importante en la terapia ulterior. Se deberán pedir niveles de los fármacos y drogas de abuso disponibles. Las demás pruebas complementarias son medios para detectar las complicaciones, tales como las arritmias o la prolongación de QT en el electrocardiograma (EKG). La placa de tórax sirve para detectar las neumonías aspirativas o por neumonitis química, la perforación esofágica o gástrica que produzcan neumoperitoneo o neumomediastino, y el distress respiratorio.

  • TOXICOLÓGICOS

El análisis toxicológico aparte de confirmar un diagnóstico clínico previo, será de utilidad básicamente en dos circunstancias. En primer lugar para dilucidar el agente causal de un coma tóxico en que ni la anamnesis ni la exploración física han sido orientativas. En segundo lugar, para indicar un tratamiento antitóxico específico.

Las muestras a investigar son: contenido gástrico, orina, sangre, saliva y cabello.

El laboratorio tiene un rol importante en las situaciones siguientes:

  1. Dudas en el diagnóstico.
  2. Para confirmar el producto responsable.
  3. Tratamiento según niveles cuantitativos: Ej. metanol.
  4. Administración de antídotos: Ej. paracetamol, mercurio,

plomo.

  1. Terapia de eliminación activa: metanol.
  2. MÉTODOS DE ELIMINACIÓN DEL TÓXICO. TRATAMIENTO DEFINITIVO.

En casi todos los casos de intoxicación el tratamiento definitivo será la descontaminación.

A veces se podrá usar un antagonista; debe usarse como complemento y no como sustitución de las medidas anteriores.

Otras técnicas a usar son las encaminadas a mejorar la eliminación de sustancias ya absorbidas:

  • Aumento de la excreción renal.

Puede ser de tres tipos:

– Neutra: intoxicación por litio, Amanita Phalloides, paraquat, talio.

– Alcalina: salicilatos, barbitúricos, flúor, metotrexato.

– Acida: anfetaminas, fenciclidina, quinidina. Es peligrosa ya que puede provocar complicaciones renales.

  • Diálisis:

Se usa en los casos de intoxicación por etanol, metanol, Amanita Phalloides, anfetaminas, arsénico, barbitúricos, flúor, hierro, litio, mercurio, paracetamol, plomo, salicilatos, fenitoína, IMAO….

Esta técnica si indica si:

-Intoxicación severa con persistencia de la gravedad a pesar de las medidas de soporte general.

-Existencia de una enfermedad cardiovascular: hipertensión arterial (HTA), edema agudo de pulmón (EAP), cardiopatía descompensada,…

-Insuficiencia renal crónica importante que reduzca la eliminación del tóxico y contraindique la diuresis forzada.

-Insuficiencia hepática aguda o crónica siempre que el tóxico pueda ser dializable.

-Edades extremas de la vida para reducir el riesgo de complicaciones secundarias.

-Altos niveles plasmáticos del tóxico que hagan prever una larga duración de la intoxicación.

  • Antídotos.

Los antídotos poseen la acción más específica, más eficaz, y algunas veces, la más rápida, de entre todas las substancias o métodos con utilidad terapéutica en toxicología clínica.

No obstante, su uso no debe suplir las técnicas de soporte vital sino complementarlas como ya se ha expuesto.

En su conjunto, la indicación para el uso de antídotos, se hará de acuerdo con los siguientes principios: que exista especificidad de acción frente a un tóxico, que el estado clínico y/o analítica toxicológica lo justifique y, por último, debe considerarse el riesgo-beneficio ya que algunos poseen toxicidad intrínseca. La precocidad en su utilización continúa siendo un factor condicionante de eficacia. De ahí el interés del empleo de alguno de ellos en asistencia pre-hospitalaria.