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Problemática de las terapias alternativas en Enfermería

Cualquier intervención que promueva la salud y el bienestar mediante la estimulación de un descubrimiento lúdico, de expresión o apreciación de lo absurdo o incongruente de las situaciones de la vida. Esta intervención puede mejorar el desempeño laboral, dar apoyo al aprendizaje, mejorar la salud o utilizarse como tratamiento complementario de la enfermedad para facilitar la curación o el afrontamiento, ya sea de tipo físico, emocional, cognitivo, social o espiritual.

  • Base científica:

Se han estudiado muchos de los efectos fisiológicos positivos del humor y la risa. El humor es el estímulo y la respuesta es la risa, la cual produce una cascada de cambios fisiológicos en el organismo. La risa implica una actividad física extensa: Aumenta la actividad respiratoria y el intercambio de oxígeno, incrementa la actividad muscular y la frecuencia cardíaca, y estimula el sistema cardiovascular, sistema nervioso simpático y la producción de catecolaminas. El estado de activación va seguido de un estado de relajación, en la que la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardiaca y la tensión muscular recuperan la normalidad.

El humor y la risa también incrementan los niveles de inmunoglobulina A salival, vital para el sistema inmunitario que corresponde a la primera línea de defensa del organismo contra las enfermedades respiratorias. Se ha demostrado que la risa reduce las concentraciones séricas de cortisona, aumenta el número de linfocitos T activados, eleva tanto el número como la actividad de las células asesinas naturales y estimula el sistema inmunitario, con lo que contrarresta los efectos de inmunosupresión que induce el estrés.

El humor es un mecanismo de supervivencia, mejora el sistema de comunicación y de contacto personal e incide directamente en el bienestar del paciente. En cuanto a la risa, es mucho más que un desahogo de estrés, ya que proporciona a la relación enfermera – paciente una interacción y una comunicación que va más allá de la empatía.

  • Intervenciones:

Existen muchas estrategias, técnicas e instrumentos que pueden aplicarse para utilizar el humor de manera de intervención. Los comentarios humorísticos espontáneos sobre un tema neutral, como el clima, el equipo o la persona que hace la entrevista, puede ayudar a descubrir si el paciente tiene apertura al humor.

  • Técnicas y actividades específicas para aplicar y apoyar las intervenciones del sentido del humor:
  • Integrar recursos humorísticos como habitaciones del humor, cabritos del humor, vídeos humorísticos, etc.
  • Invitar a otros participantes como comediantes, magos, payasos, etc.
  • Portar algún objeto humorístico, algún botón o broche curioso entre otros.
  • Exponer fotografías humorísticas del personal.
  • Contar con un tablero para colocar las caricaturas favoritas del personal y los pacientes, y actualizarlo cada semana.
  • Poner música que impulse a realizar movimientos juguetones.
  • Impulsar y reconocer los esfuerzos del personal y los pacientes para poner en práctica el sentido del humor.

Las precauciones que se deben tener en cuenta es que el humor y la risa no tienen lugar en el momento más intenso de una crisis, aunque pueden ser útiles para liberar la tensión al tiempo que ésta cede. Reírse de otros destruye la confianza y el espíritu de equipo, sin embargo, reírse con otros construye la amistad.

  • Aplicaciones:

El sentido del humor puede utilizarse de forma efectiva en situaciones que producen estrés profundo, para sobreponerse a las tensiones, y para disminuir el sentimiento de temor y ansiedad de los pacientes. La distracción humorística puede aplicarse para reducir la ansiedad preoperatoria. También se ha utilizado como coadyuvante para incrementar la memoria postoperatoria de las rutinas de ejercicio sobre las he se recibió adiestramiento antes de una intervención. Puede utilizarse para tratar los problemas asociados con la comunicación, la ansiedad, el duelo, la sensación de impotencia o el aislamiento social.

El impacto psicológico del humor y la risa se estudió como adyuvante para el manejo de pacientes psiquiátricos, y puede corresponder a una intervención efectiva de la psicoterapia. En el ámbito de oncología aporta beneficios psicológicos al paciente, como utilizarlo como mecanismo de defensa, beneficiando también la comunicación, al producir un estado de ánimo más relajado entre pacientes y cuidadores. En el ámbito de los cuidados paliativos, puede ayudar a los pacientes a conservar su dignidad, luchar con circunstancias desafiantes e integrar relaciones. El humor también es una intervención para pacientes ancianos.

En España existen diferentes asociaciones de payasos que hacen más llevadera la hospitalización de niños en el servicio de pediatría formados incluso por personal de los mismos hospitales.

MUSICOTERAPIA

La música se ha utilizado a lo largo de la historia como una modalidad terapéutica. Desde la antigüedad en Egipto se reconocía el poder de la música para modificar la salud. La pionera en Enfermería Florence Nightingale reconoció su poder curativo. En la actualidad, Enfermería puede usarla en distintas situaciones para el beneficio de los pacientes: Sala de preanestesia antes de una intervención quirúrgica, síndrome de abstinencia en bebés, etc. En definitiva, la intervención con música consiste en el uso de ésta con propósitos terapéuticos, para promover la salud y el bienestar del paciente.

El terapeuta puede trabajar con la imaginería musical receptiva, la improvisación, la interpretación de canciones, la creación clínica de canciones y la técnica vocal terapéutica, entre otros. En ese proceso, el musicoterapeuta promueve y registra cambios expresivos, receptivos y relacionales que dan cuenta de la evolución del tratamiento. En las sesiones, se emplean instrumentos musicales, música editada, grabaciones, sonidos corporales, la voz y otros materiales sonoros.

  • Base científica:

La música es compleja y afecta las dimensiones fisiológicas, psicológicas y espirituales de las personas. Las respuestas individuales a la música pueden modificarse por las preferencias personales, el medio, la educación y los factores culturales. También puede modificar los procesos fisiológicos como la frecuencia cardiaca, tensión arterial, temperatura corporal y hormonas suprarrenales entre otros, que conllevan vibraciones que ocurren de forma periódica y regular.

Ciertas propiedades de la música (menos de 80 redobles por minuto con ritmo regular fluido) pueden aprovecharse para la relajación, al inducir ritmos orgánicos que desaceleran o se sincronizan con el ritmo repetitivo y regular con tiempos más lentos. De igual manera, puede reducir la ansiedad al ocupar los canales de la atención en el cerebro utilizando estímulos auditivos significativos que causan distracción.

La intervención con música provoca un estímulo familiar reconfortante al paciente, que puede evocar sensaciones placenteras al tiempo que redirige el enfoque de la atención del individuo, desde los pensamientos estresantes u otros estímulos ambientales hacia la música.

  • Intervención:

Es esencial determinar las preferencias musicales del paciente mediante una valoración que permite obtener información sobre la frecuencia con la que escucha música, el tipo de selecciones preferentes y las razonas por las cuales la persona escucha música, ya que algunos pacientes la escuchan para relajarse y otros para estimularse. Tras la recolección de datos pueden idearse e implantarse técnicas apropiadas con música específica. Las experiencias del pasado también pueden influir sobre esa respuesta.

Las personas mayores pueden preferir canciones patrióticas o populares de alguna época anterior, o himnos con tiempos más lentos. Las personas que no pueden acudir a servicios religiosos pueden dar buena cabida a música de este tipo. Pacientes con un estado debilitado responden menos a la música popular y más al estímulo de las piezas clásicas que han perdurado.

Se requiere un mínimo de 20 minutos de música para inducir la relajación, junto con alguna variante de ejercicio para relajarse, como respiración profunda. Los resultados pueden ser modificaciones fisiológicas y psicológicas que incluyan reducción de la ansiedad o el estrés, fomento de la relajación, aumento de la interacción social, disminución del requerimiento de fármacos e incremento del bienestar general.