Morbilidad y Mortalidad del Cáncer Anorrectal

sistema estadístico SPSS versión 10. Se aplicó técnicas de la estadística descriptiva, utilizando como medida resumen el porcentaje y la tasa para las variables cualitativas y para las cuantitativas la media y la desviación estándar. Además fueron realizadas pruebas de hipótesis de comparación de proporciones para estimar diferencias estadísticas entre las categorías de algunas variables cualitativas estudiadas usando un nivel de significación de 0.05 (p < 0.05.)

Resultados

Durante el período analizado se observó un incremento de los casos por años, quedando demostrado que la incidencia de estos tumores va en aumento. De los 76 pacientes con tumores malignos anorrectales diagnosticados en este período obtuvimos que el mayor porciento perteneció al sexo femenino con un total de 51 pacientes lo que representó un 67.1% (tabla número 1); predominando los pacientes entre 66 y 79 años en ambos sexos (31; 40.8%), seguido del grupo de 52-65 años con un total de 25 pacientes para un 32.9% de los mismos. Vale destacar que el 79.0% de los pacientes presentaban más de 52 años.

En la tabla número 2 se exponen las características clínicas de los pacientes según la localización del tumor siendo la más frecuente la tumoración rectal vista en el 74% de los casos (56 pacientes) y sólo en 20 pacientes la localización del tumor fue en el ano, lo que representó el 26%. Pudiendo observar que la rectorragia fue el síntoma que más motivó la asistencia médica presente en 46 pacientes para un 60.5%. Sin embargo, al analizar el comportamiento de los síntomas por localización del tumor, observamos que estos tuvieron un comportamiento similar al general, con excepción de los tumores anales, donde el dolor anal fue más frecuente que el cambio de hábito intestinal.

Al analizar el tiempo promedio transcurrido entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico con relación al estadio clínico, detectamos un diagnóstico tardío en los pacientes con estadios más avanzados. (Tabla número 3)

Los medios diagnósticos constituyen el auxiliar más importante en la clínica de las neoplasias anorrectales, las cuales en sus estadios iniciales ofrecen escasos síntomas. En nuestro estudio (tabla No .4) los estudios endoscópicos fueron los métodos diagnósticos de mayor utilidad, mostrando un 100% de positividad, seguido del tacto rectal el cual fue positivo en 57 pacientes para un 75% de positividad.

El estudio histopatológico, el estadio clínico y la localización del tumor es indispensable en el tratamiento y el pronóstico de los tumores anorrectales. En nuestra investigación pudimos apreciar (tabla número 5) que el tipo histológico más frecuente fue el adenocarcinoma, con una localización exclusiva del recto, presente en el 71% de los casos (54 pacientes) con una marcada diferencia estadística del grupo de casos con carcinoma epidermoide (16 paciente, 21.1%), predominando en ambos grupos histológicos el bien diferenciado. En el caso del carcinoma basaloide sólo se presentaron 6 pacientes representando estos el 7.9% del total. Importante destacar que en el caso del adenocarcinoma y el carcinoma epidermoide bien diferenciado los que constituyeron el 77.6% de los casos (47 y 12 casos respectivamente), aproximadamente la mitad de ellos, se encontraban en estadio III y IV de la enfermedad.

Del universo estudiado fueron intervenidos quirúrgicamente un total de 74 pacientes quedando 2 casos con tumoración anal, los cuales recibieron radioterapia como tratamiento único.

En la tabla No 6 se expone la modalidad terapéutica según el estadio clínico, detectando que la cirugía como tratamiento único fue el método más aplicado en 60 paciente para un 79%, de ellos 23 en estadio III y 14 en estadio II para un 30.3% y 18.4% respectivamente, la cirugía se aplicó también en 12 pacientes con estadio IV y en 11 pacientes en estadio I representando el 15.8% y el 14.5% en cada caso. Importante señalar que del total de pacientes que recibieron cirugía como tratamiento único, en 22 casos se practicó de forma paliativa (colostomía transversa derivativa), los cuales se encontraban en estadio III y IV.

Luego de este grupo de pacientes, le siguió con una diferencia marcada el grupo de a los que se les aplicó cirugía más la Rgt (radioterapia) como tratamiento adyuvante con 9 pacientes para un 11.9%, de ellos 5 (6.7%.) en estadio I y en los casos de estadios II y III se presentaron 2 casos para un 2.6% respectivamente. Las restantes modalidades terapéuticas fueron aplicadas a casos aislados.

De los 74 pacientes operados a 52 se le aplicó cirugía curativa (70. 3%) y en sólo 22 casos (29.7%) la paliativa (tabla número 7). Dentro de las técnicas quirúrgicas curativas predominó la abdominoperineal de Miles, la cual fue aplicada en 24 pacientes representando un 32.4% del total de operados, seguida con una diferencia significativa de la resección local y la técnica de Díxon, las cuales fueron practicadas a 11 pacientes respectivamente (14.9%). Sin embargo el Pull – Through fue una de las técnicas menos realizadas ( 4 pacientes; 5.4%).

Al analizar el total de pacientes operados (74 casos), detectamos que de ellos, 21 se complicaron, representando el 28.4% de los casos (Gráfico III), siendo las complicaciones más frecuentes la recidiva tumoral presente en 6 pacientes para un 28.6% del total de complicados, seguida de la Infección de la herida quirúrgica y necrosis de la colostomía vista en 3 casos (14.3%) respectivamente (tabla número 8.).

El cáncer anorrectal constituye una de las principales causas de muerte en el mundo industrializado y su mortalidad está relacionada con un diagnóstico tardío. En nuestro estudio del total de casos diagnosticados con esta entidad, 21 pacientes fallecieron lo que representó el 28% de la población (gráfico IV).

Al analizar los fallecimientos según estadio clínico, observamos (Tabla número 9) que a medida que aumenta el estadio la probabilidad de muerte es mayor, principalmente en aquellos pacientes que están en un estadio IV, donde la tasa de letalidad fue del 83.3%. Importante destacar que entre este último grupo y los restantes existió una diferencia estadística significativa entre la proporción de fallecidos. Estos resultados nos hablan de la severidad de la enfermedad en el estadio terminal, los cuales tienen una probabilidad de sobrevivir mucho menor que los restantes pacientes.

Por otra parte obtuvimos que el tiempo promedio de vida de los pacientes se acorta en los últimos estadios (III y IV) y muestra de ello son los datos que se ofrecen en la tabla número 10, relacionado con el tiempo promedio transcurrido entre el diagnóstico y el fallecimiento de estos pacientes.

Al analizar la letalidad por tipo histológico (tabla número 11), pudimos apreciar que en el caso de los pacientes con tumores de localización rectal, no se reportaron fallecidos con adenocarcinoma y carcinoma epidermoide moderadamente diferenciado, no así, en el adenocarcinoma bien diferenciado donde fallecieron el 29.8% de los casos; sin embargo, en el grupo de pacientes con tumoración de localización anal, pudimos detectar que no se reportaron fallecidos con carcinoma epidermoide moderadamente diferenciado al igual que en el recto y sí en el carcinoma