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Trastornos del sueño en pacientes con fibromialgia

Trastornos del sueño en pacientes con fibromialgia. Relación con el dolor, depresión, apoyo familiar y estrategias de afrontamiento

Fundamento y objetivos. En la Fibromialgia están alterados factores físicos, psicológicos y sociales. El objetivo de este estudio es evaluar las alteraciones en el sueño que se producen en los pacientes con Fibromialgia, y compararlas con los resultados de una población control, así como comprobar los trastornos que se producen en el sueño de los pacientes con Fibromialgia como consecuencia del dolor, depresión y ansiedad, falta de unas adecuadas estrategias de afrontamiento y falta de un adecuado apoyo familiar, todo ello originado por la propia enfermedad.

Trastornos del sueño en pacientes con fibromialgia. Relación con el dolor, depresión, apoyo familiar y estrategias de afrontamiento

Francisco Javier Gutiérrez Barrera, Máster en Innovación e Investigación en cuidados de Salud: Manejo especializado del dolor. Diplomado Universitario en Enfermería

RESUMEN

Métodos. Se planteó un estudio Caso-Control. Las dimensiones del estudio serán los trastornos en el sueño (escala del sueño MOS), dolor (cuestionario del dolor en español), ansiedad y depresión (Versión española del Hospital Anxiety and Depression Scale (HAD) y afrontamiento ante el dolor crónico (cuestionario de afrontamiento ante el dolor crónico (CAD)).

Para el cálculo del tamaño de muestra, se utilizó la fórmula del cálculo de tamaño de muestras para comparar dos medias, empleándose para ello las diferencias en las puntuaciones medias en el index global del cuestionario de sueño MOS en población de pacientes con FM y un grupo control. Se realizara el cálculo considerando un riesgo  alfa de 0.05 y una potencia del 95%.

Para el análisis de los resultados se realizará un análisis descriptivo tanto de los datos sociodemográficos como de las escalas y cuestionarios utilizados, calculándose medidas de centralización y dispersión en el caso de variables cuantitativas continuas, y porcentajes para variables cualitativas.

Palabras clave: Fibromialgia, Trastornos del Sueño, Pacientes.

INTRODUCCIÓN

La American College of Rheumatology (ACR) definió el síndrome de fibromialgia (SFM) en función de una historia de dolor generalizado de al menos tres meses de duración, así como de presentar dolor en once de los dieciocho  puntos dolorosos corporales descritos al realizar una presión digital de 4 Kg. En 1992, en la Declaración de Copenhague se incluyen también aspectos sintomáticos como fatiga persistente, rigidez matutina generalizada, descanso nocturno no reparador, cefalea, vejiga irritable, dismenorrea, extrema sensibilidad al frío, piernas inquietas, patrón de entumecimiento poco definido, así como hormigueo e intolerancia al ejercicio.(1)

Hasta hace poco tiempo los únicos criterios existentes para el diagnostico de la fibromialgia eran los descritos por la American College of Rheumatology (ACR), pero recientemente (2010) aparece un propuesta que definen unos nuevos criterios. Estos criterios surgen de la combinación de las escala de las SS (gravedad de los síntomas) y el IMP (índice de dolor generalizado) para recomendar una nueva definición de caso de la fibromialgia: (WPI ≥ 7 y SS ≥ 5) o (WPI 3-6 y SS ≥ 9). Esta simple definición de caso clínico  de fibromialgia clasifica correctamente al 88,1% de los casos clasificados por los criterios de ACR, y no requiere un examen físico o punto de licitación. La escala SS permite la evaluación de la severidad de los síntomas de fibromialgia  en personas con fibromialgia actual o anterior, y en aquellos en que los criterios no se han aplicado. Será especialmente útil en la evaluación longitudinal de pacientes con síntomas de variabilidad marcada.

Este conjunto de criterios ha sido aprobado por el Colegio Americano de Reumatología (ACR) Consejo de Administración como provisional. Esto significa que el grupo de criterios ha sido validado cuantitativamente utilizando los datos del paciente, pero no se ha sometido validación basada en un conjunto de datos externos. (2)

Estos nuevos criterios no están destinados a sustituir los criterios de clasificación ACR, fueros diseñados para hacer frente a ciertas realidades. En primer lugar, el diagnóstico clínico en atención primaria no suele implicar una cantidad de puntos dolorosos o un recuento de licitación debidamente ejecutada cuando se realiza. En segundo lugar, la definición de caso de la fibromialgia se ha cambiado un poco con el creciente reconocimiento de la importancia de los problemas cognitivos y síntomas somáticos, factores que no fueron considerados ni siquiera en los criterios de clasificación ACR 1990. (2)

La fibromialgia presenta una tasa de prevalencia estimada del 2-3 % en los Estados Unidos y un 2,9 en Europa, es el segundo trastorno más común observado por los reumatólogos después de la osteoartritis. La fibromialgia se estima en aproximadamente siete veces más común en mujeres que en hombres, y su prevalencia aumenta con la edad, con mayor prevalencia entre los 60-79 años de edad. (3)

Como su propia definición indica la fibromialgia es una enfermedad que cursa con síntomas dolorosos músculo-esqueléticos que son de gran importancia. Esta sintomatología dolorosa podemos registrarla mediante el empleo de algunas escalas como por ejemplo el McGill Pain Questionnarie. (4)

Uno de los tópicos de mayor relevancia en las últimas décadas en el estudio del paciente con dolor crónico ha sido el afrontamiento. El afrontamiento ha sido definido como “los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas  específicas  externas  y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo”. (5)                                                                           Desde una perspectiva multifactorial y multidimensional, tal y como se refleja en la teoría de la neuromatriz, se ha considerado que el control del dolor crónico requiere, como fuente de estrés, un esfuerzo adaptativo facilitado por las estrategias que el individuo aporta a dicha situación, y en este sentido, la vivencia del dolor crónico implica la necesidad de enfrentarse a una situación primariamente  estresante  que  va  a  requerir  de  la  utilización de ciertas estrategias personales. Algunas van a favorecer  la