Helicobacter pylori y su rol en la rosácea

a los pacientes sin rosácea que consultaron en el mismo hospital. No hubo mejoría significativa después del tratamiento erradicador.

R.E.E.D. Boixeda de Miquel y col. (2006 Madrid) Efecto del tratamiento erradicador frente a Helicobacter pylori en la rosácea. Serie de casos clínicos. 44 pacientes con rosácea. Relación positiva entre rosácea y Helicobacter pylori y amplia mejoría con el tratamiento erradicador.

Dakovic Z et al. (A.D.A. 2007 Serbia) Ocular rosacea and treatment of symptomatic Helicobacter pylori infection: a case series. Serie de casos. 79 pacientes con rosácea de los cuales 23 tenían rosácea ocular. Buena respuesta al tratamiento erradicador, la enfermedad ocular responde mejor que la rosácea cutánea

Bonamigo Renan Rangel y col. (A.B.D. Brasil 2008) Factors associated with rosacea in population samples of southern brazil: análisis of case-control studies. 2 estudios de casos y controles. Estudio 1: 62 casos y 124 controles. Estudio 2: 34 casos y 29 controles. Se vio una pequeña asociación del Helicobacter pylori con los pacientes con rosácea, pero se vio este resultado modificado por el uso previo de antibióticos.

Lazaridou E y Col. (J.E.A.D.V. 2009 Grecia) Clinical and laboratory study of rosacea in Northern Greece. Casos y controles. 100 pacientes con rosácea y 100 individuos sanos. 42% (+) para Helicobacter pylori en pacientes con rosácea y 46% (+) en los controles sanos, pero se vio este resultado modificado por el uso previo de antibióticos. En los que no usaron antibióticos hay una fuerte asociación entre Helicobacter pylori y rosácea

K. Abram y col. (JEADV Tartu, Estonia 2010) Risk factor associated with rosacea. Casos y controles. 172 pacientes con rosácea y 145 controles sanos

No se vio asociación estadísticamente significativa entre rosácea y Helicobacter pylori

Como se ha visto en los trabajos revisados, hay varias investigaciones que sugieren un papel etiológico posible del Helicobacter pylori en la rosácea y han demostrado que el predominio de la infección con Helicobacter pylori en promedio, en pacientes con rosácea, es más alto que en los sujetos control. (14,19, 23, 25,27), Otros no han podido confirmar esta asociación (11,12, 22, 30).

Hay reportes donde el tratamiento erradicador del Helicobacter pylori reduce la severidad de la rosácea (11,13, 16, 17, 21, 24,), otros autores no han podido ratificar la misma afirmación. (9, 26).

COMENTARIOS

No existe una respuesta concluyente a la pregunta de cuál es el nexo o el mecanismo por el cual estarían asociadas estas dos entidades. Varias teorías intentan descifrar los puntos de conexión entre rosácea y Helicobacter Pylori, pero en la mayoría de los casos aún no se ha logrado reconocer o identificar con exactitud ese estrecho mecanismo.

No hay dudas que la fisiopatología de la rosácea es multifactorial y que ninguno de los factores revisados alcanza por si solos a explicarla totalmente.

No obstante, con lo observado en la literatura estoy en condiciones de afirmar que cada día se descubren nuevos mecanismos involucrados (principalmente a nivel molecular) que nos ayudarán a conocer cada vez mejor la patogenia y acercarnos así a un tratamiento más específico.

Entre los puntos más destacados: Los síntomas de la rosácea pueden ser exacerbados por factores que desencadenen una respuesta inmune innata exagerada, y la liberación de catelicidina expresada en forma anormal en la piel de estos pacientes.

Estos importantes hallazgos también apoyan su probable asociación con los eventos gene­radores de especies reactivas de oxígeno (ERO) y el metabolismo del hierro. Se relaciona con el progreso en la evolución de la inmunidad innata que adopta al secuestro de hierro como un mecanismo antiguo de defensa del huésped contra los patógenos que lo invaden.

Con respecto al Helicobacter Pylori, pude observar, que los diferentes estudios encontrados no fueron fácilmente comparables, ya que no sólo revisaron diferentes variables y presentaron sesgos que no fueron controlados, sino que muchos de éstos no trabajaron con muestras representativas, siendo sus resultados en definitivas estadísticamente no significativos.

Con respecto a los métodos diagnósticos que utilizaron, difieren mucho entre los diferentes estudios. Algunos realizaron solamente serología, la cual variaba según el trabajo en IgG, IgM, IgA, IgE y anticuerpos contra la CagA, con diferentes combinaciones. La determinación cuantitativa de anticuerpos de tipo IgG contra Hp (Ac[IgG]cHp) tiene una sensibilidad de alrededor del 90%; pero, después de tratar la infección, los títulos de anticuerpos siguen altos por tiempo prolongado y, por lo tanto, su determinación no es útil para comprobar la erradicación, dato importante que ciertos estudios no han tenido en cuenta.

También se observó en otros trabajos el test de la Urea marcada con C13, con una sensibilidad del 97% y costosos a la hora de realizarlos. Otros solicitaron endoscopía y biopsia. El estudio histológico de la mucosa permite precisar la presencia de H. P. (con una sensibilidad de casi el 100%, si se emplean las coloraciones de Warthin- Starry, Giemsa o Waisson).

Esta diversidad observada en los métodos diagnósticos hace muy difícil la comparación entre ellos.

Así mismo pude observar que algunos textos coincidían que un alto porcentaje de los pacientes con rosácea asociados a un resultado positivo para Helicobacter Pylori, en su gran mayoría, presentaban lesiones de tipo inflamatoria (pápulas y pústulas), en comparación con la variedad eritematotelangiectásica. Esto a mi criterio podría estar relacionado con los cambios en la inmunidad, el proceso inflamatorio local y la liberación de citoquinas en la circulación sistémica mencionados anteriormente en relación a dicho germen.

Estos resultados sugieren que el Helicobacter Pylori pueda estar implicado en la rosácea y que la erradicación puede ser beneficiosa. Sin embargo, se requiere evidencia