Factores asociados a la victimización por violencia escolar en adolescentes de educación secundaria

que la tenencia de armas, pudiera estar asociada con la victimización y, por tanto, su presencia se convierte en factor de riesgo para sufrir una agresión. Por otra parte, se puede evidenciar que 100% de los estudiantes masculinos mayores de 14 años han sido victimizado, mientras que en aquellos que no portan arma y han sido victimizados el porcentaje fue de 51,1%, no observándose diferencias estadísticamente significativas.

 Al conocer la distribución de los estudiantes según consumo de drogas y si han sido víctimas o no, se encontró que en el grupo de estudiantes que consumen algún tipo de droga, 74,2% han sido víctima, mientras que en el grupo no consumidor, existe un mayor porcentaje, 64,6%, de personas no victimizadas. Las diferencias encontradas son estadísticamente significativas (p=0.00001). Asimismo se esperan 2,09 veces más casos de víctimas en aquellos que consumen. Estos resultados coinciden con lo dicho por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (2005), quien refiere que los alumnos victimizados, tienen altas prevalencias de consumo de droga ilícitas con respecto a los no victimizados, indicando que el uso de drogas ilícitas no sólo predispone hacia una mayor agresión escolar, sino que también aumenta la vulnerabilidad de los alumnos ante episodios de violencia y hacen más probable que sean víctimas de una agresión. Al analizar el tipo hecho de violencia más frecuente y la institución a la cual pertenecen, se evidencia que el tipo de hecho predominante es la violencia verbal, y entre ésta las burlas, para ambas instituciones, seguidas de las amenazas y finalmente con daños a la propiedad, resultados que coinciden con Castro (2006), quien señala, que las agresiones verbales y la violencia física indirecta superan las agresiones físicas directas.

 En relación con el lugar donde ocurre el hecho violento se observó, un mayor porcentaje (27.9%) en la salida de la institución; seguido del aula de clases, con 25,9%, mientras que los pasillos y el patio de recreo, ocupan 22,4% y 21,1%, respectivamente. Por último los baños de la institución con 2,0%. Resultados similares a los encontrados por Machado y Guerra (2009), quienes refieren que es en la puerta principal de los centros educativos es el lugar donde ocurren con mayor frecuencia estos hechos violentos, en este espacio se llevan a cabo la mayor proporción de las acciones de este -tipo, seguido del patio de recreo, en tercer lugar las aulas de clase; finalmente, contrario a lo que podría pensarse en los baños de las instituciones educativas, sólo se producen una menor proporción de los hechos catalogados como violentos.

En cuanto a los motivos de victimización se encontró que 35,4% de los estudiantes refieren ser victimizado por defender a alguien, este hallazgo pudieran deberse a lo referido por Díaz (1996), quien describe que el riesgo a la violencia aumenta cuando ésta se asocia a valores o personas con las que el sujeto se identifica, En segundo lugar la apariencia física con 34,0% datos que se asemejan a los encontrados por Machado y Guerra (ob, cit) y en tercer lugar, por su índice académico, condición que pudiese favorecer la victimización, por apreciación del agresor según lo señala Rodas (2007). De igual forma, cuando se determinó el tipo de droga que más se consume, se observó un mayor porcentaje, de consumidores de alcohol, seguido del consumo cigarrillo, por último el consumo de chimó.

Es importante resaltar que existe una proporción de consumidores de marihuana. Resultados similares a los encontrados por Machado y Guerra, (ob. cit) sólo que las proporciones entre Chimó y marihuana, son inversas. En relación a los motivos por los que consideran los estudiantes que consumen estas sustancias; la mitad expresó que lo hacía por curiosidad, frente a un porcentaje menor, que dijo hacerlo por ganar respeto de los demás, resultados diferentes a los de la investigación de Machado y Guerra (ob. cit), donde ganarse el respeto de sus compañeros es la primera opción. Los adolescentes buscan un escalafón dentro de sus grupos, por lo que creen que al consumir algún tipo de sustancias, son importantes.

Los resultados encontrados en esta investigación indican que existe una relación entre la victimización por violencia escolar y los diversos factores asociados, que actúan concomitantemente, entre ellos, favoreciendo la génesis de la misma. Una vez identificados los agentes, se puedan establecer mediadas apropiadas, para la toma de decisiones oportunas en su prevención y control.

Conclusiones

1. Existe una proporción significativa de estudiantes victimizados, observándose el mayor porcentaje en la U.E.N. Turén en relación con la U.E.N. 27 de Junio.

2. De los estudiantes victimizados, 50.3% de estudiantes lo han sido una vez, donde el mayor porcentaje de las agresiones vienen dadas por compañeros de su misma clase y sólo un 6% por sus profesores.

3. En cuanto a los factores sociodemográficos; se observó un predominio de jóvenes victimizados en el grupo mayores de 14 años, con relación a los menores de 14 años. Al relacionar el sexo con la frecuencia de victimización se evidenció una mayor proporción de víctimas del sexo femenino, con respecto al sexo masculino, no obstante, las diferencias encontradas no fueron estadísticamente significativas (p= 0,35).

4. En relación a las condiciones socioeconómicas, el grupo que pertenece a regulares condiciones, presentó un mayor porcentaje de estudiantes victimizados; a diferencia del estrato de jóvenes con buenas condiciones socioeconómicas que presentó el menor porcentaje de victimas, sin embargo las diferencias encontradas no fueron estadísticamente significativas (p = 0,28).

5. Al evaluar las variables conductuales, entre las cuales está la posesión de arma, se pudo observar que 95,0%, de estudiantes que poseen algún tipo arma ha sido victimizado, mientras que 60,9% de los que no la poseen, no han sido víctima. Las diferencias encontradas son estadísticamente significativas (p=0,00001). Igualmente se observa que dentro de los estudiantes que, refieren portar armas, 83,3%, lo hacen para defenderse, mientras que 11,1%, la porta con la intención de mostrársela a sus compañeros.

6. Por otra parte al conocer la distribución de los estudiantes según consumo de drogas y los estudiantes que han sido víctimas, se encontró que en el grupo de estudiantes que consumen algún tipo de droga, han sido víctima, mientras que en el grupo no consumidor, existe un mayor porcentaje, de personas no victimizadas. Siendo las diferencias encontradas estadísticamente significativas (p=0.00001).

7. En relación con el lugar donde ocurre el hecho violento se evidenció, que el mayor porcentaje sucede en la salida de la institución; seguido del aula de clases, con 25,9%, mientras que los pasillos y el patio de recreo, ocupan 22,4% y 21,1%, respectivamente. En último lugar, los baños de la institución.