Aproximación teórico-didáctica para el desarrollo humanista en la formación del profesional en Enfermería. Capítulo II. Contexto teórico referencial

retroceder la muerte, luchar contra lo que provoca la muerte (p.9). De modo que, cuidar es un fenómeno universal expresado en acciones, y esas acciones son diferentes, según las diferentes culturas, por parte de quienes dan los cuidados y de quienes los reciben, según las percepciones, experiencias y significados.

Personas Receptoras de Cuidados

En la reflexión sobre el cuidar y las personas que cuidan, enfermeras y enfermeros, (entre otros profesionales) no puede faltar la expresión, opinión de las personas receptoras de cuidados. Por su parte Jaramillo (2004) afirma que “las personas no solo padecen una enfermedad, sino que también cuenta como se sienten, sus tristezas e incertidumbres y los cambios que experimentan en sus cuerpos a causa de la enfermedad” (p.29). Es evidente entonces, las percepciones que tienen las personas de los cuidados, y de las enfermeras y enfermeros son expresadas como sensación /emoción, deseo que pongan en práctica los conocimientos para resolver la situación en que se encuentran. Se les tenga en cuenta como personas. Y finalmente manifestada como deseo de que identifiquen sus necesidades y les ayuden a satisfacerlas.

Estas opiniones, percepciones convergen con las ideas surgidas de la misma naturaleza del cuidar. En la década de los años noventa, una parte de la población aún continúa denominando Ayudante Técnico Sanitario a las enfermeras enfermeros. Consideran que las tareas propias del colectivo son técnicas y administrativas. Se desconoce en gran medida la autonomía profesional, se percibe que aumenta el nivel de los conocimientos que poseen. Ahora bien, la percepción del cuidar, y la imagen profesional enfermera desde las personas receptoras de cuidados, en general, se relaciona con aspectos técnicos y tareas administrativas. Por tanto, cabe preguntarse si las enfermeras y enfermeros saben o llegan a transmitir el valor de los cuidados en

los que son las expertas expertos.

Identidad profesional

La identidad profesional del profesional de la Enfermería, es percibida, por ellos mismos, como parte integral de la identidad personal, y la existencia de esta identidad personal, es un prerrequisito para el desarrollo de la identidad profesional. Al respecto Öhlén (1998) infiere que “la identidad profesional es la percepción individual de las enfermeras y enfermeros en el contexto de la práctica en Enfermería (p.34). Descrito como la experiencia y sentimiento de “ser enfermero” en contraposición es “trabajar como enfermero”. En efecto, el desarrollo de la identidad profesional es un proceso de equilibrio entre los atributos de profesionalidad externos e internos. En este proceso la fuerza central desmotivación personal consiste en voluntad, agudeza, ingenio y habilidad. El desarrollo profesional es clave para incrementar la autoestima. Esta autoestima también se incrementa cuando enfermeras y enfermeros, desarrollan una profunda valoración de su trabajo y compromiso personal. La responsabilidad asumida es el resultado de la identidad profesional bien desarrollada.

Entre los valores centrales y básicos que configuran la identidad profesional afirma Solveig, (1997) se encuentran: “el altruismo; la ética del cuidar; y el respeto a la persona” (p.435). La identidad profesional se adquiere, cuando una persona se integra en un colectivo profesional, y adopta no solamente los conocimientos y habilidades de la profesión en cuestión, sino que, además, adopta los valores y las actitudes que la caracterizan, permitiendo que la construcción de la identidad profesional resulte de la articulación entre la identidad individual y la identidad colectiva

Los Elementos Clave de la Práctica Profesional

Los que se desarrollan y se hace énfasis para el estudio son: (a) la precariedad

laboral; (b) las disposiciones legales y profesionales en las últimas décadas; (c) el desarrollo de la Enfermería teórica; (d) el reconocimiento social; (e) el género en la profesión;(f) la investigación; y (g) la formación.

a) La precariedad laboral es uno de los factores que frena la consolidación del proceso de profesionalización. La situación de precariedad laboral de las enfermeras/os, especialmente de aquellos que inician su trabajo: reducción constante de las plantillas, y dificultad en acceder a un puesto de trabajo fijo, salarios bajos, poco acordes con el trabajo que se realiza, dificultad de los turnos, horarios y sistemas de trabajo. En el año 2004 según estudios recientes del sindicato SATSE, el paro entre las enfermeras y enfermeros se acerca al 5%, y una de cada cuatro se ve obligada a alternar contratos temporales y meses de inactividad.

b) Las disposiciones legales y profesionales recientes, favorecen al colectivo. Las enfermeras/os a pesar de su larga trayectoria histórica no gozan todavía de un espacio epistemológico y disciplinar indiscutible.

El espacio profesional que defienden las enfermeras/os en sus discursos en los últimos años, culmina al inicio del siglo XXI, con la publicación de diversas disposiciones legales y profesionales. Son indicadores que muestran la oportunidad profesional de avanzar hacia la excelencia del cuidar. La posición del Estado que se mantiene ambivalente respecto al colectivo profesional, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, parece que tiende a favorecer el proceso de profesionalización y autonomía del colectivo. La disposición legal vigente hasta el año 2001 sobre las competencias del colectivo enfermero: Ayudantes Técnicos Sanitarios, comadronas, practicantes y enfermeras, es de la década de los años sesenta. En ese Decreto21 establece la dependencia jerárquica con el estamento médico, y es el que ha estado vigente durante casi cinco décadas.

Aunque en el marco formativo, en la década de los años setenta, y posteriormente los años noventa, sede finen las directrices claves de los nuevos planes de estudio, y su incorporación a la universidad. Para Ramió (2002) “los nuevos contenidos de la enseñanza capacitan a las enfermeras y enfermeros para desarrollar autonomía en la aplicación de los cuidados enfermeros. Pero estos contenidos

formativos no generan a nivel legal su definición (p.295).

Sobre los aportes del Código Deontológico de los Profesionales de la Enfermería de la República Bolivariana de Venezuela (2008), expone que el profesional de Enfermería “tiene una sólida formación basada en fundamentos técnicos, científicos, humanísticos y éticos que le permiten desempeñar su ejercicio con excelencia y calidad, libre de riesgos” (p.5). Es por ello que, el cuidado humano de Enfermería tiene como objetivo primordial proporcionar el mayor grado de bienestar al enfermo, entendiendo como bienestar la sensación global de satisfacción o alivio de las necesidades físicas, psicológicas,